Contacto: Mazda MX-5 1.8 Sport

Mazda presenta un nuevo restyling del MX-5, un roadster del que ya se han vendido más de 560.000 unidades desde que se presentó por primera vez en 1989. Este biplaza ligero de motor delantero que transmite su potencia mediante un tren propulsor posterior es, además de atractivo, un auténtico devorador de curvas capaz de ofrecer la máxima diversión a todos los apasionados del asfalto.

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El modelo probado estrena una remodelada variante de su motor de 1.8 litros DOHC, capaz de desarrollar una potencia máxima de 107 kW a 7.000 rpm, equivalente a 146 CV de potencia. Esta potencia se pone inmediatamente de manifiesto en rápidos adelantamientos, facilitados por una precisa caja de cambios de 6 velocidades. Según la marca, este modelo es capaz de alcanzar los 100 km/h en 8,4 segundos y su velocidad punta se sitúa en los 208 km/h. Sin embargo, no es un coche para correr, es un coche para disfrutar en la carretera fagocitando curvas, para deleitarse en la conducción. No está pensado ni para la autopista ni para grandes viajes, más bien busca un buen firme y una buena carretera para disfrutarla en un soleado día. Su potencia se aprovecha en las marchas bajas gracias al dispositivo de distribución variable y a su mayor relación de compresión, que permiten una mayor eficiencia en la combustión, sin perder suavidad en los regímenes altos. En las fases de bajas revoluciones y carga elevada, el sistema impide el reflujo de admisión cerrando antes la válvula de admisión, mejorando la eficiencia en la carga. Conclusión: el par a baja velocidad es mejor y eso se nota. La caja de cambios es precisa y suave, de las que se manejan con un giro de muñeca. Las marchas entran bien y con gran facilidad. Es una condición imprescindible para sacar el máximo provecho al motor. Al estar escalonada en seis velocidades, se evitan grandes saltos entre ellas, aunque todavía se puede encontrar un leve salto entre la segunda y la tercera. Sin embargo, es una de sus mayores bazas y asegura una correcta transmisión del potencial del propulsor. La dirección es precisa y consigue una fluida comunicación entre coche y piloto. Cualquier mínimo movimiento al volante es trasladado inmediatamente y de forma exacta a las ruedas. El coche entra bien en las curvas y tiene un cierto comportamiento nervioso aumentado considerablemente por su condición de tracción trasera. Sin ser inquietante, si se le pide, tiende a producir un cierto desplazamiento del tren trasero al acelerar para salir de las curvas; cuando se provoca este sobreviraje controlado, es cuando mejor se percibe la diversión que es capaz de transmitir este vehículo. El modelo probado estrena una remodelada variante de su motor de 1.8 litros DOHC, capaz de desarrollar una potencia máxima de 107 kW a 7.000 rpm, equivalente a 146 CV de potencia. Esta potencia se pone inmediatamente de manifiesto en rápidos adelantamientos, facilitados por una precisa caja de cambios de 6 velocidades. Según la marca, este modelo es capaz de alcanzar los 100 km/h en 8,4 segundos y su velocidad punta se sitúa en los 208 km/h. Sin embargo, no es un coche para correr, es un coche para disfrutar en la carretera fagocitando curvas, para deleitarse en la conducción. No está pensado ni para la autopista ni para grandes viajes, más bien busca un buen firme y una buena carretera para disfrutarla en un soleado día. Su potencia se aprovecha en las marchas bajas gracias al dispositivo de distribución variable y a su mayor relación de compresión, que permiten una mayor eficiencia en la combustión, sin perder suavidad en los regímenes altos. En las fases de bajas revoluciones y carga elevada, el sistema impide el reflujo de admisión cerrando antes la válvula de admisión, mejorando la eficiencia en la carga. Conclusión: el par a baja velocidad es mejor y eso se nota. La caja de cambios es precisa y suave, de las que se manejan con un giro de muñeca. Las marchas entran bien y con gran facilidad. Es una condición imprescindible para sacar el máximo provecho al motor. Al estar escalonada en seis velocidades, se evitan grandes saltos entre ellas, aunque todavía se puede encontrar un leve salto entre la segunda y la tercera. Sin embargo, es una de sus mayores bazas y asegura una correcta transmisión del potencial del propulsor. La dirección es precisa y consigue una fluida comunicación entre coche y piloto. Cualquier mínimo movimiento al volante es trasladado inmediatamente y de forma exacta a las ruedas. El coche entra bien en las curvas y tiene un cierto comportamiento nervioso aumentado considerablemente por su condición de tracción trasera. Sin ser inquietante, si se le pide, tiende a producir un cierto desplazamiento del tren trasero al acelerar para salir de las curvas; cuando se provoca este sobreviraje controlado, es cuando mejor se percibe la diversión que es capaz de transmitir este vehículo. El modelo probado estrena una remodelada variante de su motor de 1.8 litros DOHC, capaz de desarrollar una potencia máxima de 107 kW a 7.000 rpm, equivalente a 146 CV de potencia. Esta potencia se pone inmediatamente de manifiesto en rápidos adelantamientos, facilitados por una precisa caja de cambios de 6 velocidades. Según la marca, este modelo es capaz de alcanzar los 100 km/h en 8,4 segundos y su velocidad punta se sitúa en los 208 km/h. Sin embargo, no es un coche para correr, es un coche para disfrutar en la carretera fagocitando curvas, para deleitarse en la conducción. No está pensado ni para la autopista ni para grandes viajes, más bien busca un buen firme y una buena carretera para disfrutarla en un soleado día. Su potencia se aprovecha en las marchas bajas gracias al dispositivo de distribución variable y a su mayor relación de compresión, que permiten una mayor eficiencia en la combustión, sin perder suavidad en los regímenes altos. En las fases de bajas revoluciones y carga elevada, el sistema impide el reflujo de admisión cerrando antes la válvula de admisión, mejorando la eficiencia en la carga. Conclusión: el par a baja velocidad es mejor y eso se nota. La caja de cambios es precisa y suave, de las que se manejan con un giro de muñeca. Las marchas entran bien y con gran facilidad. Es una condición imprescindible para sacar el máximo provecho al motor. Al estar escalonada en seis velocidades, se evitan grandes saltos entre ellas, aunque todavía se puede encontrar un leve salto entre la segunda y la tercera. Sin embargo, es una de sus mayores bazas y asegura una correcta transmisión del potencial del propulsor. La dirección es precisa y consigue una fluida comunicación entre coche y piloto. Cualquier mínimo movimiento al volante es trasladado inmediatamente y de forma exacta a las ruedas. El coche entra bien en las curvas y tiene un cierto comportamiento nervioso aumentado considerablemente por su condición de tracción trasera. Sin ser inquietante, si se le pide, tiende a producir un cierto desplazamiento del tren trasero al acelerar para salir de las curvas; cuando se provoca este sobreviraje controlado, es cuando mejor se percibe la diversión que es capaz de transmitir este vehículo. El modelo probado estrena una remodelada variante de su motor de 1.8 litros DOHC, capaz de desarrollar una potencia máxima de 107 kW a 7.000 rpm, equivalente a 146 CV de potencia. Esta potencia se pone inmediatamente de manifiesto en rápidos adelantamientos, facilitados por una precisa caja de cambios de 6 velocidades. Según la marca, este modelo es capaz de alcanzar los 100 km/h en 8,4 segundos y su velocidad punta se sitúa en los 208 km/h. Sin embargo, no es un coche para correr, es un coche para disfrutar en la carretera fagocitando curvas, para deleitarse en la conducción. No está pensado ni para la autopista ni para grandes viajes, más bien busca un buen firme y una buena carretera para disfrutarla en un soleado día. Su potencia se aprovecha en las marchas bajas gracias al dispositivo de distribución variable y a su mayor relación de compresión, que permiten una mayor eficiencia en la combustión, sin perder suavidad en los regímenes altos. En las fases de bajas revoluciones y carga elevada, el sistema impide el reflujo de admisión cerrando antes la válvula de admisión, mejorando la eficiencia en la carga. Conclusión: el par a baja velocidad es mejor y eso se nota. La caja de cambios es precisa y suave, de las que se manejan con un giro de muñeca. Las marchas entran bien y con gran facilidad. Es una condición imprescindible para sacar el máximo provecho al motor. Al estar escalonada en seis velocidades, se evitan grandes saltos entre ellas, aunque todavía se puede encontrar un leve salto entre la segunda y la tercera. Sin embargo, es una de sus mayores bazas y asegura una correcta transmisión del potencial del propulsor. La dirección es precisa y consigue una fluida comunicación entre coche y piloto. Cualquier mínimo movimiento al volante es trasladado inmediatamente y de forma exacta a las ruedas. El coche entra bien en las curvas y tiene un cierto comportamiento nervioso aumentado considerablemente por su condición de tracción trasera. Sin ser inquietante, si se le pide, tiende a producir un cierto desplazamiento del tren trasero al acelerar para salir de las curvas; cuando se provoca este sobreviraje controlado, es cuando mejor se percibe la diversión que es capaz de transmitir este vehículo. El modelo probado estrena una remodelada variante de su motor de 1.8 litros DOHC, capaz de desarrollar una potencia máxima de 107 kW a 7.000 rpm, equivalente a 146 CV de potencia. Esta potencia se pone inmediatamente de manifiesto en rápidos adelantamientos, facilitados por una precisa caja de cambios de 6 velocidades. Según la marca, este modelo es capaz de alcanzar los 100 km/h en 8,4 segundos y su velocidad punta se sitúa en los 208 km/h. Sin embargo, no es un coche para correr, es un coche para disfrutar en la carretera fagocitando curvas, para deleitarse en la conducción. No está pensado ni para la autopista ni para grandes viajes, más bien busca un buen firme y una buena carretera para disfrutarla en un soleado día. Su potencia se aprovecha en las marchas bajas gracias al dispositivo de distribución variable y a su mayor relación de compresión, que permiten una mayor eficiencia en la combustión, sin perder suavidad en los regímenes altos. En las fases de bajas revoluciones y carga elevada, el sistema impide el reflujo de admisión cerrando antes la válvula de admisión, mejorando la eficiencia en la carga. Conclusión: el par a baja velocidad es mejor y eso se nota. La caja de cambios es precisa y suave, de las que se manejan con un giro de muñeca. Las marchas entran bien y con gran facilidad. Es una condición imprescindible para sacar el máximo provecho al motor. Al estar escalonada en seis velocidades, se evitan grandes saltos entre ellas, aunque todavía se puede encontrar un leve salto entre la segunda y la tercera. Sin embargo, es una de sus mayores bazas y asegura una correcta transmisión del potencial del propulsor. La dirección es precisa y consigue una fluida comunicación entre coche y piloto. Cualquier mínimo movimiento al volante es trasladado inmediatamente y de forma exacta a las ruedas. El coche entra bien en las curvas y tiene un cierto comportamiento nervioso aumentado considerablemente por su condición de tracción trasera. Sin ser inquietante, si se le pide, tiende a producir un cierto desplazamiento del tren trasero al acelerar para salir de las curvas; cuando se provoca este sobreviraje controlado, es cuando mejor se percibe la diversión que es capaz de transmitir este vehículo. El modelo probado estrena una remodelada variante de su motor de 1.8 litros DOHC, capaz de desarrollar una potencia máxima de 107 kW a 7.000 rpm, equivalente a 146 CV de potencia. Esta potencia se pone inmediatamente de manifiesto en rápidos adelantamientos, facilitados por una precisa caja de cambios de 6 velocidades. Según la marca, este modelo es capaz de alcanzar los 100 km/h en 8,4 segundos y su velocidad punta se sitúa en los 208 km/h. Sin embargo, no es un coche para correr, es un coche para disfrutar en la carretera fagocitando curvas, para deleitarse en la conducción. No está pensado ni para la autopista ni para grandes viajes, más bien busca un buen firme y una buena carretera para disfrutarla en un soleado día. Su potencia se aprovecha en las marchas bajas gracias al dispositivo de distribución variable y a su mayor relación de compresión, que permiten una mayor eficiencia en la combustión, sin perder suavidad en los regímenes altos. En las fases de bajas revoluciones y carga elevada, el sistema impide el reflujo de admisión cerrando antes la válvula de admisión, mejorando la eficiencia en la carga. Conclusión: el par a baja velocidad es mejor y eso se nota. La caja de cambios es precisa y suave, de las que se manejan con un giro de muñeca. Las marchas entran bien y con gran facilidad. Es una condición imprescindible para sacar el máximo provecho al motor. Al estar escalonada en seis velocidades, se evitan grandes saltos entre ellas, aunque todavía se puede encontrar un leve salto entre la segunda y la tercera. Sin embargo, es una de sus mayores bazas y asegura una correcta transmisión del potencial del propulsor. La dirección es precisa y consigue una fluida comunicación entre coche y piloto. Cualquier mínimo movimiento al volante es trasladado inmediatamente y de forma exacta a las ruedas. El coche entra bien en las curvas y tiene un cierto comportamiento nervioso aumentado considerablemente por su condición de tracción trasera. Sin ser inquietante, si se le pide, tiende a producir un cierto desplazamiento del tren trasero al acelerar para salir de las curvas; cuando se provoca este sobreviraje controlado, es cuando mejor se percibe la diversión que es capaz de transmitir este vehículo. El modelo probado estrena una remodelada variante de su motor de 1.8 litros DOHC, capaz de desarrollar una potencia máxima de 107 kW a 7.000 rpm, equivalente a 146 CV de potencia. Esta potencia se pone inmediatamente de manifiesto en rápidos adelantamientos, facilitados por una precisa caja de cambios de 6 velocidades. Según la marca, este modelo es capaz de alcanzar los 100 km/h en 8,4 segundos y su velocidad punta se sitúa en los 208 km/h. Sin embargo, no es un coche para correr, es un coche para disfrutar en la carretera fagocitando curvas, para deleitarse en la conducción. No está pensado ni para la autopista ni para grandes viajes, más bien busca un buen firme y una buena carretera para disfrutarla en un soleado día. Su potencia se aprovecha en las marchas bajas gracias al dispositivo de distribución variable y a su mayor relación de compresión, que permiten una mayor eficiencia en la combustión, sin perder suavidad en los regímenes altos. En las fases de bajas revoluciones y carga elevada, el sistema impide el reflujo de admisión cerrando antes la válvula de admisión, mejorando la eficiencia en la carga. Conclusión: el par a baja velocidad es mejor y eso se nota. La caja de cambios es precisa y suave, de las que se manejan con un giro de muñeca. Las marchas entran bien y con gran facilidad. Es una condición imprescindible para sacar el máximo provecho al motor. Al estar escalonada en seis velocidades, se evitan grandes saltos entre ellas, aunque todavía se puede encontrar un leve salto entre la segunda y la tercera. Sin embargo, es una de sus mayores bazas y asegura una correcta transmisión del potencial del propulsor. La dirección es precisa y consigue una fluida comunicación entre coche y piloto. Cualquier mínimo movimiento al volante es trasladado inmediatamente y de forma exacta a las ruedas. El coche entra bien en las curvas y tiene un cierto comportamiento nervioso aumentado considerablemente por su condición de tracción trasera. Sin ser inquietante, si se le pide, tiende a producir un cierto desplazamiento del tren trasero al acelerar para salir de las curvas; cuando se provoca este sobreviraje controlado, es cuando mejor se percibe la diversión que es capaz de transmitir este vehículo.

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