Con la cabeza en su sitio

Casi nunca nos preocupamos de regularlo correctamente y pocas veces nos damos cuenta de que está ahí, pero es un elemento de seguridad fundamental para evitarnos lesiones de gravedad en caso de accidente. Su nombre: el reposacabezas.

Un dato escalofriante inicia este reportaje: en el 95 por ciento de los accidentes a velocidades superiores a 10 km/h el conductor o los pasajeros sufren el llamado latigazo cervical, que en el mejor de los casos provoca dolor de cuello y, en el peor, tetraplejia. Todo esto se puede evitar gracias a un invento pequeño y simple que tenemos en los coches y que pocos sabemos cómo utilizar. Su nombre es reposacabezas y ahora vamos a conocerlo algo mejor. A la hora de iniciar un viaje de largo recorrido solemos hacer una comprobación de los principales elementos de nuestro automóvil. Así, la presión de los neumáticos, el nivel de aceite, el motor, los espejos, el nivel de combustible e incluso la emisora a escuchar son, o deberían ser, verificados por nosotros. Sin embargo, hay un gran olvidado en este análisis; ese es el reposacabezas. Según un estudio realizado por el Instituto de Investigación Sobre Reparación de Vehículos Centro Zaragoza, más del 70 por ciento de los ocupantes de vehículos lleva mal ajustado el reposacabezas de su asiento, lo que provoca una mayor probabilidad de sufrir lesiones graves. Con una buena colocación del mismo, se evitaría el 28 por ciento de estas lesiones. Este elemento no es apenas ajustado, ignorando su verdadera importancia, que es mucha, a la hora de minimizar los daños en caso de accidente. Incluso la ley se hace eco del mismo y de su utilidad . El Reglamento de Vehículos a Motor define el reposacabezas como aquel “dispositivo cuyo objetivo es limitar el desplazamiento hacia atrás de la cabeza del ocupante en relación con el tronco, de modo que reduzca, en caso de accidente, el riesgo de heridas cervicales"

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