Carriles blindados en París

Más de un millón y medio de coches recorren a diario París, pero el alcalde de la ciudad está dispuesto a poner "coto" al tráfico rodado. No se trata de una frase hecha; desde hace veinte días, el centro de la capital francesa cuenta con nuevos carriles para el uso exclusivo de bicis, taxis y autobuses separados por pequeñas aceras y vigilados por una legión de policías.

Carriles blindados en París
Carriles blindados en París

El socialista Bertrand Delanoë no sólo pasará a la historia por recuperar la alcaldía parisina tras 130 años de gobierno de derechas, sino también por una particular cruzada contra el tráfico, que ya cuenta con un gran número de defensores, pero también de detractores.

El motivo de la discordia son los nuevo carriles "blindados" que recorren la ciudad. A la vuelta de las vacaciones de verano, los más de un millón y medio de conductores que circulan a diario por París se han encontrado con siete kilómetros de carriles para uso exclusivo de bicis, taxis y autobuses. Estas vías, que llegarán a los 40 kilómetros antes del final del año, están protegidos por una pequeña acera de 70 cm de ancho y 10 de alto y ocupan casi la mitad de la calzada.

Por si estas barreras físicas no son suficientes, también se ha desplegado un auténtico ejército de policías que, desde el primer lunes de septiembre, ha repartido miles de multas entre aquellos que invaden las nuevas vías que se extienden por las céntricas calle Rivoli, plaza de la Bastilla, la Concorde y los bulevares de Sebastopol y Estrasburgo.

Precipitación
Las motos han quedado fuera del uso de los carriles, una decisión que ya cuenta con una lectura malintencionada: el brazo derecho de Delanoë en la alcaldía, Yves Contassot, fue arrollado por uno de estos vehículos mientras circulaba en bici por uno de los nuevos carriles.

El alcalde también pareció olvidar los vehículos de reparto y ahora ha tenido que habilitar a la carrera espacios provisionales en las aceras para facilitar dichas tareas.

Salvando estos contratiempos, el Ayuntamiento de París quiere reeducar a sus ciudadanos sin tener que recurrir a medidas disuasorias como los peajes que los conductores ya pagan por circular por el centro de Nueva York o los que, en breve, deberán abonar por recorrer las principales calles londinenses.