Contacto: Jeep Grand Cherokee 2.7 CRD Limited

Jeep ha decidido europeizar un tanto su todo terreno de gama alta, el Grand Cherokee. Para eso, nada mejor que injertarle un motor de factura Daimler, un 2.7 CRD que ofrece 163 CV y unas prestaciones notables. Corazón alemán para un 4x4 que sigue fiel a la pura esencia americana que le engendró hace ya muchos años. El resultado es de lo más alentador.

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En marcha, esta máquina funciona con gran suavidad, aunque resulta algo ruidosa. Va combinada con una caja de cambios automática (sin ciclo secuencial) con cinco relaciones que se llama WST400 y que ha probado su eficacia en los modelos de Mercedes ya citados. Es una caja con sistema Quadra Drive . Es decir, el clásico sistema Quadra-Trac II, de tracción integral permanente con reductora y bomba gerotor que envía más par al eje con más motricidad. En este caso, el esquema Quadra-Drive estará disponible para las versiones altas de gama y añade los diferenciales Vari-Lok, que controlan las diferencias de giro del eje delantero y suministran más fuerza a la rueda que mejor traccione en cada momento. Asegura Jeep que, mientras una rueda del coche tenga tracción, el Grand Cherokee no se detendrá.

Juntos, motor y cambio realizan un trabajo muy bueno. La entrega de potencia, que empieza a llegar con cuajo desde las 1.500 rpm, es progresiva y constante. El motor sube rápido y sin problemas por encima de las 3.000 vueltas, llegando incluso a las 4.000, aunque la gestión electrónica del cambio resulta un tanto estricta y no permite estirar hasta donde muchos quisieran. También se podría pedir que la caja de relaciones fuese un poco más rápida, pues en algunas ocasiones se nota un retardo a la hora de engranar.

La suavidad del motor se nota mucho en carretera. Lastrado por su peso y su altura, el Grand Cherokee no anima a tomar las curvas a grandes velocidades. En esas reducciones y las posteriores aceleraciones es donde el common rail muestra lo mejor de sí mismo. Acelera firmemente, sin estridencias, lanzándose rápidamente y ganando velocidad con solidez. Esta capacidad queda demostrada con los 11,2 segundos que la marca anuncia para el 0-100 km/h.

Sobre tierra y en zonas muy rotas, la eficacia del motor es aún mayor. Nunca falta potencia, da igual que nos movamos a regímenes muy bajos o que estemos lanzados para superar una cuesta muy dura.

Con todo lo dicho hasta ahora, queda claro que el coche presenta argumentos más que suficientes para no defraudar en lo que a potencia y capacidad motriz se refiere. Queda por ver cómo se desenvuelve en el apartado dinámico.

En la toma de contacto organizada por Jeep para presentar este motor, tuvimos ocasión de probarlo sobre todo tipo de terrenos. En autopista, espoleado por la brillantez del propulsor, el Grand Cherokee es una delicia. Cómodo y ágil, se mueve a gran velocidad y el nivel de confort es muy alto. Esto cambia si dejamos este tipo de vía y nos adentramos en las degradadas carreteras secundarias que abundan por el norte de Madrid. En esos terrenos revirados y con el firme en mal estado, el coche lo pasa peor.

Muy alto y con suspensiones bastante blandas y de recorridos largos, el Grand Gherokee afronta las curvas con menos aplomo del que nos gustaría para poder exprimir mejor el motor. Se balancea mucho, lo que hace que perdamos algo de precisión, aunque el coche sigue entrando con docilidad en las curvas gracias a la eficacia de su bastidor. Si se fuerza mucho la máquina, el eje trasero puede llegar a deslizar, por lo que no vendría mal un control de estabilidad, un elemento que ni siquiera se ofrece como opción.

La dirección, con nuevas articulaciones, es directa y filtra bien, pero no llega a contrarrestar todas las carencias de las suspensiones en estas carreteras.

Todo cambia, naturalmente, cuando salimos del asfalto. Sobre pistas y caminos rotos, lo que eran defectos se vuelven virtudes. Las suspensiones, trasera de tres brazos y la delantera Quadra-Coil, absorben todo y permiten alcanzar altas velocidades por lugares realmente difíciles. Es una delicia acelerar en pistas de dificultad media y volar sobre los baches sin notarlos.

Si el asunto se complica y encaramos zonas de corte trialero, nos encontramos con unos recorridos de suspensión y unas alturas libres que permiten asumir bastantes riesgos. La intachable firmeza del motor nos ayuda así a superar obstáculos de buena talla sin miedo a romper algo o a dejar el coche atascado. Eso sí, nada de florituras: no es un todo terreno extremo y no saltará sobre rocas como una cabra.

Por un precio que va de los 6.480.735 a los 7.868.394 pesetas, Jeep pone en el mercado un vehículo que juzga muy atractivo. Compite por precio, equipamiento y prestaciones con coches de la estatura del Mercedes Clase M, el BMW X5 y el Land Cruiser de más nivel. Aporta un motor realmente notable, con prestaciones más que buenas y un aceptable consumo y, por si fuera poco, tiene un gran comportamiento off road.

Los responsables de la firma quieren vender 3.390 Grand Cherokee en 2002, de los que una buena parte serán CRD, el más europeo de los Jeep.

En marcha, esta máquina funciona con gran suavidad, aunque resulta algo ruidosa. Va combinada con una caja de cambios automática (sin ciclo secuencial) con cinco relaciones que se llama WST400 y que ha probado su eficacia en los modelos de Mercedes ya citados. Es una caja con sistema Quadra Drive . Es decir, el clásico sistema Quadra-Trac II, de tracción integral permanente con reductora y bomba gerotor que envía más par al eje con más motricidad. En este caso, el esquema Quadra-Drive estará disponible para las versiones altas de gama y añade los diferenciales Vari-Lok, que controlan las diferencias de giro del eje delantero y suministran más fuerza a la rueda que mejor traccione en cada momento. Asegura Jeep que, mientras una rueda del coche tenga tracción, el Grand Cherokee no se detendrá.

Juntos, motor y cambio realizan un trabajo muy bueno. La entrega de potencia, que empieza a llegar con cuajo desde las 1.500 rpm, es progresiva y constante. El motor sube rápido y sin problemas por encima de las 3.000 vueltas, llegando incluso a las 4.000, aunque la gestión electrónica del cambio resulta un tanto estricta y no permite estirar hasta donde muchos quisieran. También se podría pedir que la caja de relaciones fuese un poco más rápida, pues en algunas ocasiones se nota un retardo a la hora de engranar.

La suavidad del motor se nota mucho en carretera. Lastrado por su peso y su altura, el Grand Cherokee no anima a tomar las curvas a grandes velocidades. En esas reducciones y las posteriores aceleraciones es donde el common rail muestra lo mejor de sí mismo. Acelera firmemente, sin estridencias, lanzándose rápidamente y ganando velocidad con solidez. Esta capacidad queda demostrada con los 11,2 segundos que la marca anuncia para el 0-100 km/h.

Sobre tierra y en zonas muy rotas, la eficacia del motor es aún mayor. Nunca falta potencia, da igual que nos movamos a regímenes muy bajos o que estemos lanzados para superar una cuesta muy dura.

Con todo lo dicho hasta ahora, queda claro que el coche presenta argumentos más que suficientes para no defraudar en lo que a potencia y capacidad motriz se refiere. Queda por ver cómo se desenvuelve en el apartado dinámico.

En la toma de contacto organizada por Jeep para presentar este motor, tuvimos ocasión de probarlo sobre todo tipo de terrenos. En autopista, espoleado por la brillantez del propulsor, el Grand Cherokee es una delicia. Cómodo y ágil, se mueve a gran velocidad y el nivel de confort es muy alto. Esto cambia si dejamos este tipo de vía y nos adentramos en las degradadas carreteras secundarias que abundan por el norte de Madrid. En esos terrenos revirados y con el firme en mal estado, el coche lo pasa peor.

Muy alto y con suspensiones bastante blandas y de recorridos largos, el Grand Gherokee afronta las curvas con menos aplomo del que nos gustaría para poder exprimir mejor el motor. Se balancea mucho, lo que hace que perdamos algo de precisión, aunque el coche sigue entrando con docilidad en las curvas gracias a la eficacia de su bastidor. Si se fuerza mucho la máquina, el eje trasero puede llegar a deslizar, por lo que no vendría mal un control de estabilidad, un elemento que ni siquiera se ofrece como opción.

La dirección, con nuevas articulaciones, es directa y filtra bien, pero no llega a contrarrestar todas las carencias de las suspensiones en estas carreteras.

Todo cambia, naturalmente, cuando salimos del asfalto. Sobre pistas y caminos rotos, lo que eran defectos se vuelven virtudes. Las suspensiones, trasera de tres brazos y la delantera Quadra-Coil, absorben todo y permiten alcanzar altas velocidades por lugares realmente difíciles. Es una delicia acelerar en pistas de dificultad media y volar sobre los baches sin notarlos.

Si el asunto se complica y encaramos zonas de corte trialero, nos encontramos con unos recorridos de suspensión y unas alturas libres que permiten asumir bastantes riesgos. La intachable firmeza del motor nos ayuda así a superar obstáculos de buena talla sin miedo a romper algo o a dejar el coche atascado. Eso sí, nada de florituras: no es un todo terreno extremo y no saltará sobre rocas como una cabra.

Por un precio que va de los 6.480.735 a los 7.868.394 pesetas, Jeep pone en el mercado un vehículo que juzga muy atractivo. Compite por precio, equipamiento y prestaciones con coches de la estatura del Mercedes Clase M, el BMW X5 y el Land Cruiser de más nivel. Aporta un motor realmente notable, con prestaciones más que buenas y un aceptable consumo y, por si fuera poco, tiene un gran comportamiento off road.

Los responsables de la firma quieren vender 3.390 Grand Cherokee en 2002, de los que una buena parte serán CRD, el más europeo de los Jeep.

En marcha, esta máquina funciona con gran suavidad, aunque resulta algo ruidosa. Va combinada con una caja de cambios automática (sin ciclo secuencial) con cinco relaciones que se llama WST400 y que ha probado su eficacia en los modelos de Mercedes ya citados. Es una caja con sistema Quadra Drive . Es decir, el clásico sistema Quadra-Trac II, de tracción integral permanente con reductora y bomba gerotor que envía más par al eje con más motricidad. En este caso, el esquema Quadra-Drive estará disponible para las versiones altas de gama y añade los diferenciales Vari-Lok, que controlan las diferencias de giro del eje delantero y suministran más fuerza a la rueda que mejor traccione en cada momento. Asegura Jeep que, mientras una rueda del coche tenga tracción, el Grand Cherokee no se detendrá.

Juntos, motor y cambio realizan un trabajo muy bueno. La entrega de potencia, que empieza a llegar con cuajo desde las 1.500 rpm, es progresiva y constante. El motor sube rápido y sin problemas por encima de las 3.000 vueltas, llegando incluso a las 4.000, aunque la gestión electrónica del cambio resulta un tanto estricta y no permite estirar hasta donde muchos quisieran. También se podría pedir que la caja de relaciones fuese un poco más rápida, pues en algunas ocasiones se nota un retardo a la hora de engranar.

La suavidad del motor se nota mucho en carretera. Lastrado por su peso y su altura, el Grand Cherokee no anima a tomar las curvas a grandes velocidades. En esas reducciones y las posteriores aceleraciones es donde el common rail muestra lo mejor de sí mismo. Acelera firmemente, sin estridencias, lanzándose rápidamente y ganando velocidad con solidez. Esta capacidad queda demostrada con los 11,2 segundos que la marca anuncia para el 0-100 km/h.

Sobre tierra y en zonas muy rotas, la eficacia del motor es aún mayor. Nunca falta potencia, da igual que nos movamos a regímenes muy bajos o que estemos lanzados para superar una cuesta muy dura.

Con todo lo dicho hasta ahora, queda claro que el coche presenta argumentos más que suficientes para no defraudar en lo que a potencia y capacidad motriz se refiere. Queda por ver cómo se desenvuelve en el apartado dinámico.

En la toma de contacto organizada por Jeep para presentar este motor, tuvimos ocasión de probarlo sobre todo tipo de terrenos. En autopista, espoleado por la brillantez del propulsor, el Grand Cherokee es una delicia. Cómodo y ágil, se mueve a gran velocidad y el nivel de confort es muy alto. Esto cambia si dejamos este tipo de vía y nos adentramos en las degradadas carreteras secundarias que abundan por el norte de Madrid. En esos terrenos revirados y con el firme en mal estado, el coche lo pasa peor.

Muy alto y con suspensiones bastante blandas y de recorridos largos, el Grand Gherokee afronta las curvas con menos aplomo del que nos gustaría para poder exprimir mejor el motor. Se balancea mucho, lo que hace que perdamos algo de precisión, aunque el coche sigue entrando con docilidad en las curvas gracias a la eficacia de su bastidor. Si se fuerza mucho la máquina, el eje trasero puede llegar a deslizar, por lo que no vendría mal un control de estabilidad, un elemento que ni siquiera se ofrece como opción.

La dirección, con nuevas articulaciones, es directa y filtra bien, pero no llega a contrarrestar todas las carencias de las suspensiones en estas carreteras.

Todo cambia, naturalmente, cuando salimos del asfalto. Sobre pistas y caminos rotos, lo que eran defectos se vuelven virtudes. Las suspensiones, trasera de tres brazos y la delantera Quadra-Coil, absorben todo y permiten alcanzar altas velocidades por lugares realmente difíciles. Es una delicia acelerar en pistas de dificultad media y volar sobre los baches sin notarlos.

Si el asunto se complica y encaramos zonas de corte trialero, nos encontramos con unos recorridos de suspensión y unas alturas libres que permiten asumir bastantes riesgos. La intachable firmeza del motor nos ayuda así a superar obstáculos de buena talla sin miedo a romper algo o a dejar el coche atascado. Eso sí, nada de florituras: no es un todo terreno extremo y no saltará sobre rocas como una cabra.

Por un precio que va de los 6.480.735 a los 7.868.394 pesetas, Jeep pone en el mercado un vehículo que juzga muy atractivo. Compite por precio, equipamiento y prestaciones con coches de la estatura del Mercedes Clase M, el BMW X5 y el Land Cruiser de más nivel. Aporta un motor realmente notable, con prestaciones más que buenas y un aceptable consumo y, por si fuera poco, tiene un gran comportamiento off road.

Los responsables de la firma quieren vender 3.390 Grand Cherokee en 2002, de los que una buena parte serán CRD, el más europeo de los Jeep.

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