Cada vez hay más vehículos abandonados en Barcelona

En Barcelona, como en otras ciudades españolas, los vehículos abandonados se amontonan. Este problema incide en la falta de espacios para aparcar y también en un afeamiento de las ciudades.

En Barcelona cada vez hay más vehículos abandonados. Durante el pasado año 2000 la grúa retiró en la Ciudad Condal 43.144 coches y motos abandonados menos que en el año precedente, según se desprende de la memoria de la empresa Smassa, que se dedica a la gestión de las grúas en esta ciudad.

Tras el requerimiento de un vecino o del propio dueño del vehículo para que un vehículo sea retirado, la Policía Municipal denuncia el hecho y a partir de ese momento pueden pasar de dos a tres semanas antes de que se haga efectiva la orden de retirada de un vehículo abandonado. Con una llamada al 092 se pone en funcionamiento un procedimiento que incluye, entre otros puntos, la colocación de una pegatina en el parabrisas o en la cúpula del vehículo avisando al dueño de que va a ser retirada esa unidad.

En Barcelona estas órdenes están ya realizadas, sobre todo después de que el cuerpo de Policía Mundial mantuviera el pasado año una huelga de celo que incrementó estas denuncias. Pero hay vehículos que llevan más de seis meses en espera de su retirada.

La empresa Smassa dispone de 60 grúas que operan en las calles de Barcelona y que disponen de siete depósitos de vehículos. Dichos depósitos están saturados y, a pesar de que en dos de ellos se llevan a cabo achatarramientos, no es suficiente. El depósito de El Prat, junto al Cementerio Sur, y el de Litoral, en el paseo García Faria, son los lugares donde se desguazan vehículos. Pero muy pronto, con la ampliación del aeropuerto de la Ciudad Condal, el depósito de El Prat será eliminado. Por ello, se hace necesaria la construcción de un nuevo depósito, probablemente cerca del puerto.

La firma Smassa dispone de un presupuesto anual de 6.000 millones de pesetas y el año pasado tuvo un beneficio de 500 millones de pesetas, por lo que el Partido Popular, en la oposición del Ayuntamiento de Barcelona, no se explica cómo no se puede llegar a una solución de esta situación.