Contacto: BMW Compact 316 ti y BMW Compact 325 ti

“Un coche para atraer al público joven". Esta es la contundencia con la que BMW presenta en el mercado su último producto terminado, el nuevo Compact, una edición revisada y corregida de uno de sus coches mejor aceptados. Le han pulido muchos detalles y le han dotado de algunas innovaciones que harán las delicias de los amantes de la conducción. Para empezar, un motor en primicia mundial, el 1.8 Valvetronic.

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Con sus 4.262 mm de largo, el Compact no puede negar que viene del Serie 3. De él hereda su rediseñado tren trasero, con lo que se destierra el criticado eje posterior del Compact. También hereda chasis, así que el mítico reparto de pesos 50-50 de BMW y la estabilidad sin igual quedan garantizados. Pero los ingenieros de la casa bávara no estaban conformes con estos logros dinámicos. Querían más y, sobre todo, querían que este modelo juvenil llevase la impronta deportiva que ha sido orgullo de la firma, que la rama saliera al árbol. ¿Qué hacer? Revisar la suspensión y la dirección. Han optado por una suspensión de talante claramente deportivo y han relegado el tacto blando al apartado de opciones, eso sí, sin sobrecoste. En el eje delantero va montado un sólido esquema McPherson. El trasero lleva paralelogramo deformable. El conjunto es exactamente igual que la opción deportiva de la berlina, la M-Technic. Concretamente, este sistema rebaja la altura del coche en 15 mm y endurece notablemente los amortiguadores y las barras estabilizadoras. El 325, el más deportivo de los dos, es un 20 por ciento más firme que su hermano berlina. El resultado es magnífico. El paso por curva del Compact, a cualquier velocidad, es difícil de igualar. El coche no pierde la compostura en ningún momento, recupera la colocación y encara las salidas en posición ganadora. Realmente bueno. Para recalcar este comportamiento, en BMW han decidido dar una vuelta más de tuerca. La dirección se ha vuelto mucho más directa. El radio de giro baja hasta los 10,5 metros y las vueltas de volante entre topes se quedan en 2.9, mientras que antes eran 3,2. Con estos cambios, la dirección es mucho más ágil y rápida. La más leve señal del conductor sirve para que las ruedas giren. Se ha vuelto también mucho más sensible. Si el firme no está muy liso, las manos sienten cada irregularidad. A esto también contribuye la firmeza de las suspensiones. Con sus 4.262 mm de largo, el Compact no puede negar que viene del Serie 3. De él hereda su rediseñado tren trasero, con lo que se destierra el criticado eje posterior del Compact. También hereda chasis, así que el mítico reparto de pesos 50-50 de BMW y la estabilidad sin igual quedan garantizados. Pero los ingenieros de la casa bávara no estaban conformes con estos logros dinámicos. Querían más y, sobre todo, querían que este modelo juvenil llevase la impronta deportiva que ha sido orgullo de la firma, que la rama saliera al árbol. ¿Qué hacer? Revisar la suspensión y la dirección. Han optado por una suspensión de talante claramente deportivo y han relegado el tacto blando al apartado de opciones, eso sí, sin sobrecoste. En el eje delantero va montado un sólido esquema McPherson. El trasero lleva paralelogramo deformable. El conjunto es exactamente igual que la opción deportiva de la berlina, la M-Technic. Concretamente, este sistema rebaja la altura del coche en 15 mm y endurece notablemente los amortiguadores y las barras estabilizadoras. El 325, el más deportivo de los dos, es un 20 por ciento más firme que su hermano berlina. El resultado es magnífico. El paso por curva del Compact, a cualquier velocidad, es difícil de igualar. El coche no pierde la compostura en ningún momento, recupera la colocación y encara las salidas en posición ganadora. Realmente bueno. Para recalcar este comportamiento, en BMW han decidido dar una vuelta más de tuerca. La dirección se ha vuelto mucho más directa. El radio de giro baja hasta los 10,5 metros y las vueltas de volante entre topes se quedan en 2.9, mientras que antes eran 3,2. Con estos cambios, la dirección es mucho más ágil y rápida. La más leve señal del conductor sirve para que las ruedas giren. Se ha vuelto también mucho más sensible. Si el firme no está muy liso, las manos sienten cada irregularidad. A esto también contribuye la firmeza de las suspensiones.