Sin este certificado en vigor, el vehículo no puede operar legalmente en la cadena de frío. Sin embargo, existe un momento especialmente crítico que muchos transportistas desconocen o no planifican con suficiente antelación: cuando el vehículo cumple 15 años, la renovación del certificado ATP exige superar un ensayo en túnel de frío autorizado.
¿Qué es el Certificado ATP y por qué es imprescindible?
El Certificado ATP acredita que la carrocería isotermo del vehículo cumple las condiciones técnicas necesarias para transportar productos perecederos, como alimentos o medicamentos, manteniendo su temperatura de conservación.
Este certificado no solo es obligatorio por normativa, sino que también es una garantía de profesionalidad, seguridad y cumplimiento para transportistas, operadores logísticos y clientes.
Además, su validez está limitada en el tiempo y requiere renovaciones periódicas que confirmen que el vehículo sigue cumpliendo las condiciones térmicas exigidas.
El punto de inflexión: la renovación mediante túnel de frío a los 15 años
Hasta los 15 años de antigüedad, las renovaciones del ATP se realizan mediante inspecciones técnicas y verificaciones documentales. Pero al alcanzar ese límite, la normativa exige una prueba mucho más precisa: el ensayo en túnel de frío.
Este ensayo consiste en introducir el vehículo en una instalación especializada donde se somete a condiciones térmicas controladas. El objetivo es medir el coeficiente de aislamiento real de la carrocería isotermo y comprobar si sigue siendo apta para el transporte frigorífico. Se trata de una prueba determinante, ya que evalúa el comportamiento real del vehículo, no solo su estado visual o estructural.
¿Qué ocurre si el vehículo no supera el ensayo ATP?
No superar el ensayo en túnel de frío tiene consecuencias directas para la actividad del transportista.
Entre las principales implicaciones se encuentran:
- Imposibilidad de renovar el Certificado ATP
- Pérdida de autorización para transportar mercancías perecederas
- Paralización parcial o total de la operativa del vehículo
- Impacto económico derivado de la pérdida de actividad
Por este motivo, el estado de la carrocería isotermo y su capacidad de aislamiento son factores clave a lo largo de toda la vida útil del vehículo.
La calidad de la carrocería, clave para superar el ATP con el paso de los años
El paso del tiempo, el uso intensivo, las aperturas constantes de puertas, los cambios térmicos y el desgaste natural pueden afectar al rendimiento térmico de una carrocería frigorífica.
Por eso, la calidad de fabricación y el diseño inicial son determinantes para que el vehículo pueda mantener sus propiedades aislantes durante años y superar con éxito el ensayo en túnel de frío.
Contar con especialistas en carrocerías isotermo que trabajen con materiales adecuados, procesos técnicos rigurosos y soluciones diseñadas para la durabilidad marca una diferencia real en el futuro operativo del vehículo, como demuestra la experiencia de fabricantes especializados como Igluvan, centrados en ofrecer soluciones que garanticen el rendimiento térmico y el cumplimiento de la normativa ATP a largo plazo.
Planificar la renovación del ATP evita riesgos operativos
Uno de los errores más frecuentes es abordar la renovación ATP cuando el plazo está a punto de expirar. Esta falta de planificación puede generar situaciones urgentes que afectan directamente a la actividad del transportista.
Anticiparse permite:
- Evaluar el estado del vehículo con tiempo suficiente
- Evitar interrupciones en la actividad
- Reducir riesgos técnicos y económicos
- Tomar decisiones informadas sobre el futuro del vehículo
La previsión es especialmente importante a medida que el vehículo se acerca al umbral de los 15 años.
Un requisito técnico que protege la cadena de frío y la actividad del transportista
El ensayo en túnel de frío no es solo un requisito administrativo, sino una verificación técnica que garantiza que el vehículo sigue siendo seguro y eficaz para el transporte frigorífico.
En un sector donde la fiabilidad es esencial, mantener el Certificado ATP en vigor es fundamental para proteger la operativa, cumplir la normativa y asegurar la continuidad del negocio.
Planificar este proceso y contar con soluciones técnicas adecuadas permite a transportistas y empresas logísticas afrontar este momento con garantías y evitar consecuencias que puedan afectar a su actividad.







