El coche que “obliga a correr mucho”

En Francia está en plena discusión uno de los casos más llamativos que se han conocido en la automoción europea. Un conductor asegura que el control de velocidad de crucero de su coche, un Vel Satis, falló y le “obligó a circular a 20 km/h".

Renault Vel Satis 3.5 V6
Renault Vel Satis 3.5 V6

Hichan Draa, un conductor francés, llamó hace dos semanas a la policía desde su coche cuando circulaba por la A-71 entre las localidades de Clermont-Ferrand y Vierzon. En su llamada, aseguró que algo fallaba en el control de velocidad de crucero de su coche. El sorprendente fallo le impedía reducir la velocidad y lo mantenía lanzado a casi 200 km/h. Explicó a los sorprendidos agentes que era incapaz de frenar el vehículo, que no respondían ni el cambio, ni los frenos, “gastados de tanto apretarlos".

Alarmados, los policías despejaron el tráfico de las autovías por las que se disponía a pasar el descontrolado coche, que era un Renault Vel Satis. También abrieron los peajes y prepararon desvíos para que el conductor en apuros pudiera circular por zonas sin curvas. Por fin, en medio de la alarma, el Vel Satis enloquecido se paró solo. El conductor ya había dicho que pensaba lanzar el coche contra el terreno para frenarlo. Por suerte, no tuvo que hacerlo. A partir de ahí, empezó la polémica. Draa explicó que llevaba puesto el control de velocidad y que, subiendo una cuesta, la informática aceleró el motor para mantener el crucero de 140 km/h que había seleccionado. Según su versión, algo falló: superada la pendiente, el motor no volvió al régimen anterior, sino que siguió subiendo. Como el coche lleva un cambio automático coordinado con el control de crucero, pronto se engranaron marchas más altas y, de repente, el coche circulaba a 200 km/h.

La historia de este conductor ha levantado las más diversas sospechas. Hay quien ataca a los “cerebros" de los coches, que pueden averiarse. Y hay otros muchos que piensan que Draa pudo haber sido “cazado" por un radar, o creer que lo había sido, y, para evitarse la multa, se habría inventado toda la treta del fallo mecánico. El control de velocidad de crucero es un dispositivo electrónico que actúa sobre acelerador e inyección. Con un mando, el conductor selecciona la velocidad a la que quiere circular y, después, la gestión informática del sistema inyecta más o menos combustible en función del esfuerzo que requiera en cada momento mantener esa velocidad. El conductor no tiene ni que acelerar: basta con que esté atento a los imprevistos para frenar. Apenas se roza el freno, el control de crucero se desactiva.El caso está ahora en manos de los tribunales, porque Renault no se ha tomado nada bien la acusación de que su control de velocidad falla. El fabricante francés revisó inmediatamente el vehículo “poseído" y no detectó ningún problema. Aun así, convocó un “comité de crisis" y reunió a sus mejores técnicos. “Es muy sorprendente que fallen a un tiempo el regulador de velocidad, los frenos, el punto muerto de la caja de cambios y el botón de puesta en marcha del automóvil, que es electrónico", han explicado en Renault. Apuntalan su opinión señalando que su peritaje ha demostrado que los frenos no estaban desgastados, uno de los argumentos de Hicham Draa.
Tanto se han enfadado los del rombo que ya anuncian una demanda contra el conductor del coche loco.

De momento, la justicia francesa ha pedido a dos expertos independientes que examinen el coche.

Mientras esta polémica alimenta las páginas de los diarios franceses, en el país vecino ha nacido una entidad que lleva el original nombre de Asociación para la Prohibición de los Vehículos Inútilmente Rápidos. Como es obvio, sus miembros piden que se impida la venta de coches que puedan correr por encima de la velocidad máxima permitida. De momento, han elevado una petición al Consejo de Estado de Francia.

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