Citroën Berlingo Combi 1.6i 16V SX

Citroën ha decidido, de una vez por todas, dar el espaldarazo que necesitaba su gama de vehículos derivados de turismo y lo ha hecho a lo grande. La marca de los chevrones ha decidido montar uno de los nuevos propulsores de su producto estrella, el Xsara, en su principal referencia en el segmento, el Berlingo. Pero sus esfuerzos no se han quedado ahí, ha decidido mejorar la reconfiguración del espacio interior del mismo con la inclusión, como equipamiento opcional por 170.000 pesetas, del Modutop, un nuevo concepto de techo.

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La gama cuenta también con una servodirección asistida variable, de serie únicamente en las versiones con motor 1.6i 16V y techo Modutop, que hace que a baja velocidad se pueda maniobrar con menor esfuerzo y que, con el aumento de velocidad, ésta se endurezca con el fin de evitar bandazos accidentales. El aprovechamiento del espacio es otro de los aspectos en el que han hecho hincapié los ingenieros de la marca gala. El techo Modutop, basado en la configuración de la carga que se da en las cabinas de los aviones, ha sido ideado con el propósito de un mejor aprovechamiento de la zona que se encuentra entre la cabeza de los ocupantes y el propio techo del vehículo. Mediante una estructura de cajones y huecos, de un peso de unos 30 kilos, se gana sitio para ubicar pequeños objetos de hasta un peso total máximo de 100 kilogramos. Libros, discos, teléfonos móviles y cualquier otra serie de objetos de tamaño pequeño o medio se ven beneficiados por las tres filas de cajones: una sobre los ocupantes delanteros, otra a la altura de las plazas traseras y la última, pegada al portón posterior. Por un precio de 170.000 pesetas (el Modutop no viene de serie) se ofrecen, además de los citados portaobjetos, una baca para el transporte de bicicletas u otros elementos para la práctica deportiva o industrial (con una carga máxima de 70 kilogramos), la segunda puerta lateral y la sustitución de las hojas traseras por un portón. Sin embargo, la marca de los chevrones naufraga a la hora de configurar el salpicadero y los asientos. Si su pretensión es la de ganar el hueco que queda entre los utilitarios y los monovolúmenes, deberá esmerarse algo más en la configuración estética del interior. El abuso de los plásticos hace que el habitáculo no cuente con ese ambiente cálido que debe preponderar en los vehículos familiares. Por su parte, los asientos, aunque agarran bien, no son tan cómodos como se podría exigir. Lo que no se le puede negar a Citroën es lo ajustado de sus precios. El Berlingo 1.6i 16V 110 CV con techo Modutop no supera por mucho los 2 millones. Aunque cualquier complemento viene como opción, a pesar de que algunos de ellos nos parecen vitales en cualquier tipo de vehículo (léase, sobre todo, airbags y ABS).

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