Chrysler refuerza Atención al Cliente ante algunas reclamaciones sobre el Voyager

Las últimas semanas ha saltado a los medios de comunicación la noticia de que algunos propietarios de Chrysler Voyager que han sufrido averías en sus vehículos han decidido unirse para denunciar esta situación. La marca ha reaccionado reforzando su servicio de Atención al Cliente.

Hasta finales de este mes o primeros de febrero no estará legalmente constituida esta asociación que ha surgido de forma espontánea entre personas afectadas por averías en determinadas unidades del monovolumen Chrysler Voyager TD, todas ellas fabricadas entre 1996 y 1997. El problema principal radica en que la cadena de distribución se rompe con "demasiada frecuencia". De hecho, uno de los promotores de esta iniciativa, Enrique Castells, nos ha comentado que, en su caso, ha tenido que cambiar esta pieza en dos ocasiones: la primera, cuando se rompió a los 65.000 kilómetros y la segunda, 50.000 kilómetros después, antes de que se rompiera, ya que se había "dado de sí". Sin embargo, Castells afirma que en cuatro años hay personas que se quejan de haber sufrido hasta cuatro roturas.
Hay que destacar que la reparación de esta avería cuesta en torno a las 350.000 pesetas, en el mejor de los casos, y puede subir hasta el millón si afecta a más piezas del motor.
El problema salió a la luz el pasado 3 de enero, cuando la Voz de Galicia publicó que un propietario de uno de estos monovolúmenes había presentado una denuncia contra el fabricante automovilístico ante la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) por problemas con la cadena de distribución de su vehículo en dos ocasiones: una a los 60.000 kilómetros y otra a los 98.000. El diario publicó que la marca admitió el problema y resolvió correr con todos los gastos del cambio de la pieza.
La siguiente noticia de este problema se dio en Onda Cero, al llamar una afectada al programa Protagonistas y contar su caso y anunciar su intención de llevar el problema a los tribunales. Según esta oyente de Vigo, Chrysler había reconocido que existían defectos de fabricación en declaraciones a la Voz de Galicia.
El tercer paso en este proceso fue cuando Enrique Castells, que ya había puesto en marcha la constitución de la asociación de afectados, decidió contactar con esta afectada para aunar esfuerzos en la reclamación contra la compañía norteamericana. Según explica el propio Castells, desde la emisora de radio se le instó a entrar en el programa Protagonistas para contar la situación que estaba viviendo.
Las declaraciones de Castells parecen haber levantado ampollas, ya que afirmaba que eran muchos los afectados por este problema con el monovolumen y que estaba probado que las cadenas de distribución de las unidades de la Voyager TD de los años 96 y 98 tenían algún fallo que producía su rotura.
La intención de Enrique Castells, cuyo vehículo ha sufrido dos veces la citada avería, entre otras de menor calibre, como problemas con la dirección, el cierre centralizado, los faros... es la de unir en esta organización a todos aquellos "que tengan o hayan tenido un vehículo Chrysler Voyager y que se sientan afectados o perjudicados por ella".
Autopista Online ha entrado en contacto con Chrysler España. El jefe de Prensa de la compañía, José Manuel Garaña, afirma confiar "al 100 por cien" en el buen funcionamiento de este modelo y considera que "no es significativa" una cifra de unos 50 afectados "frente a las 30.000 unidades del Voyager que circulan en España". Es más, Garaña ha declarado que Chrysler reforzará el servicio de atención al cliente, departamento donde la empresa cree que podría radicar el problema, ya que, en realidad, Castells "se siente decepcionado" por falta de atención, ya que fue atendido dos veces de las 23 llamadas que hizo a la marca.
A esta respuesta, Castells contesta que no se refiere a todos los Voyager del mercado, sino a un modelo y a una serie concretos de unos años determinados, por tanto la relación no sería 50 contra 30.000. Además, según nos indicó, en tan sólo un día ha recibido más de 80 llamadas de personas interesadas en conocer las intenciones de la asociación y los fallos de estos coches.
Castells, además, se queja de que Chrysler no entregue a los propietarios de los vehículos facturas detalladas de las reparaciones realizadas, cuando éstas se hacen en garantía. Esto, según él, provoca que algunos damnificados por este presunto fallo no puedan demostrar que hayan pasado por el taller por estos motivos.
Enrique Castells nos ha contado que la idea de la asociación surgió cuando, tras los problemas que atravesó su Voyager, optó por ir dejando notas en los parabrisas de las unidades de este coche que veía por la calle. Gracias a esta actuación, consiguió contactar con otros propietarios de Voyager que habían atravesado situaciones similares.

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