Cataluña apuesta por el “peaje en sombra”

La Generalitat ya puede aplicar una nueva fórmula de financiación en la creación de nuevas carreteras: el denominado “peaje en sombra". El Parlament catalán aprobó ayer un nuevo texto que permitirá que sea la Administración, y no el usuario, quien se haga cargo de las tarifas.

Las radiales, infrautilizadas, según el PSOE
Las radiales, infrautilizadas, según el PSOE

Con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, a excepción de Convergencia i Unió (CiU), el tripartito catalán sacó ayer adelante la modificación de la Ley de Carreteras de 1993, que adaptará el nuevo texto a la legislación estatal aprobada en el año 2003. Con esta reforma, el Govern podrá cumplir ya su objetivo de obtener nuevos métodos de financiación para el desarrollo de infraestructuras.El Parlament da así su consentimiento para que la Generalitat pueda encargar a empresas privadas la construcción y explotación de carreteras a cambio de lo que se conoce como “peaje en sombra". Este sistema permite que sea la Administración, y no el usuario, la que se haga cargo del gasto, que abona año tras año mientras dura la concesión.La modificación de la ley obligará, además, a que todos los proyectos tengan un estudio de viabilidad económica y social y otro de viabilidad ambiental. Estos informes se someterán a información pública y, una vez aprobados, se redactarán los proyectos de construcción y explotación.Convergencia i Unió ha sido la única formación que ha mostrado en el Parlament su rechazo a la modificación del texto. El diputado Joseph Rull ha asegurado que lo deseable sería que las nuevas carreteras “las pague la Generalitat mediante sus presupuestos ordinarios y, sobre todo, el Estado". Rull dice haber “echado en falta un compromiso solemne para que no se construyan nuevas vías cuyo pago recaiga en el usuario". CiU confía ahora en que el “peaje en sombra" sea “muy poco utilizado".Las constructoras realizan las obras que necesitan las infraestructuras y, cuando están terminadas, el Gobierno abona una tarifa por cada vehículo que circula por la vía. En el contrato entre ambas partes se fija un máximo de coches por los que pagar y, una vez superado, se suspenden las retribuciones. La fórmula es sencilla pero, según sus detractores, esconde un enorme coste.Con la aprobación del nuevo texto, el Govern catalán ya puede poner en marcha sus nuevos procesos de licitación de autovías. En una primera fase, este programa incluye cuatro actuaciones que suman 133 kilómetros y una inversión de 518 millones de euros.Pero, aun con estos proyectos sobre la mesa, la patronal Fomento del Trabajo ha pedido hoy a las administraciones que impulsen más infraestructuras en Cataluña, “algunas paralizadas por desacuerdos en el seno del tripartito catalán".La patronal considera que la creación del cuarto cinturón, denominado B-40 (una vía orbital alrededor de Barcelona), es “urgente y prioritaria". Además, Fomento del Trabajo exige también el desdoblamiento de los ejes Transversal y del Llobregat, así como aumentar la capacidad de la AP-7, entre Castellón y Barcelona.