Corea piensa en recibir ayuda extranjera para Daewoo

El acceso de General Motors al mercado asiático pasa por una puerta muy pequeña, la fábrica de Pupyong. El gigante norteamericano no quiere comprar esta factoría, emblema de Daewoo, y las autoridades coreanas avisan que podrían recurrir a empresas extranjeras para su gestión.

Daewoo lleva en bancarrota cerca de tres años, en este tiempo las autoridades coreanas han aceptado su venta, pero ésta no es tan fácil. Descartado Ford como posible comprador, sólo ha quedado General Motors en la puja, pero el gigante norteamericano pone sus condiciones: no quiere la planta de Pupyong.

Se espera que a finales de este mes de agosto la venta esté cerrada, pero todavía no hay nada firmado. Ante este retraso, el viceministro de finanzas, Kim Jin-pyo, ha declarado que, en la actualidad, el Gobierno coreano considera la posibilidad de que una compañía extranjera gestione dicha factoría.

Pupyong es la fábrica más emblemática de Daewoo, con 7.000 empleados, casi la mitad del total de la firma, pero también una de las más obsoletas y con un pasado lleno de conflictos laborales; una carta de presentación poco atractiva para los posibles compradores.

Los analistas han recibido con cierto escepticismo esta noticia y consideran que esta planta necesita una fuerte inversión. Además, no hay que olvidar el peso de los sindicatos de esta factoría y más cuando las elecciones están cerca (se han fijado para el año que viene).

Ya sea una baza electoral o una medida de presión, el Gobierno coreano reitera que "no esperará indefinidamente", pero General Motors, según ha declarado su portavoz en Asia, Rob Leggat, "no recibe una fecha límite de nadie".