Defensa de la Competencia quiere sanciones para Repsol

A instancias del Servicio de Defensa de la Competencia (SDC), el Tribunal que vela por esta garantía estudia sanciones para la petrolera Repsol por obligar a sus gasolineras a fijar los precios. De confirmarse las multas, sería un triunfo sonado de las asociaciones de gasolineros.

Hace dos años, en 1999, una agrupación pequeña, la andaluza de Propietarios de Estaciones de Servicio, se lanzó a la arena y denunció a Repsol ante el Servicio de Defensa de la Competencia. Acusaban al gigante petrolero de vulnerar el artículo 1.1 de la Ley de Defensa de la Competencia al obligar a las gasolineras de su red (fueran propias, arrendadas o abanderadas) a mantener unos precios obligatorios.
Esta práctica atenta contra la libre competencia, pues cada distribuidor final debe tener libertad para fijar su precio, siempre sin caer a ventas por debajo del coste de fabricación.

Respaldada por la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio, la asociación andaluza ha sostenido su denuncia y ha obtenido su segunda victoria: el SDC acaba de proponer al Tribunal de Defensa de la Competencia la imposición de sanciones contra Repsol por fijar los precios y alargar sus contratos de abanderamiento más allá de lo permitido. Hace tres semanas multaba a Cepsa por algo muy parecido.
Considera el SDC que, en un producto tan homogéneo como los combustibles, la competencia debe materializarse fundamentalmente a través de los precios, "tanto entre marcas como intra marcas". Es decir, que una gasolinera de Repsol puede competir con otra de igual bandera haciendo descuentos o rebajando sus tarifas como crea conveniente.

El Servicio de Defensa propone al Tribuna que las sanciones tengan en cuenta la gravedad y duración de las infracciones, la importancia del mercado afectado y el alcance de estos efectos.

Creen los agentes del SDC que la fijación vertical de precios impermeabiliza el mercado ante la competencia e impide que los ahorros en eficacia de distribución se lleven a los precios finales. En otras palabras, que un gasolinero no puede rebajar puntualmente sus precios, aunque haya logrado mejorar tanto su abastecimiento que la materia prima le resulte más barata.

En cuanto a los intentos de Repsol por alargar los contratos de abanderamiento con las estaciones, algo ya sentenciado a la extinción por la Unión Europea, tiene para el SDC la voluntad de cerrar el mercado a otros operadores, con lo que se frena la competencia. Lógicamente, si Repsol amarra más años a los gasolineros, estos no podrán abanderar su estación con nadie más.

Repsol niega la mayor
Ante esta ofensiva legal, Repsol, que controla el 45 por ciento del mercado español de combustibles, ha reaccionado con contundencia. Aseguran sus responsables que sus contratos de abanderamiento y distribución prevén desde hace 11 años la posibilidad de que los gasolineros apliquen descuentos motu proprio.
La única condición que pone la compañía es que estas rebajas se hagan contra la comisión que se lleva la gasolinera por cada litro vendido.

Creen en Repsol que sus contratos no tienen nada que ver con los de Cepsa, que acarrearon a esta empresa una multa de 200 millones de pesetas hace tres semanas. En aquella ocasión, el Tribunal de Defensa de la Competencia entendió que Cepsa realizaba "simulaciones contractuales" para impedir el fin de sus abanderamientos. También consideró que la petrolera imponía precios a su red de surtidores.
Recuerda Repsol que un reglamento de la CEE, el 1983/84, permite extender los contratos más allá del fin previsto. La petrolera espera que el Tribunal desestime la petición de sanciones contra sus intereses.

Los mejores vídeos