Contacto: Chrysler PT Cruiser 1.6L 16V

Chrysler ha incorporado a la gama del PT Cruiser el nuevo motor 1.6 de 115 CV que ya se encuentra en el Neon y en el Mini de BMW. Con la llegada de esta mecánica, la marca norteamericana busca atraer el gusto del cliente europeo ofreciéndole un modelo con menor consumo a un precio más aquilatado. El resultado final, sin embargo, es solo bueno en el apartado de los consumos.

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De esta nueva versión, equipada con un motor de 1,6 litros, se ofrece en tres acabados (Classic, Touring y Touring ABS) a partir de 2.994.948 pesetas hasta los 3,4 millones de la versión más lujosa.

El gran protagonista de este contacto es el nuevo motor 1.6 16V SOHC, que rinde una potencia máxima de 115 CV a 6.000 rpm con un par máximo de 15,3 mkg a 4.400 rpm, y que podemos categorizar como de los motores más brillantes y modernos de la última hornada. Pero, no es oro todo lo que reluce, ya que aplicado al PT Cruiser, se resiente de no poder llegar a dar todo lo que debería.

Las licencias estéticas en el mundo del automóvil se suelen pagar, y esto es lo que ha pasado en este caso. El peso (1.365 kilogramos) y el coeficiente aerodinámico (0,40) lastran al mismo.

La elección de los desarrollos, larguísimos, no es tampoco la más adecuada, provocando que el motor se muestre perezoso hasta las 4.000 vueltas. A partir de aquí tiene una zona óptima de utilización hasta algo más de las 6.000 vueltas.

El principal problema de llevar este propulsor siempre alegre, estado en el que da lo mejor de sí, es la excesiva rumorosidad del mismo. A partir de las 4.500 revoluciones y en velocidades superiores a 120 km/h la sensación de ruido, a la espera de los datos de nuestro banco de pruebas, es enorme y difícilmente soportable si acometemos viajes largos. Esta impresión se acrecienta con el ruido aerodinámico existente.

¿Por qué se ha añadido a la gama del PT? Las razones son principalmente comerciales: los costes de fabricación de este propulsor son menores que los de, por ejemplo, el actual 2.0 de 140 CV, gracias a que está elaborado conjuntamente con BMW y es aprovechado para otros modelos de ambas marcas.

A eso hay que añadir que, gracias a su cilindrada, está sometido a una menor carga fiscal, con lo que puede venderse a un precio más aquilatado (no demasiado) para el gran público, sin llegar, la versión básica, a superar los 3 millones de pesetas.

No podemos olvidarnos de la mejora en consumo que supone este 1.6, que mejora las cifras del 2.0 como mínimo en medio litro en todas las mediciones, y de que este motor está preparado, según anuncia la marca, para superar todas las normativas sobre emisiones de los años venideros.

De esta nueva versión, equipada con un motor de 1,6 litros, se ofrece en tres acabados (Classic, Touring y Touring ABS) a partir de 2.994.948 pesetas hasta los 3,4 millones de la versión más lujosa.

El gran protagonista de este contacto es el nuevo motor 1.6 16V SOHC, que rinde una potencia máxima de 115 CV a 6.000 rpm con un par máximo de 15,3 mkg a 4.400 rpm, y que podemos categorizar como de los motores más brillantes y modernos de la última hornada. Pero, no es oro todo lo que reluce, ya que aplicado al PT Cruiser, se resiente de no poder llegar a dar todo lo que debería.

Las licencias estéticas en el mundo del automóvil se suelen pagar, y esto es lo que ha pasado en este caso. El peso (1.365 kilogramos) y el coeficiente aerodinámico (0,40) lastran al mismo.

La elección de los desarrollos, larguísimos, no es tampoco la más adecuada, provocando que el motor se muestre perezoso hasta las 4.000 vueltas. A partir de aquí tiene una zona óptima de utilización hasta algo más de las 6.000 vueltas.

El principal problema de llevar este propulsor siempre alegre, estado en el que da lo mejor de sí, es la excesiva rumorosidad del mismo. A partir de las 4.500 revoluciones y en velocidades superiores a 120 km/h la sensación de ruido, a la espera de los datos de nuestro banco de pruebas, es enorme y difícilmente soportable si acometemos viajes largos. Esta impresión se acrecienta con el ruido aerodinámico existente.

¿Por qué se ha añadido a la gama del PT? Las razones son principalmente comerciales: los costes de fabricación de este propulsor son menores que los de, por ejemplo, el actual 2.0 de 140 CV, gracias a que está elaborado conjuntamente con BMW y es aprovechado para otros modelos de ambas marcas.

A eso hay que añadir que, gracias a su cilindrada, está sometido a una menor carga fiscal, con lo que puede venderse a un precio más aquilatado (no demasiado) para el gran público, sin llegar, la versión básica, a superar los 3 millones de pesetas.

No podemos olvidarnos de la mejora en consumo que supone este 1.6, que mejora las cifras del 2.0 como mínimo en medio litro en todas las mediciones, y de que este motor está preparado, según anuncia la marca, para superar todas las normativas sobre emisiones de los años venideros.