Aprende a conducir… mejor

La mayoría de los conductores piensa que el coche es una máquina que controlan a su antojo y que los accidentes los tienen otros. Después de sufrir algún percance, llegan las excusas, pero éstas no pueden servirnos para quitar responsabilidad al elemento más importante de nuestro automóvil: nosotros.

Aprende a conducir… mejor
Aprende a conducir… mejor

Lo primero es cuidar la posición al volante: resulta vital. Una mala postura nos provocará problemas en ciertos momentos claves, pues dificultará nuestros movimientos y el accionamiento de determinados mandos. Entonces, ¿cómo debemos colocarnos? Por norma general, debemos estar cómodos, aunque eso no significa que nos tumbemos. La espalda, mejor recta y bien apoyada en el respaldo, y el reposacabezas, a la altura de la nuca y que no quede demasiado bajo.Una vez colocados, hay que mantener una distancia respecto al volante tal que nos permita llegar de forma desahogada a los mandos y manipular la dirección con solvencia. Debemos llegar a pisar a fondo los pedales con cierta holgura. El pie izquierdo, cuando no actúe sobre el embrague, lo tendremos que apoyar en el paso de rueda, algo que nos permitirá mantenernos fijos en el asiento. Notaremos enseguida la eficacia de este pequeño consejo, sobre todo en zonas viradas. Una información más extensa sobre este tema, la tienes en nuestro reportaje “Cuestión de posturas", que trata de cómo debemos sentarnos en el vehículo para ir seguros.Iniciada la marcha, debemos estimular la observación. No miraremos justo delante del vehículo, sino que alargaremos la vista más allá, incluso a través de los cristales del automóvil que nos precede, lo que nos permitirá estar más preparados para frenar o realizar una maniobra necesaria. En el caso de la conducción "off road", también nos fijaremos en el suelo que pisamos, pues puede haber piedras afiladas, zanjas, etc. El comportamiento dinámico de nuestro coche varía. En función del tipo de automóvil, se nos presentan una serie de tendencias que se hacen más patentes conduciendo al límite.Un tracción delantera tiene como principal característica que son las ruedas anteriores las encargadas de girar y "tirar" del automóvil, lo que puede provocar con facilidad el subviraje (que el coche se va de morro). Al entrar en curva, podemos cambiar esta tendencia levantando el pie del acelerador, pero volverá a aparecer si lo volvemos a pisar. Aparte, con estos coches, la motricidad en mal piso es muy buena. Si lo que llevamos entre las manos es un tracción trasera, con cierto nivel de potencia, el coche, en situaciones extremas, tenderá al sobreviraje (se irá de atrás, es decir girará más de lo necesario). En la entrada de una curva puede ser algo subvirador, pasando a continuación a sobrevirar. El cambio de una a otra actitud puede ser brusco. La motricidad de este tipo de automóviles en buen piso es notable, pero resulta menor en suelo poco adherente. Por último, el comportamiento en curva de un tracción integral (en el que la fuerza motriz se reparte entre cada una de las cuatro ruedas), generalmente, reúne los dos comportamientos: es subvirador y sobrevirador, aunque ambos de manera menos acusada. Entra en la curva como un tracción delantera, se comporta de manera neutra en la parte central y sale como un tracción trasera.

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