Conducir y hablar por el móvil, demasiado para nuestro cerebro

Un estudio llevado a cabo en los Estados Unidos indica que hablar por el móvil y conducir al mismo tiempo provoca una pérdida importante de la atención del conductor. Aunque las conclusiones del estudio no se quedan aquí, ya que en él se señala que hasta una conversación con los pasajeros es un elemento de alto riesgo, sobre todo en los conductores noveles.

La nueva Ley de Tráfico sólo permitirá usar móviles adaptados al coche
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El estudio, desarrollado por un equipo de investigadores de la Universidad de Carnegie Mellon, no es uno de tantos de los que analizan la peligrosidad de hablar a través del teléfono móvil y conducir al mismo tiempo.

El equipo de expertos, dirigido por el profesor de Psicología Marcel Just, ha analizado cómo funcionaba nuestro cerebro al realizar dos tareas distintas en dos partes diferentes del mismo. La conclusión ha sido clara: dos actividades complejas llevadas a cabo de forma simultánea no se ejecutan de manera adecuada, sino que su capacidad de realización queda mermada. O lo que es lo mismo: esas dos tareas no se harán tan bien como si se hicieran por separado.

Los investigadores de la Universidad Carnegie Mellon han aplicado estas conclusiones al caso, cada día más frecuente, de conducir y conversar por el teléfono móvil.

Just y su equipo han partido del hecho de que hablar con los pasajeros causa un cierto grado de distracción. Según los investigadores, la tarea de hablar se ha convertido en un acto automático, y la de conducir, con el tiempo, acaba por hacerlo también. De esta manera, los conductores noveles deben estar alerta a la hora de realizar esas dos actividades, ya que no tienen automatizado aún el hecho de conducir.

La dificultad de mantener la atención se incrementa al usar el teléfono móvil, ya que, cuando se dialoga con los acompañantes, la conversación se interrumpe por las dos partes al notarse algún atisbo de peligro o problema en la carretera. Esto no ocurre cuando se mantiene una charla telefónica, ya que la parte que no viaja en el vehículo es incapaz de ver la situación del tráfico o la vía.

Este problema no se elimina con el uso de teléfonos "manos libres", pues no se resuelve la incapacidad del cerebro para realizar dos tareas complejas al tiempo.

Según Just, "la práctica puede convertir ambas tareas en automáticas, pero siempre hay un límite". Ese límite puede causar un accidente.

Motivo de multa
En España se han realizado estudios similares que ofrecían conclusiones como que hablar por el móvil y conducir equivalía a tener un 1 por ciento de alcohol en sangre o que hacía que el conductor no se percatara del 40 por ciento de las señales.

Si los estudios no son suficiente razón, hay que tener en cuenta que hablar por el móvil al volante es motivo de multa, práctica que se intensificará con la nueva Ley de Tráfico, en proceso de aprobación.