Dudas sobre el “peaje en sombra”

Parecía la fórmula perfecta para financiar una infraestructura: una empresa acomete las obras, que, después, paga la Administración correspondiente sin que el automovilista vea afectados sus bolsillos. Sin embargo, en esta receta hay ingredientes dudosos; ¿es efectivo el “peaje en sombra"?

El anuncio realizado por Esperanza Aguirre, que pretende emplear el “peaje en sombra" para financiar nuevas carreteras en el sur de Madrid, ha disparado las protestas de la oposición. Al parecer, esta fórmula no es la mejor, ya que, a largo plazo, la infraestructura multiplica su coste.Los planes de Aguirre consisten en emplear esta receta para subvencionar 29 de los 81 nuevos kilómetros que vertebrarán las comunicaciones en el sur de la región. Las constructoras realizarían las obras y, cuando estuvieran terminadas, el Gobierno regional abonaría una tarifa por cada vehículo que circulara por la vía. En el contrato entre ambas partes se fija un límite máximo de coches por los que pagar; una vez sobrepasado, se suspenden las retribuciones.La fórmula es sencilla y, sin embargo, esconde un enorme coste, según el portavoz socialista de Transportes e Infraestructuras en la Asamblea de Madrid, José Quintana. “Se trata de un despilfarro más de los populares", ha asegurado. Al final, el que termina pagando es el madrileño, que debe saber que “tiene una nueva hipoteca; tendrá que desembolsar mucho más por una obra que podría haber sido costeada directamente por la Comunidad", ha añadido.Como ejemplo, Quintana citó el caso de la M-45: “Si esta carretera se hubiese realizado con cargo a los presupuestos municipales, hubiese costado tres o cuatro veces menos. Esta vía tendrá repercusión en los presupuestos de la Comunidad durante los próximos 25 años", ha añadido.Su homólogo en IU, Eduardo Cueca, es de la misma opinión, según señala el diario “La Razón". “Nos parece una idea descabellada dejar los pocos recursos económicos públicos en manos privadas", ha afirmado. Asimismo, ha pedido la comparecencia del consejero de Transportes e Infraestructuras, Francisco Granados, para que aclare cómo se van a acometer las obras previstas. El concepto de las entidades que agrupan a los conductores es muy distinto. Mario Arnaldo, presidente de Automovilistas Europeos Asociados, ha valorado positivamente el proyecto, “independientemente de su financiación", ya que dará respuesta al futuro parque móvil y descongestionará una zona en la que hay mucho tráfico. “No somos contrarios al ‘peaje en sombra’, si con ello se permite la construcción de la infraestructura. Lo que no apoyamos es el peaje tradicional", ha afirmado.Las concesionarias de autopistas, los parques de ocio y los operadores logísticos serán los únicos sectores que, en 2004, crecerán por encima del 10 por ciento de la inflación, según un informe de la consultora DBK. Asimismo, los sectores del automóvil y de los vehículos industriales, que presentaban dificultades el año pasado, han comenzado a mostrar síntomas de recuperación.Aunque su puesta en marcha va con retraso, los seis intercambiadores de transportes que acordaron la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid podrían estar operativos durante el primer trimestre de 2007. En conjunto, su plazo de ejecución será de 24 meses, señala el diario “ABC".

Los que dependen del Consistorio (Plaza Elíptica, Conde de Casal y Príncipe Pío) podrían tener finalizado su anteproyecto este mes. El primero de ellos tendrá conexión directa con las líneas 6 y 11 de Metro, se situará en el inicio de la ronda de Toledo y albergará 13 líneas de autobuses interurbanos (que dan servicio a Getafe, Parla, Batres, etc) y otras 6 de la Empresa Municipal de Transportes. Se calcula que será empleado por 65.000 viajeros diarios y que 2.000 autobuses utilizarán las instalaciones cada día. Su acceso se realizará desde la avenida de la Princesa Juana de Austria y desde Vía Lusitana. Por su parte, el intercambiador de Conde de Casal estará situado en la salida a la A-3 (carretera de Valencia). Hasta él llegarán 13 líneas de autobuses interurbanos y 7 de la EMT. Además, estará conectado con la línea 6 de Metro. Contará con tres accesos peatonales, mientras que la entrada de los vehículos se realizará desde unas rampas ubicadas en la M-30.

Las instalaciones de Príncipe Pío concentrarán las 15 líneas de autobuses interurbanos que dan servicio al corredor de la carretera de Extremadura (N-V) y 8 de la EMT. En él confluirán las líneas C7 y C10 de Cercanías, junto con las líneas 6, 10, y el ramal Ópera-Príncipe Pío de Metro. Los accesos se realizarán desde la N-V, mediante ramales en el túnel ya existente, o a través de una rampa de doble sentido en el Paseo de la Florida. Se espera un tráfico de 260.000 viajeros cada día, más de 80 millones cada año. De los tres intercambiadores supervisados por la Comunidad, el de Plaza de Castilla albergará 36 líneas de interurbano y 16 de la EMT. El de Chamartín tendrá 33 dársenas, mientras que el de Moncloa se ampliará, se cambiará de ubicación y tendrá 42 dársenas. La financiación de estas multiestaciones, en las que se invertirán 300 millones de euros, correrá a cargo de empresas privadas adjudicatarias de los concursos, que obtendrán una concesión de entre 30 y 50 años.

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