El atentado de Colón colapsa el servicio de la grúa municipal

El ya de por sí saturado servicio de recogida de vehículos madrileño ha sufrido un nuevo revés tras el atentado ocurrido el viernes en el depósito de la grúa situado en la plaza de Colón. Un coche bomba, que explosionó poco antes de medianoche, ha dejado completamente inutilizada esta base.

El Ayuntamiento madrileño cuenta con siete depósitos para guardar los coches recogidos en la vía pública, con 681 aparcamientos teóricos. De ellos, 85 han quedado completamente inutilizados tras el atentado en la plaza de Colón.

Además, todas las bases del centro de Madrid (plaza de Barceló, plaza del Carmen, paseo Imperial, Orense, Velázquez y Colón) están siendo usadas por encima del límite de su capacidad, debido a la falta de espacio en el depósito de Mercamadrid (Puente de Vallecas).

La base de Colón, con 108 plazas reales, representa aproximadamente el 15 por ciento de los aparcamientos de los que dispone el Consistorio en el centro de la capital. La de Mercamadrid, con una capacidad para 3.000 vehículos (aunque han llegado a guardarse más de 6.000), está completamente colapsada, pues la mayoría de los automóviles que se guardan allí están pendientes de una resolución judicial, por lo que no pueden ser convertidos en chatarra.

Así, los otros depósitos existentes en Madrid están siendo utilizados al límite de su capacidad. Además, de las 125 grúas municipales, 17 se encontraban aparcadas en Colón y también resultaron dañadas en la explosión.

El concejal de Movilidad Urbana, Sigfrido Herráez, ha afirmado que el Ayuntamiento pondrá en marcha un "mecanismo de emergencia" para resolver esta situación. Herráez anunció que se intentará habilitar con la mayor rapidez posible una nave en desuso de la Policía Municipal en la avenida de Valladolid (distrito de Moncloa) y se ampliará la base de Mercamadrid para acoger los coches que recoja la grúa en los próximos días.

Sin embargo, el edil socialista Eugenio Morales ha manifestado que estas medidas son sólo "parches" adoptados a última hora ante una "nefasta gestión del servicio". "Llevamos dos años denunciando que el servicio de grúa está completamente colapsado y, en ese tiempo, el Ayuntamiento no ha hecho nada", ha asegurado Morales.

A causa de la falta de plazas para dejar los vehículos, las grúas esperan con los coches cargados hasta que queda un lugar libre en sus depósitos. Esta operación, según los empleados, puede llevar hasta seis horas. Así, según el concejal de la oposición "los costes de la grúa se disparan. Existen casi 300 trabajadores y 225 policías destinados a este servicio y, sin embargo, no se puede retirar más de un coche al día porque las bases están desbordadas".

Esto provoca, según Morales, que el coste de la grúa se dispare frente al de compañías privadas. "El servicio de una grúa particular cuesta 8.000 pesetas, mientras que el de las municipales tiene un precio de 14.000. Aún así, cada año se pierden más de 1.000 millones de pesetas. Al final, la incapacidad del Ayuntamiento para gestionar este servicio lo pagan los ciudadanos, tengan o no coche, por que todo sale de los presupuestos municipales".

Los daños ocasionados por la bomba obligarán a cerrar el depósito de Colón entre un mes y un mes y medio.

Más problemas en la circulación
A los problemas que ocasionará la falta de espacio para los vehículos y un menor número de grúas, que provocarán que muchos coches mal aparcados no se retiren, se suman los cortes en la circulación que se producirán debido al comienzo de las obras en el túnel de María de Molina.

Con 1.700 metros, este subterráneo (la obra más importante del Ayuntamiento de Madrid en la presente legislatura) será el más largo de la capital.

El plazo de ejecución de este proyecto es de un año y medio. Los adjudicatarios (Unión Temporal de Empresas Ferrovial-Agromán-ACS) han presentado un presupuesto de 38,46 millones de euros (6.400 millones de pesetas), un gasto que la oposición (PSOE e IU) considera inútil.

Esta semana comenzarán a instalarse las casetas y vallas informativas en las calles donde se van a iniciar las obras, que causarán numerosos problemas de tráfico, ya que obligará a cerrar el ramal del túnel que une María de Molina con López de Hoyos. También habrá que cortar uno de los carriles del subterráneo, lo que provocará retenciones constantes en una zona que siempre suele estar congestionada.

Además, el tráfico también se verá afectado en la calle Velázquez, ya que tendrá que cortarse alguno de sus carriles para iniciar el túnel que llevará a los vehículos directamente desde esta calle a la N-II.

El trazado arrancará desde la salida del actual túnel y continuará en dirección López de Hoyos, cruzará Francisco Silvela, Príncipe de Vergara y saldrá pasada la calle Cartagena.