EE.UU. quiere sumarse al desarrollo del sistema Galileo

Llamado a competir con el norteamericano GPS, el sistema Galileo empieza a inquietar a los políticos de Washington. La UE todavía tiene que limar asperezas entre sus miembros, pero este dispositivo podría acabar con el monopolio que, en la actualidad, existe en la localización geográfica por satélite.

Para localizar un vehículo o para que un conductor adivine cuál es el camino más corto hacia un destino, hay que recurrir al GPS, un dispositivo de origen norteamericano que gobierna, vía satélite, la mayor parte de los sistemas de localización en todo el mundo. Los rusos poseen el denominado Glossnas, pero esta red no puede competir con la estadounidense.

Ahora, la Unión Europea proyecta su propio sistema, el Galileo, que contaría con el apoyo de 30 satélites. Por ahora, el desarrollo de este dispositivo está bloqueado por las discrepancias de los socios de la UE y la oposición abierta de EE.UU.

Eso sí, uno de sus principales valedores, España, asume la presidencia de la Unión y, como ha afirmado Francisco Álvarez Cascos, ministro de Fomento, Galileo es una de las prioridades de este mandato.

Por miedo a quedarse fuera de onda, en Washington ya se han apresurado a mover ficha: ayer, el embajador estadounidense en Madrid, Rockwell Schnabel, destacó que, aunque siguen considerando que este sistema es innecesario, están dispuestos a colaborar con Bruselas en su lanzamiento.

El monopolio GPS
La Administración de Bush quiere defender el monopolio que ejerce EE.UU. en todo el mundo gracias al sistema GPS. Este dispositivo es gratuito, mientras que lanzar Galileo supondría unos altos costes para los miembros de la Unión Europea.

Según Rockwell Schnabel, no tiene sentido "duplicar un sistema que funciona bien", porque, además, poner en marcha otro sistema de navegación por satélite "costará mucho tiempo y dinero".

Lanzar esta red supondría un gasto cercano a 3.250 millones de euros (540.754 millones de pesetas), pero, según un estudio realizado en Bruselas, de cuajar, podría generar ingresos de 17.900 millones de euros (cerca de tres billones de pesetas) y, lo que es más importante, daría a Europa una mayor independencia tecnológica.

España es uno de los principales defensores de Galileo, frente a otros socios comunitarios como Alemania o Reino Unido, más reticentes por su alto coste. En nuestro país, empresas como Aena, Hispasat, GMW, Indra, Sener, Alcatel y EADS-CASA han creado GSS (Galileo Sistemas y Servicios) una organización vinculada al consorcio europeo Galileo Industries.

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