La apuesta deportiva de Alfa se llama Brera

La novedad principal de Alfa Romeo en su stand está en la nueva generación del 156. Tanto berlina, familiar como versiones deportivas GTA podrán ser contemplados por los visitantes del Salón.
Autopista -
La apuesta deportiva de Alfa se llama Brera

Estas últimas serán el centro de todas las miradas de los amantes de la deportividad gracias a su aspecto racing y a algo que no se ve: un motor 3.2 V6 24v que ofrece una potencia de 250 CV. Además de poder contemplar todos los modelos de la gama: 147, 166, GTV y Spider, la verdadera atracción la representa el Giugiaro Alfa Romeo V8 Coupé , también conocido como Brera.

Este concept car, presentado en el pasado Salón de Ginebra, hará las delicias de los verdaderos aficionados por su espectacular diseño interior (todo forrado en cuero) y, sobre todo, exterior. Dotado de puertas con apertura en guillotina, está concebido para equipar un motor V8 de 400 CV dentro de unas dimensiones bastante contenidas (4,39 de largo, 1,89 de anchura y 1,29 de altura).

El Alfa Brera posee además un cambio robotizado Magneti Marelli derivado de la F-1, que cuenta con seis velocidades y con accionamiento secuencial; propulsión a las cuatro ruedas y unos neumáticos antipinchazos Michelin PAX. Es un prototipo, sí, pero Alfa parece que quiere fundamentar en él un futuro más deportivo.

Alfa Romeo ha apostado por un campo fundamental a la hora de renovar su 156: la innovación tecnológica, un apartado que sobresale en el GTA, la variante deportiva. Se trata de poner al día su berlina media para salvar el desfase que empezaba a sufrir frente a sus competidores alemanes y franceses, entre otros.

Así, pocos cambios estéticos a simple vista, pero mucha novedad en las “tripas” de los coches. La más importante de ellas es la incorporación del motor JTS, siglas de Jet Thrust Stoichiometric. Es el primer motor de gasolina de inyección directa con una potencia específica superior a 81 CV por litro, llegando a un rendimiento de 165 CV a 6.400 rpm

El desarrollo de esta máquina, que se ofrece en los 156 y 156 Sportwagon (familiar), responde al reto de la inyección directa de gasolina, una carrera abierta en su día por Mitsubishi. Este motor de Alfa planta cara a los japoneses y a los FSI de Volkswagen, aunque no resulta tan avanzado técnicamente.

Según Alfa, el motor cumple con la normativa de emisiones Euro 4 y puede funcionar sin necesidad de repostar gasolina sin azufre. Este último punto es muy importante, pues el azufre es un freno importante en la expansión de este tipo de propulsores.
El secreto del motor está en la carga estratificada, es decir, la inyección de gasolina directamente a la cámara de combustión en dosis muy medidas y “lanzadas” a los puntos óptimos. De esta forma, en lugar de introducir ya mezclados aire y gasolina a todo el cilindro, se realiza la unión en un punto muy concreto de la cámara, de forma que se produzca la explosión y se ahorre combustible. Este esquema de trabajo ahorra, efectivamente, pero tiene problemas. Al margen de que necesita gasolina sin azufre, provoca pérdidas en las prestaciones cuando se pide potencia máxima.

Alfa Romeo asegura que ha eliminado estos problemas y ha llegado a un término medio en el que se logra ahorrar combustible y se consiguen buenas prestaciones. Así, el JTS funciona con la mezcla “pobre” a poca carga, hasta las 1.500 rpm, con lo que logra reducir el consumo notablemente. Después, cuando se pasa de este régimen de motor, vuelve la mezcla estequiométrica normal, es decir, la relación aire-gasolina de 14,7:1, con lo que el comportamiento tiene que ver más con el convencional.
Se logra con este sistema doble mayor potencia para el coche, que, además, puede suministrarse sin obstáculos, ya que el mecanismo de tratamiento de gases de escape no tiene las contrapresiones típicas de las trampas de óxidos de nitrógeno que se ven obligados a utilizar otros motores de inyección de gasolina. El consumo se contiene un poco, pero no es muy inferior al del anterior dos litros.
Una última novedad de este motor está en la forma de llevar la mezcla hasta la bujía. Si en otras propuestas se opta por corrientes de aire y un tallado especial de las cabezas de los pistones, en ésta es la propia fuerza de la gasolina al ser pulverizada en la cámara la que lleva la mezcla hasta la chispa. Se logra una mezcla menos pobre, pero se ahorra en complejidad mecánica del propulsor.
Motores conocidos
El 2.0 JTS sustituye en la gama al antiguo 2.0. Junto a él, las berlinas y los Sportwagon normales podrán montar otros cinco motores . Abre la gama el 1.6 Twin Spark de gasolina, que ofrece 120 CV a 6.200 vueltas, y la cierra un poderoso 2.5 V6, que se puede ordenar con cambio manual o automático Q-System. Para el gasóleo, el motor más bajo es el archiconocido y solvente 1.9 JTD y el más alto, el 2.4 JTD, que ahora rinde 150 CV, 10 más que antes. Ninguno monta todavía el Multijet, la segunda generación de common rail de Alfa. En las variantes GTA, estará disponible el motor 3.2 V6 de 24 válvulas . en varias configuraciones.
Se introduce, además, la opción de cambio Selespeed, el cambio secuencial robotizado de Alfa Romeo. Como se sabe, este componente lleva levas de cambio en el volante, al estilo de los Fórmula 1, y puede manejarse en modo secuencial o completamente automatizado. En principio, el Selespeed se puede combinar sólo con el motor 2.0 JTS. Aun así, no estará disponible el 8 de marzo, día que sale a la venta el coche, sino que se introducirá en la gama más tarde.
El equipamiento de seguridad del 156 se mejora con la presencia del control de estabilidad DVC (tarado de forma que no sea muy intrusivo) y la asistencia a la frenada como pareja del ABS.
Más equipamiento
Si exteriormente los cambios no son muy llamativos, en el interior sí que hay novedades. No crece en tamaño, con lo que la habitabilidad sigue sin ser de primera línea, pero sí en equipamiento.
El 156 acapara toda la tecnología punta que ofrece Alfa Romeo. Destaca el sistema de navegación, rescate y comunicaciones Connect, que puede montarse como opción y, para este coche, ocupa menos espacio que en el 147. De esta forma, su presencia no es tan llamativa en el habitáculo. También se le ha añadido una nueva pantalla más a la altura de los ojos, para facilitar las lecturas más necesarias.

Si no se monta el Connect, se dispone de un ordenador de viaje con pantalla en el cuadro de instrumentos. Va acompañado de un radiocassette integrado con mandos en el volante y lector de CD, que puede dejar su lugar a un equipo de sonido Bose con ocho altavoces y subwoofer de 360 watios.

En el equipamiento de serie destacan el climatizador dual, que puede dividir el habitáculo en dos zonas con temperaturas distintas, los airbags de ventana, que acompañan a los laterales y frontales, los faros de xenon y las fijaciones Isofix para sillas infantiles.

Otros “gadgets” electrónicos son el sensor de lluvia, el detector de contaminación en el aire y el control de crucero, todos ellos opcionales.

El acabado del interior ha mejorado en calidad, según Alfa, con materiales más modernos, colores distintos y salpicadero rediseñado.
De momento, la marca italiana no ha querido dar precios ni para el 156 normal ni para el GTA . Lo único que ha dicho es que espera repetir el éxito de ventas que supuso el lanzamiento del modelo hace cuatro años. Desde entonces, han logrado matricular casi medio millón de unidades.

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