Contacto: Opel Vectra 2002

Opel inaugura este 2002 con la tercera generación del Vectra, un modelo que se nos presenta como el más “americano" de la marca alemana. No en vano General Motors es propietaria del fabricante europeo y, aunque el diseño ha salido de los centros creativos europeos, éstos no han podido ignorar la influencia de la casa-madre.

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En el habitáculo, Opel ha incorporado una serie de elementos que aumentan el nivel de seguridad para los ocupantes. Por un lado, el Vectra equipa airbags delanteros y laterales de serie, además de los de cortina, con una opción que hay que tener en cuenta: un detector de ocupación del asiento en el lado del copiloto; por otro, los reposacabezas son activos, con lo que, en caso de colisión, “acompañan" el movimiento de la cabeza, evitando los efectos del “latigazo cervical". Esto se suma al ya conocido sistema de pedales retráctiles de la marca alemana. En cuanto a los asientos, se han rediseñado respecto a la segunda generación del Vectra; ahora son más duros y su forma, más envolvente. Sin embargo, cuando se realizan bastantes kilómetros, llegan a resultar poco cómodos, ya que son algo duros y con poca sujeción, sobre todo en terrenos virados. En los asientos traseros pasa lo que es habitual, que, aunque están pensados para tres plazas, en realidad quedan limitados a dos sitios, ya que la columna central del vehículo hace casi impracticable el asiento del centro. Es más, justo en esa plaza, a la altura de las piernas, hay un portavasos que sale de su lugar al más mínimo roce, con lo que, si un ocupante se sienta en ese lugar, puede hacerlo saltar más de una vez. A su favor hay que decir que todos los cinturones cuentan con tres puntos de fijación y que la impresión interior es de gran amplitud, gracias al diseño de las ventanas traseras. El puesto de conducción se ofrece con opción de reglajes eléctricos en el asiento, pero de serie éste cuenta con regulaciones manuales más que suficientes. Hay que indicar que el lugar natural de los asientos es algo bajo con respecto a la carrocería, con lo que, para conducir con comodidad, sobre todo si se tiene una estatura media (1,65 metros, en el caso de una mujer y 1,75, en el de un hombre), hay que subir mucho el asiento. El diseño del panel de control es muy sencillo y los datos se muestran con limpieza. Los mandos para accionar los intermitentes y los limpiaparabrisas son muy sensibles y se llega a activar un intermitente cuando se intenta desactivar el otro, por ejemplo. La visibilidad hacia atrás es muy buena, con unos espejos retrovisores de un tamaño más que adecuado y un corte de la luna trasera que facilita un amplio campo de visión. El volante se hace algo grande de tamaño, pero el hecho de que la dirección, asistida electrohidráulica, sea tan rápida y suave hace olvidar el tamaño del aro. El Vectra es el primer modelo del segmento que utiliza este tipo de dirección, que se dejó ver por primera vez en el Corsa. En cuanto al conjunto del cuadro de mandos, recuerda en cuanto a sobriedad y a ergonomía al de modelos pertenecientes a otras marcas alemanas. Los acabados del modelo pueden mejorar bastante, ya que, a pesar de los remates imitando madera o aluminio, el tacto de los plásticos no es agradable y hay algunos remates que dan cierta sensación de descuido, como, por ejemplo, el espacio entre el volante y el panel de control. El tacto del pedal de freno permite realizar sin problemas tanto frenadas de emergencia como muy suaves, ya que tiene un recorrido y un tacto que facilitan la máxima eficacia y la comodidad en este tipo de maniobras. La capacidad del maletero se ha visto incrementada en 51 litros frente a la que tenía el Vectra anterior. Ahora, el modelo de Opel tiene 500 litros de capacidad; además, la boca de carga es amplia, con lo que se evita el tener mucho espacio, pero poco aprovechable por la limitación en el acceso. El maletero no es el único lugar que el Vectra deja para guardar cosas, ya que el habitáculo está lleno de cómodos espacios para dejar monedas, las gafas de sol… Así, la guantera principal es muy espaciosa y los huecos que hay en los reposabrazos tienen espacio más que suficiente para guardar esos “pequeños trastos" que siempre ruedan por los coches. Hay que destacar también la insonorización del habitáculo. Al interior del vehículo apenas se filtran los sonidos del motor y además son imperceptibles los ruidos aerodinámicos. Desde la compañía, se afirma que, gracias a las pruebas realizadas por los expertos en aerodinámica del Centro Internacional de Desarrollo Técnico en Rüsselsheim, se ha conseguido un coeficiente con un valor Cx de 0,28. No se conocen los precios todavía y, si tenemos en cuanta el segmento donde semueve, hay que esperar que, además de calidad, el Vectra tenga una buena política de precios. En el habitáculo, Opel ha incorporado una serie de elementos que aumentan el nivel de seguridad para los ocupantes. Por un lado, el Vectra equipa airbags delanteros y laterales de serie, además de los de cortina, con una opción que hay que tener en cuenta: un detector de ocupación del asiento en el lado del copiloto; por otro, los reposacabezas son activos, con lo que, en caso de colisión, “acompañan" el movimiento de la cabeza, evitando los efectos del “latigazo cervical". Esto se suma al ya conocido sistema de pedales retráctiles de la marca alemana. En cuanto a los asientos, se han rediseñado respecto a la segunda generación del Vectra; ahora son más duros y su forma, más envolvente. Sin embargo, cuando se realizan bastantes kilómetros, llegan a resultar poco cómodos, ya que son algo duros y con poca sujeción, sobre todo en terrenos virados. En los asientos traseros pasa lo que es habitual, que, aunque están pensados para tres plazas, en realidad quedan limitados a dos sitios, ya que la columna central del vehículo hace casi impracticable el asiento del centro. Es más, justo en esa plaza, a la altura de las piernas, hay un portavasos que sale de su lugar al más mínimo roce, con lo que, si un ocupante se sienta en ese lugar, puede hacerlo saltar más de una vez. A su favor hay que decir que todos los cinturones cuentan con tres puntos de fijación y que la impresión interior es de gran amplitud, gracias al diseño de las ventanas traseras. El puesto de conducción se ofrece con opción de reglajes eléctricos en el asiento, pero de serie éste cuenta con regulaciones manuales más que suficientes. Hay que indicar que el lugar natural de los asientos es algo bajo con respecto a la carrocería, con lo que, para conducir con comodidad, sobre todo si se tiene una estatura media (1,65 metros, en el caso de una mujer y 1,75, en el de un hombre), hay que subir mucho el asiento. El diseño del panel de control es muy sencillo y los datos se muestran con limpieza. Los mandos para accionar los intermitentes y los limpiaparabrisas son muy sensibles y se llega a activar un intermitente cuando se intenta desactivar el otro, por ejemplo. La visibilidad hacia atrás es muy buena, con unos espejos retrovisores de un tamaño más que adecuado y un corte de la luna trasera que facilita un amplio campo de visión. El volante se hace algo grande de tamaño, pero el hecho de que la dirección, asistida electrohidráulica, sea tan rápida y suave hace olvidar el tamaño del aro. El Vectra es el primer modelo del segmento que utiliza este tipo de dirección, que se dejó ver por primera vez en el Corsa. En cuanto al conjunto del cuadro de mandos, recuerda en cuanto a sobriedad y a ergonomía al de modelos pertenecientes a otras marcas alemanas. Los acabados del modelo pueden mejorar bastante, ya que, a pesar de los remates imitando madera o aluminio, el tacto de los plásticos no es agradable y hay algunos remates que dan cierta sensación de descuido, como, por ejemplo, el espacio entre el volante y el panel de control. El tacto del pedal de freno permite realizar sin problemas tanto frenadas de emergencia como muy suaves, ya que tiene un recorrido y un tacto que facilitan la máxima eficacia y la comodidad en este tipo de maniobras. La capacidad del maletero se ha visto incrementada en 51 litros frente a la que tenía el Vectra anterior. Ahora, el modelo de Opel tiene 500 litros de capacidad; además, la boca de carga es amplia, con lo que se evita el tener mucho espacio, pero poco aprovechable por la limitación en el acceso. El maletero no es el único lugar que el Vectra deja para guardar cosas, ya que el habitáculo está lleno de cómodos espacios para dejar monedas, las gafas de sol… Así, la guantera principal es muy espaciosa y los huecos que hay en los reposabrazos tienen espacio más que suficiente para guardar esos “pequeños trastos" que siempre ruedan por los coches. Hay que destacar también la insonorización del habitáculo. Al interior del vehículo apenas se filtran los sonidos del motor y además son imperceptibles los ruidos aerodinámicos. Desde la compañía, se afirma que, gracias a las pruebas realizadas por los expertos en aerodinámica del Centro Internacional de Desarrollo Técnico en Rüsselsheim, se ha conseguido un coeficiente con un valor Cx de 0,28. No se conocen los precios todavía y, si tenemos en cuanta el segmento donde semueve, hay que esperar que, además de calidad, el Vectra tenga una buena política de precios. En el habitáculo, Opel ha incorporado una serie de elementos que aumentan el nivel de seguridad para los ocupantes. Por un lado, el Vectra equipa airbags delanteros y laterales de serie, además de los de cortina, con una opción que hay que tener en cuenta: un detector de ocupación del asiento en el lado del copiloto; por otro, los reposacabezas son activos, con lo que, en caso de colisión, “acompañan" el movimiento de la cabeza, evitando los efectos del “latigazo cervical". Esto se suma al ya conocido sistema de pedales retráctiles de la marca alemana. En cuanto a los asientos, se han rediseñado respecto a la segunda generación del Vectra; ahora son más duros y su forma, más envolvente. Sin embargo, cuando se realizan bastantes kilómetros, llegan a resultar poco cómodos, ya que son algo duros y con poca sujeción, sobre todo en terrenos virados. En los asientos traseros pasa lo que es habitual, que, aunque están pensados para tres plazas, en realidad quedan limitados a dos sitios, ya que la columna central del vehículo hace casi impracticable el asiento del centro. Es más, justo en esa plaza, a la altura de las piernas, hay un portavasos que sale de su lugar al más mínimo roce, con lo que, si un ocupante se sienta en ese lugar, puede hacerlo saltar más de una vez. A su favor hay que decir que todos los cinturones cuentan con tres puntos de fijación y que la impresión interior es de gran amplitud, gracias al diseño de las ventanas traseras. El puesto de conducción se ofrece con opción de reglajes eléctricos en el asiento, pero de serie éste cuenta con regulaciones manuales más que suficientes. Hay que indicar que el lugar natural de los asientos es algo bajo con respecto a la carrocería, con lo que, para conducir con comodidad, sobre todo si se tiene una estatura media (1,65 metros, en el caso de una mujer y 1,75, en el de un hombre), hay que subir mucho el asiento. El diseño del panel de control es muy sencillo y los datos se muestran con limpieza. Los mandos para accionar los intermitentes y los limpiaparabrisas son muy sensibles y se llega a activar un intermitente cuando se intenta desactivar el otro, por ejemplo. La visibilidad hacia atrás es muy buena, con unos espejos retrovisores de un tamaño más que adecuado y un corte de la luna trasera que facilita un amplio campo de visión. El volante se hace algo grande de tamaño, pero el hecho de que la dirección, asistida electrohidráulica, sea tan rápida y suave hace olvidar el tamaño del aro. El Vectra es el primer modelo del segmento que utiliza este tipo de dirección, que se dejó ver por primera vez en el Corsa. En cuanto al conjunto del cuadro de mandos, recuerda en cuanto a sobriedad y a ergonomía al de modelos pertenecientes a otras marcas alemanas. Los acabados del modelo pueden mejorar bastante, ya que, a pesar de los remates imitando madera o aluminio, el tacto de los plásticos no es agradable y hay algunos remates que dan cierta sensación de descuido, como, por ejemplo, el espacio entre el volante y el panel de control. El tacto del pedal de freno permite realizar sin problemas tanto frenadas de emergencia como muy suaves, ya que tiene un recorrido y un tacto que facilitan la máxima eficacia y la comodidad en este tipo de maniobras. La capacidad del maletero se ha visto incrementada en 51 litros frente a la que tenía el Vectra anterior. Ahora, el modelo de Opel tiene 500 litros de capacidad; además, la boca de carga es amplia, con lo que se evita el tener mucho espacio, pero poco aprovechable por la limitación en el acceso. El maletero no es el único lugar que el Vectra deja para guardar cosas, ya que el habitáculo está lleno de cómodos espacios para dejar monedas, las gafas de sol… Así, la guantera principal es muy espaciosa y los huecos que hay en los reposabrazos tienen espacio más que suficiente para guardar esos “pequeños trastos" que siempre ruedan por los coches. Hay que destacar también la insonorización del habitáculo. Al interior del vehículo apenas se filtran los sonidos del motor y además son imperceptibles los ruidos aerodinámicos. Desde la compañía, se afirma que, gracias a las pruebas realizadas por los expertos en aerodinámica del Centro Internacional de Desarrollo Técnico en Rüsselsheim, se ha conseguido un coeficiente con un valor Cx de 0,28. No se conocen los precios todavía y, si tenemos en cuanta el segmento donde semueve, hay que esperar que, además de calidad, el Vectra tenga una buena política de precios. En el habitáculo, Opel ha incorporado una serie de elementos que aumentan el nivel de seguridad para los ocupantes. Por un lado, el Vectra equipa airbags delanteros y laterales de serie, además de los de cortina, con una opción que hay que tener en cuenta: un detector de ocupación del asiento en el lado del copiloto; por otro, los reposacabezas son activos, con lo que, en caso de colisión, “acompañan" el movimiento de la cabeza, evitando los efectos del “latigazo cervical". Esto se suma al ya conocido sistema de pedales retráctiles de la marca alemana. En cuanto a los asientos, se han rediseñado respecto a la segunda generación del Vectra; ahora son más duros y su forma, más envolvente. Sin embargo, cuando se realizan bastantes kilómetros, llegan a resultar poco cómodos, ya que son algo duros y con poca sujeción, sobre todo en terrenos virados. En los asientos traseros pasa lo que es habitual, que, aunque están pensados para tres plazas, en realidad quedan limitados a dos sitios, ya que la columna central del vehículo hace casi impracticable el asiento del centro. Es más, justo en esa plaza, a la altura de las piernas, hay un portavasos que sale de su lugar al más mínimo roce, con lo que, si un ocupante se sienta en ese lugar, puede hacerlo saltar más de una vez. A su favor hay que decir que todos los cinturones cuentan con tres puntos de fijación y que la impresión interior es de gran amplitud, gracias al diseño de las ventanas traseras. El puesto de conducción se ofrece con opción de reglajes eléctricos en el asiento, pero de serie éste cuenta con regulaciones manuales más que suficientes. Hay que indicar que el lugar natural de los asientos es algo bajo con respecto a la carrocería, con lo que, para conducir con comodidad, sobre todo si se tiene una estatura media (1,65 metros, en el caso de una mujer y 1,75, en el de un hombre), hay que subir mucho el asiento. El diseño del panel de control es muy sencillo y los datos se muestran con limpieza. Los mandos para accionar los intermitentes y los limpiaparabrisas son muy sensibles y se llega a activar un intermitente cuando se intenta desactivar el otro, por ejemplo. La visibilidad hacia atrás es muy buena, con unos espejos retrovisores de un tamaño más que adecuado y un corte de la luna trasera que facilita un amplio campo de visión. El volante se hace algo grande de tamaño, pero el hecho de que la dirección, asistida electrohidráulica, sea tan rápida y suave hace olvidar el tamaño del aro. El Vectra es el primer modelo del segmento que utiliza este tipo de dirección, que se dejó ver por primera vez en el Corsa. En cuanto al conjunto del cuadro de mandos, recuerda en cuanto a sobriedad y a ergonomía al de modelos pertenecientes a otras marcas alemanas. Los acabados del modelo pueden mejorar bastante, ya que, a pesar de los remates imitando madera o aluminio, el tacto de los plásticos no es agradable y hay algunos remates que dan cierta sensación de descuido, como, por ejemplo, el espacio entre el volante y el panel de control. El tacto del pedal de freno permite realizar sin problemas tanto frenadas de emergencia como muy suaves, ya que tiene un recorrido y un tacto que facilitan la máxima eficacia y la comodidad en este tipo de maniobras. La capacidad del maletero se ha visto incrementada en 51 litros frente a la que tenía el Vectra anterior. Ahora, el modelo de Opel tiene 500 litros de capacidad; además, la boca de carga es amplia, con lo que se evita el tener mucho espacio, pero poco aprovechable por la limitación en el acceso. El maletero no es el único lugar que el Vectra deja para guardar cosas, ya que el habitáculo está lleno de cómodos espacios para dejar monedas, las gafas de sol… Así, la guantera principal es muy espaciosa y los huecos que hay en los reposabrazos tienen espacio más que suficiente para guardar esos “pequeños trastos" que siempre ruedan por los coches. Hay que destacar también la insonorización del habitáculo. Al interior del vehículo apenas se filtran los sonidos del motor y además son imperceptibles los ruidos aerodinámicos. Desde la compañía, se afirma que, gracias a las pruebas realizadas por los expertos en aerodinámica del Centro Internacional de Desarrollo Técnico en Rüsselsheim, se ha conseguido un coeficiente con un valor Cx de 0,28. No se conocen los precios todavía y, si tenemos en cuanta el segmento donde semueve, hay que esperar que, además de calidad, el Vectra tenga una buena política de precios. En el habitáculo, Opel ha incorporado una serie de elementos que aumentan el nivel de seguridad para los ocupantes. Por un lado, el Vectra equipa airbags delanteros y laterales de serie, además de los de cortina, con una opción que hay que tener en cuenta: un detector de ocupación del asiento en el lado del copiloto; por otro, los reposacabezas son activos, con lo que, en caso de colisión, “acompañan" el movimiento de la cabeza, evitando los efectos del “latigazo cervical". Esto se suma al ya conocido sistema de pedales retráctiles de la marca alemana. En cuanto a los asientos, se han rediseñado respecto a la segunda generación del Vectra; ahora son más duros y su forma, más envolvente. Sin embargo, cuando se realizan bastantes kilómetros, llegan a resultar poco cómodos, ya que son algo duros y con poca sujeción, sobre todo en terrenos virados. En los asientos traseros pasa lo que es habitual, que, aunque están pensados para tres plazas, en realidad quedan limitados a dos sitios, ya que la columna central del vehículo hace casi impracticable el asiento del centro. Es más, justo en esa plaza, a la altura de las piernas, hay un portavasos que sale de su lugar al más mínimo roce, con lo que, si un ocupante se sienta en ese lugar, puede hacerlo saltar más de una vez. A su favor hay que decir que todos los cinturones cuentan con tres puntos de fijación y que la impresión interior es de gran amplitud, gracias al diseño de las ventanas traseras. El puesto de conducción se ofrece con opción de reglajes eléctricos en el asiento, pero de serie éste cuenta con regulaciones manuales más que suficientes. Hay que indicar que el lugar natural de los asientos es algo bajo con respecto a la carrocería, con lo que, para conducir con comodidad, sobre todo si se tiene una estatura media (1,65 metros, en el caso de una mujer y 1,75, en el de un hombre), hay que subir mucho el asiento. El diseño del panel de control es muy sencillo y los datos se muestran con limpieza. Los mandos para accionar los intermitentes y los limpiaparabrisas son muy sensibles y se llega a activar un intermitente cuando se intenta desactivar el otro, por ejemplo. La visibilidad hacia atrás es muy buena, con unos espejos retrovisores de un tamaño más que adecuado y un corte de la luna trasera que facilita un amplio campo de visión. El volante se hace algo grande de tamaño, pero el hecho de que la dirección, asistida electrohidráulica, sea tan rápida y suave hace olvidar el tamaño del aro. El Vectra es el primer modelo del segmento que utiliza este tipo de dirección, que se dejó ver por primera vez en el Corsa. En cuanto al conjunto del cuadro de mandos, recuerda en cuanto a sobriedad y a ergonomía al de modelos pertenecientes a otras marcas alemanas. Los acabados del modelo pueden mejorar bastante, ya que, a pesar de los remates imitando madera o aluminio, el tacto de los plásticos no es agradable y hay algunos remates que dan cierta sensación de descuido, como, por ejemplo, el espacio entre el volante y el panel de control. El tacto del pedal de freno permite realizar sin problemas tanto frenadas de emergencia como muy suaves, ya que tiene un recorrido y un tacto que facilitan la máxima eficacia y la comodidad en este tipo de maniobras. La capacidad del maletero se ha visto incrementada en 51 litros frente a la que tenía el Vectra anterior. Ahora, el modelo de Opel tiene 500 litros de capacidad; además, la boca de carga es amplia, con lo que se evita el tener mucho espacio, pero poco aprovechable por la limitación en el acceso. El maletero no es el único lugar que el Vectra deja para guardar cosas, ya que el habitáculo está lleno de cómodos espacios para dejar monedas, las gafas de sol… Así, la guantera principal es muy espaciosa y los huecos que hay en los reposabrazos tienen espacio más que suficiente para guardar esos “pequeños trastos" que siempre ruedan por los coches. Hay que destacar también la insonorización del habitáculo. Al interior del vehículo apenas se filtran los sonidos del motor y además son imperceptibles los ruidos aerodinámicos. Desde la compañía, se afirma que, gracias a las pruebas realizadas por los expertos en aerodinámica del Centro Internacional de Desarrollo Técnico en Rüsselsheim, se ha conseguido un coeficiente con un valor Cx de 0,28. No se conocen los precios todavía y, si tenemos en cuanta el segmento donde semueve, hay que esperar que, además de calidad, el Vectra tenga una buena política de precios. En el habitáculo, Opel ha incorporado una serie de elementos que aumentan el nivel de seguridad para los ocupantes. Por un lado, el Vectra equipa airbags delanteros y laterales de serie, además de los de cortina, con una opción que hay que tener en cuenta: un detector de ocupación del asiento en el lado del copiloto; por otro, los reposacabezas son activos, con lo que, en caso de colisión, “acompañan" el movimiento de la cabeza, evitando los efectos del “latigazo cervical". Esto se suma al ya conocido sistema de pedales retráctiles de la marca alemana. En cuanto a los asientos, se han rediseñado respecto a la segunda generación del Vectra; ahora son más duros y su forma, más envolvente. Sin embargo, cuando se realizan bastantes kilómetros, llegan a resultar poco cómodos, ya que son algo duros y con poca sujeción, sobre todo en terrenos virados. En los asientos traseros pasa lo que es habitual, que, aunque están pensados para tres plazas, en realidad quedan limitados a dos sitios, ya que la columna central del vehículo hace casi impracticable el asiento del centro. Es más, justo en esa plaza, a la altura de las piernas, hay un portavasos que sale de su lugar al más mínimo roce, con lo que, si un ocupante se sienta en ese lugar, puede hacerlo saltar más de una vez. A su favor hay que decir que todos los cinturones cuentan con tres puntos de fijación y que la impresión interior es de gran amplitud, gracias al diseño de las ventanas traseras. El puesto de conducción se ofrece con opción de reglajes eléctricos en el asiento, pero de serie éste cuenta con regulaciones manuales más que suficientes. Hay que indicar que el lugar natural de los asientos es algo bajo con respecto a la carrocería, con lo que, para conducir con comodidad, sobre todo si se tiene una estatura media (1,65 metros, en el caso de una mujer y 1,75, en el de un hombre), hay que subir mucho el asiento. El diseño del panel de control es muy sencillo y los datos se muestran con limpieza. Los mandos para accionar los intermitentes y los limpiaparabrisas son muy sensibles y se llega a activar un intermitente cuando se intenta desactivar el otro, por ejemplo. La visibilidad hacia atrás es muy buena, con unos espejos retrovisores de un tamaño más que adecuado y un corte de la luna trasera que facilita un amplio campo de visión. El volante se hace algo grande de tamaño, pero el hecho de que la dirección, asistida electrohidráulica, sea tan rápida y suave hace olvidar el tamaño del aro. El Vectra es el primer modelo del segmento que utiliza este tipo de dirección, que se dejó ver por primera vez en el Corsa. En cuanto al conjunto del cuadro de mandos, recuerda en cuanto a sobriedad y a ergonomía al de modelos pertenecientes a otras marcas alemanas. Los acabados del modelo pueden mejorar bastante, ya que, a pesar de los remates imitando madera o aluminio, el tacto de los plásticos no es agradable y hay algunos remates que dan cierta sensación de descuido, como, por ejemplo, el espacio entre el volante y el panel de control. El tacto del pedal de freno permite realizar sin problemas tanto frenadas de emergencia como muy suaves, ya que tiene un recorrido y un tacto que facilitan la máxima eficacia y la comodidad en este tipo de maniobras. La capacidad del maletero se ha visto incrementada en 51 litros frente a la que tenía el Vectra anterior. Ahora, el modelo de Opel tiene 500 litros de capacidad; además, la boca de carga es amplia, con lo que se evita el tener mucho espacio, pero poco aprovechable por la limitación en el acceso. El maletero no es el único lugar que el Vectra deja para guardar cosas, ya que el habitáculo está lleno de cómodos espacios para dejar monedas, las gafas de sol… Así, la guantera principal es muy espaciosa y los huecos que hay en los reposabrazos tienen espacio más que suficiente para guardar esos “pequeños trastos" que siempre ruedan por los coches. Hay que destacar también la insonorización del habitáculo. Al interior del vehículo apenas se filtran los sonidos del motor y además son imperceptibles los ruidos aerodinámicos. Desde la compañía, se afirma que, gracias a las pruebas realizadas por los expertos en aerodinámica del Centro Internacional de Desarrollo Técnico en Rüsselsheim, se ha conseguido un coeficiente con un valor Cx de 0,28. No se conocen los precios todavía y, si tenemos en cuanta el segmento donde semueve, hay que esperar que, además de calidad, el Vectra tenga una buena política de precios. En el habitáculo, Opel ha incorporado una serie de elementos que aumentan el nivel de seguridad para los ocupantes. Por un lado, el Vectra equipa airbags delanteros y laterales de serie, además de los de cortina, con una opción que hay que tener en cuenta: un detector de ocupación del asiento en el lado del copiloto; por otro, los reposacabezas son activos, con lo que, en caso de colisión, “acompañan" el movimiento de la cabeza, evitando los efectos del “latigazo cervical". Esto se suma al ya conocido sistema de pedales retráctiles de la marca alemana. En cuanto a los asientos, se han rediseñado respecto a la segunda generación del Vectra; ahora son más duros y su forma, más envolvente. Sin embargo, cuando se realizan bastantes kilómetros, llegan a resultar poco cómodos, ya que son algo duros y con poca sujeción, sobre todo en terrenos virados. En los asientos traseros pasa lo que es habitual, que, aunque están pensados para tres plazas, en realidad quedan limitados a dos sitios, ya que la columna central del vehículo hace casi impracticable el asiento del centro. Es más, justo en esa plaza, a la altura de las piernas, hay un portavasos que sale de su lugar al más mínimo roce, con lo que, si un ocupante se sienta en ese lugar, puede hacerlo saltar más de una vez. A su favor hay que decir que todos los cinturones cuentan con tres puntos de fijación y que la impresión interior es de gran amplitud, gracias al diseño de las ventanas traseras. El puesto de conducción se ofrece con opción de reglajes eléctricos en el asiento, pero de serie éste cuenta con regulaciones manuales más que suficientes. Hay que indicar que el lugar natural de los asientos es algo bajo con respecto a la carrocería, con lo que, para conducir con comodidad, sobre todo si se tiene una estatura media (1,65 metros, en el caso de una mujer y 1,75, en el de un hombre), hay que subir mucho el asiento. El diseño del panel de control es muy sencillo y los datos se muestran con limpieza. Los mandos para accionar los intermitentes y los limpiaparabrisas son muy sensibles y se llega a activar un intermitente cuando se intenta desactivar el otro, por ejemplo. La visibilidad hacia atrás es muy buena, con unos espejos retrovisores de un tamaño más que adecuado y un corte de la luna trasera que facilita un amplio campo de visión. El volante se hace algo grande de tamaño, pero el hecho de que la dirección, asistida electrohidráulica, sea tan rápida y suave hace olvidar el tamaño del aro. El Vectra es el primer modelo del segmento que utiliza este tipo de dirección, que se dejó ver por primera vez en el Corsa. En cuanto al conjunto del cuadro de mandos, recuerda en cuanto a sobriedad y a ergonomía al de modelos pertenecientes a otras marcas alemanas. Los acabados del modelo pueden mejorar bastante, ya que, a pesar de los remates imitando madera o aluminio, el tacto de los plásticos no es agradable y hay algunos remates que dan cierta sensación de descuido, como, por ejemplo, el espacio entre el volante y el panel de control. El tacto del pedal de freno permite realizar sin problemas tanto frenadas de emergencia como muy suaves, ya que tiene un recorrido y un tacto que facilitan la máxima eficacia y la comodidad en este tipo de maniobras. La capacidad del maletero se ha visto incrementada en 51 litros frente a la que tenía el Vectra anterior. Ahora, el modelo de Opel tiene 500 litros de capacidad; además, la boca de carga es amplia, con lo que se evita el tener mucho espacio, pero poco aprovechable por la limitación en el acceso. El maletero no es el único lugar que el Vectra deja para guardar cosas, ya que el habitáculo está lleno de cómodos espacios para dejar monedas, las gafas de sol… Así, la guantera principal es muy espaciosa y los huecos que hay en los reposabrazos tienen espacio más que suficiente para guardar esos “pequeños trastos" que siempre ruedan por los coches. Hay que destacar también la insonorización del habitáculo. Al interior del vehículo apenas se filtran los sonidos del motor y además son imperceptibles los ruidos aerodinámicos. Desde la compañía, se afirma que, gracias a las pruebas realizadas por los expertos en aerodinámica del Centro Internacional de Desarrollo Técnico en Rüsselsheim, se ha conseguido un coeficiente con un valor Cx de 0,28. No se conocen los precios todavía y, si tenemos en cuanta el segmento donde semueve, hay que esperar que, además de calidad, el Vectra tenga una buena política de precios. En el habitáculo, Opel ha incorporado una serie de elementos que aumentan el nivel de seguridad para los ocupantes. Por un lado, el Vectra equipa airbags delanteros y laterales de serie, además de los de cortina, con una opción que hay que tener en cuenta: un detector de ocupación del asiento en el lado del copiloto; por otro, los reposacabezas son activos, con lo que, en caso de colisión, “acompañan" el movimiento de la cabeza, evitando los efectos del “latigazo cervical". Esto se suma al ya conocido sistema de pedales retráctiles de la marca alemana. En cuanto a los asientos, se han rediseñado respecto a la segunda generación del Vectra; ahora son más duros y su forma, más envolvente. Sin embargo, cuando se realizan bastantes kilómetros, llegan a resultar poco cómodos, ya que son algo duros y con poca sujeción, sobre todo en terrenos virados. En los asientos traseros pasa lo que es habitual, que, aunque están pensados para tres plazas, en realidad quedan limitados a dos sitios, ya que la columna central del vehículo hace casi impracticable el asiento del centro. Es más, justo en esa plaza, a la altura de las piernas, hay un portavasos que sale de su lugar al más mínimo roce, con lo que, si un ocupante se sienta en ese lugar, puede hacerlo saltar más de una vez. A su favor hay que decir que todos los cinturones cuentan con tres puntos de fijación y que la impresión interior es de gran amplitud, gracias al diseño de las ventanas traseras. El puesto de conducción se ofrece con opción de reglajes eléctricos en el asiento, pero de serie éste cuenta con regulaciones manuales más que suficientes. Hay que indicar que el lugar natural de los asientos es algo bajo con respecto a la carrocería, con lo que, para conducir con comodidad, sobre todo si se tiene una estatura media (1,65 metros, en el caso de una mujer y 1,75, en el de un hombre), hay que subir mucho el asiento. El diseño del panel de control es muy sencillo y los datos se muestran con limpieza. Los mandos para accionar los intermitentes y los limpiaparabrisas son muy sensibles y se llega a activar un intermitente cuando se intenta desactivar el otro, por ejemplo. La visibilidad hacia atrás es muy buena, con unos espejos retrovisores de un tamaño más que adecuado y un corte de la luna trasera que facilita un amplio campo de visión. El volante se hace algo grande de tamaño, pero el hecho de que la dirección, asistida electrohidráulica, sea tan rápida y suave hace olvidar el tamaño del aro. El Vectra es el primer modelo del segmento que utiliza este tipo de dirección, que se dejó ver por primera vez en el Corsa. En cuanto al conjunto del cuadro de mandos, recuerda en cuanto a sobriedad y a ergonomía al de modelos pertenecientes a otras marcas alemanas. Los acabados del modelo pueden mejorar bastante, ya que, a pesar de los remates imitando madera o aluminio, el tacto de los plásticos no es agradable y hay algunos remates que dan cierta sensación de descuido, como, por ejemplo, el espacio entre el volante y el panel de control. El tacto del pedal de freno permite realizar sin problemas tanto frenadas de emergencia como muy suaves, ya que tiene un recorrido y un tacto que facilitan la máxima eficacia y la comodidad en este tipo de maniobras. La capacidad del maletero se ha visto incrementada en 51 litros frente a la que tenía el Vectra anterior. Ahora, el modelo de Opel tiene 500 litros de capacidad; además, la boca de carga es amplia, con lo que se evita el tener mucho espacio, pero poco aprovechable por la limitación en el acceso. El maletero no es el único lugar que el Vectra deja para guardar cosas, ya que el habitáculo está lleno de cómodos espacios para dejar monedas, las gafas de sol… Así, la guantera principal es muy espaciosa y los huecos que hay en los reposabrazos tienen espacio más que suficiente para guardar esos “pequeños trastos" que siempre ruedan por los coches. Hay que destacar también la insonorización del habitáculo. Al interior del vehículo apenas se filtran los sonidos del motor y además son imperceptibles los ruidos aerodinámicos. Desde la compañía, se afirma que, gracias a las pruebas realizadas por los expertos en aerodinámica del Centro Internacional de Desarrollo Técnico en Rüsselsheim, se ha conseguido un coeficiente con un valor Cx de 0,28. No se conocen los precios todavía y, si tenemos en cuanta el segmento donde semueve, hay que esperar que, además de calidad, el Vectra tenga una buena política de precios.

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