Brasil vuelve los ojos al alcohol como combustible alternativo

El Gobierno de Brasil ha sacado del cajón un viejo plan que propone el uso del alcohol como combustible alternativo a la gasolina. Hace tiempo que Brasil maneja esta idea, pero el interés internacional que ha despertado su tecnología hace que se acelere el proyecto.

Brasil vuelve los ojos al alcohol como combustible alternativo
Brasil vuelve los ojos al alcohol como combustible alternativo

La idea de Brasil es incentivar el cultivo de caña de azúcar y destinar al refinado de alcohol para utilizar como combustible, bien por sí solo o bien en combinación con algún hidrocarburo, como la gasolina. Así, se matan dos pájaros de un tiro: se reduce el consumo de combustibles fósiles y, por ende, la contaminación y, además, se proporciona una alternativa al campesinado brasileño.

Según el ministro de Desarrollo Industria y Comercio, Sergio Amaral, varios gobiernos asiáticos, como los de India y China, han mostrado gran interés en la tecnología brasileña para utilizar el alcohol como alternativa. De hecho, en la India, con una gran producción de caña azucarera, ya es obligatorio añadir un cinco por ciento de alcohol al Diesel normal. Brasil ofrece su asesoría y sus medios técnicos a cuantos países quieran seguir el ejemplo.

Todas estas naciones pueden unirse para mejorar y aumentar el uso de estas posibilidades energéticas, reduciendo así su dependencia del petróleo.

Otros países, como Estados Unidos, también tienen ambiciosos planes al respecto. En California, por ejemplo, ya están en vigor programas similares para utilizar alcohol. Estados Unidos lo genera a partir del maíz, pero es un cultivo subvencionado que quizá aquel Gobierno no quiera seguir patrocinando. Esto abre un importante mercado al alcohol brasileño.

Brasil empezó a utilizar el alcohol en los años 70, cuando necesitaba una alternativa a la carestía del petróleo que produjo la crisis de 1973. Después, gracias a incentivos y precios protegidos, el uso de este combustible se expandió. De hecho, entre 1983 y 1988, el 75 por ciento de los coches que Volkswagen vendió en Brasil podía utilizar este carburante. Después, en la década de los 90, con el aumento de precio que vivió el alcohol y el final de las subvenciones estatales, su demanda se hundió y, por seguir con el caso de Volkswagen, sólo un 3 por ciento de sus ventas llevaba este tipo de motor.

Ahora, el Gobierno quiere volver a subvencionar el cultivo y, en respuesta, Volkswagen ha anunciado que triplicará su producción de coches de alcohol.