El caso de ocultación de defectos de vehículos de Mitsubishi pasa a la fiscalía

Desde 1977 la marca nipona ocultó unas 64.000 quejas de clientes por anomalías en la manufactura de sus vehículos. Este hecho salió a la luz a mediados del año pasado y provocó sucesivos registros policiales en la sede de la empresa en Tokio.

Las Autoridades japonesas han enviado a la fiscalía los expedientes sobre el caso de ocultación sistemática de quejas por irregularidades en la construcción de vehículos de Mitsubishi Motors, en el que se implica a nueve ex directivos.
Entre ellos se encuentran los ex presidentes Hikoichi Motoyama, de 64 años, y Satoru Toyama, de 62, además de ex directores de la sección de Control de Calidad, encargados de tramitar las quejas de los clientes.
Se sospecha que los ex altos cargos falsificaron en 1999 informes sobre defectos de fabricación de sus vehículos. Dichos documentos iban dirigidos al entonces ministerio de Transportes.
La investigación policial encontró evidencias de que Mitsubishi Motors ordenó la reparación de los desperfectos sin advertir de la gravedad de los mismos a los dueños del vehículo, en una práctica que, al parecer, era permitida por los directivos.
El anterior presidente de la marca, Katsuhiko Kawasoe, dimitió de su cargo en octubre para asumir su responsabilidad en el caso.
El incidente deterioró la reputación del fabricante y le obligó a rebajar un 10 por ciento el precio acordado por la venta del 34 por ciento de su capital a DaimlerChrysler.