Culpable de desobediencia por negarse a realizar la prueba de alcoholemia

Mientras que hace unos días informábamos de una sentencia que veía como dato exculpatorio la fortaleza de un ciudadano para declararle inocente de una acusación de conducir bajo los efectos del alcohol; ahora parece que otros jueces no perdonan la negativa a realizar el test de alcoholemia a nadie, ni aunque se aleguen problemas pulmonares.

Culpable de desobediencia por negarse a realizar la prueba de alcoholemia
Culpable de desobediencia por negarse a realizar la prueba de alcoholemia

La historia es sólo una, pero las interpretaciones, varias. Por eso, el caso ha tenido que pasar por el juzgado de lo Penal de Motril (Granada) y la Audiencia de la provincia andaluza, donde se ha confirmado la primera sentencia.

Según todas las fuentes, el 11 de enero de 2001 se detuvo un vehículo en Motril para realizar a su conductor la prueba de alcoholemia, a lo que éste se negó por tener problemas pulmonares. Hasta aquí, todos están de acuerdo, sin embargo, según los agentes de la Guardia Civil, las muestras de que el sujeto estaba ebrio eran evidentes, mientras que el acusado habla de que se trató de una venganza de uno de los dos guardias.

La supuesta venganza está relacionada con un capítulo similar ocurrido un mes antes, a primeros de diciembre de 2000, cuando se paró al conductor y éste realizó la prueba del alcohol sin problema y sin dar un resultado positivo. De este encuentro, parece que salió como resultado un supuesto altercado entre los agentes y el conductor.

El guardia admitió haber coincidido con el acusado en otra prueba un mes antes e hizo notar que, en ese momento, cuando los resultados fueron negativos, el conductor no alegó problemas pulmonares y que sopló sin problema.

A esto se añade que, poco después de la fecha del conflicto, el acusado, efectivamente, fue sometido a una intervención quirúrgica en la que se le extirpó un pulmón.

El juez de la Audiencia de Granada ha valorado todos los testimonios y ha visto claro que el acusado se negó a realizar una prueba de alcoholemia alegando un supuesto problema pulmonar que un mes antes no le había impedido realizar el mismo test. Por ello, se ha condenado al conductor por un delito de desobediencia a agentes de la autoridad a siete meses de prisión y por un delito contra la seguridad del tráfico a una multa de unos 150 euros (unas 25.000 pesetas) y a la retirada del carné durante un año y tres meses.