Contacto: Hyundai Terracan

Con el Terracan, Hyundai se mete de lleno en el charco de los todo terreno de verdad. Con la receta clásica del bastidor independiente de doble viga y con una transmisión con grupo reductor, su radio de acción va más allá de las pistas más o menos abruptas por las que discurre su "todo-camino", el Santa Fe.

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Tanto en carretera como por campo las suspensiones resultan muy cómodas. Se ha optado por un tarado muy suave, hasta el punto que desconcierta que los casi siempre ariscos ejes rígidos posteriores, en el caso del Terracan adopte reacciones similares a las del más "amable" tren delantero independiente. Como contrapartida a esta suavidad está el hecho de que la carrocería incline en curvas más de lo apetecido, lo que sumado a un centro de gravedad alto e importantes inercias, resta siempre algo de confianza.

El cualquier caso, esta primera intentona de Hyundai en el campo del todo-terreno grande nos ha parecido de nota muy alta. Con muy buenas cualidades ruteras y campestres por dinámica, operatividad y confort —al margen de la habitabilidad que procura su tamaño—, el Terracan también da un nuevo giro de tuerca a la calidad de producto. Hyundai argumenta utilizar los estándares de sus mejores berlinas y hay que reconocer que esa mayor calidad la transmite. Y no sólo por materiales, algunos de muy buena percepción, sino por el propio funcionamiento del coche en sí. Cómo se nota en nuestras manos, el tacto del cambio, de los mandos, etc. Y como siempre con unos precios muy competitivos, que en el caso del Terracan lo parecen más.

Tanto en carretera como por campo las suspensiones resultan muy cómodas. Se ha optado por un tarado muy suave, hasta el punto que desconcierta que los casi siempre ariscos ejes rígidos posteriores, en el caso del Terracan adopte reacciones similares a las del más "amable" tren delantero independiente. Como contrapartida a esta suavidad está el hecho de que la carrocería incline en curvas más de lo apetecido, lo que sumado a un centro de gravedad alto e importantes inercias, resta siempre algo de confianza.

El cualquier caso, esta primera intentona de Hyundai en el campo del todo-terreno grande nos ha parecido de nota muy alta. Con muy buenas cualidades ruteras y campestres por dinámica, operatividad y confort —al margen de la habitabilidad que procura su tamaño—, el Terracan también da un nuevo giro de tuerca a la calidad de producto. Hyundai argumenta utilizar los estándares de sus mejores berlinas y hay que reconocer que esa mayor calidad la transmite. Y no sólo por materiales, algunos de muy buena percepción, sino por el propio funcionamiento del coche en sí. Cómo se nota en nuestras manos, el tacto del cambio, de los mandos, etc. Y como siempre con unos precios muy competitivos, que en el caso del Terracan lo parecen más.

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