Aprende a conducir… mejor

La mayoría de los conductores piensa que el coche es una máquina que controlan a su antojo y que los accidentes los tienen otros. Después de sufrir algún percance, llegan las disculpas, pero éstas no pueden servirnos para quitar responsabilidad al elemento más importante de nuestro automóvil: nosotros.

Aprende a conducir… mejor
Aprende a conducir… mejor

Otro tema vital para los automovilistas es la forma correcta de afrontar las curvas. Debemos tener en cuenta que, cuando tomamos una curva, las inercias y el reparto de los pesos son diferentes a cuando circulamos en línea recta. Al realizar una maniobra de giro, son las ruedas exteriores las que soportan mayor peso, por lo que es conveniente vigilar la presión de nuestros neumáticos para evitar desgastes desiguales o deformaciones excesivas. Una cosa que tendremos “en contra" a la hora de tomar una curva es la fuerza centrífuga, que tiende a desplazar el coche lateralmente: esta fuerza es mayor cuanto menor es el radio de giro de la citada curva. Por lo tanto, la trazada debe aproximarse lo más posible a la recta. Con ello, el coche estará más estable y seguro y, a la vez, poseeremos un campo visual mayor. El proceso de abordar una curva quizás sea farragoso de explicar, pero es muy sencillo de entender y, con un poco de práctica, de aplicar. En primer lugar, catalogaremos la curva mentalmente, tenemos que fijarnos en el radio de giro, en la visibilidad, en las indicaciones y estimar la velocidad con la que la vamos a girar. Una vez hecho esto, frenaremos y reduciremos marchas hasta alcanzar la velocidad que creamos suficiente para trazarla. Por norma general, hay tres puntos que son claves a la hora de trazar una curva: el punto de giro, el vértice interior de la curva y el punto de salida. El primero de ellos indica el lugar donde vemos ya la salida de la curva y comenzamos el giro de la dirección. Ese movimiento debe llevarnos hasta la segunda zona, el vértice interior de la curva, que se encuentra en el medio de la misma y en el punto más interior del trazado. Desde este vértice, acelerando, llegaremos al punto de salida, que está en el exterior de la curva.No todas las curvas son iguales, por lo que, dependiendo el radio de la misma, podemos distinguir entre:A: Curvas cerradas:
Ante giros de unos 180 grados, nos acercaremos por el borde exterior de nuestro carril, moderaremos la velocidad y nos meteremos hacia el vértice interior. Una vez allí, aceleraremos y dirigiremos el coche de nuevo hacia el lado exterior.
B: Curvas rápidas:
Éstas son las curvas más fáciles y nos las encontraremos en carreteras de buen piso o autopistas. En ellas, la fuerza centrífuga es menor por su mayor radio, por lo que la estabilidad del coche aumenta. Nos aproximaremos por la parte exterior del carril, nos acercaremos progresivamente al vértice interior y, desde allí, saldremos acelerando hacia el exterior de la curva.
C: Curvas de ángulo recto:
Existe poca diferencia con la curva rápida, sobre todo a la hora de trazarla. La única variación reside en el punto de entrada a la misma, que se retrasa un poco con respecto al caso anterior.
D: Curvas de doble radio:
Sin duda son las curvas con mayor dificultad, sobre todo aquéllas en las que el radio de la curva se cierra a medida que entramos en ella. La forma correcta de afrontarlas sería tomando el primer tramo de la curva por el exterior. Cuando veamos el fin de la curva, hay que girar hacia el punto interior para afrontar la salida acelerando, al tiempo que buscamos la parte externa de la curva. Hay una serie de consejos importantes, sobre inercias, para realizar correctamente un giro. - No aceleraremos mucho al entrar, pues se aligera el peso de la parte delantera y, con ello, se pierde adherencia, no obedecerá la dirección y tendremos dificultades para iniciar el giro.
- No aceleraremos antes de que el coche esté bien apoyado, porque se puede producir un cambio en la actitud del automóvil.
- No olvidaremos girar la dirección con firmeza y eficacia. Un giro ineficaz puede provocar que el coche no apoye bien por un reparto de pesos anormal. Procuraremos que el giro del volante se produzca de manera uniforme, sin cambios en la trayectoria.