Acusado confiesa que golpeó a su hermana con una sartén, pero solo una vez y que cuando se fue 'ella estaba viva'

Defensa insiste en que el detenido es inocente mientras que policía asegura que en su camiseta y zapatillas había sangre de su hermana

El acusado de matar a su hermana en la vivienda en la que convivían en la pedanía murciana de Llano de Brujas en septiembre de 2010 ha confesado este lunes que la golpeó con una sartén, pero solo una vez, 'no doce', y que cuando ésta le echó de casa, ella 'estaba viva' y que incluso le acompañó hasta la puerta.

En la primera sesión del juicio, que se celebra en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Murcia, el acusado, que responde a las iniciales de M.R., de 39 años y nacido en Marruecos, ha asegurado que 'perdió el control' cuando su hermana le pegó 'una bofetada' por regresar a casa bebido, pero ha resaltado, a preguntas del Ministerio Fiscal, que 'no tenía intención de matarla', que se llevaban 'bien' y se peleaban 'lo normal' entre dos hermanos.

El acusado ha afirmado asimismo, acompañado de su traductor, que no la golpeó con un tubo circular, aunque era suyo y lo subió de su coche a casa porque quería vender el automóvil, y ha declarado desconocer cómo llegó al descampado que hay enfrente de la vivienda. 'Si mi hermana murió por los golpes de ese tubo, no se nada', ha señalado, 'solo le golpeé una vez con la sartén'.

Asegura que no vio sangre en el suelo, 'aunque podría ser que hubiera', y que se marchó, sobre las 22.30 horas, al pueblo y no regresó hasta las doce de la noche, así como que pidió una copia de las llaves de la vivienda al inquilino --que vivía en la planta de abajo-- porque había olvidado las suyas dentro y su hermana no contestaba, y como no tenía y temía por el golpe que le había asestado, decidió llamar al '1-1-2'.

Al respecto, el vecino, Juan Antonio Z.M., ha apuntado que el acusado no le pidió ningunas llaves, sí la policía; que escuchó golpes 'secos y fuertes', no así gritos, y le requirió que dejara de hacer ruido o avisaba a la Guardia Civil, así como que lo vio con 'un palo' en la mano, 'que intentaba esconder'.

Por su parte dos agentes de la Policía Local de Murcia han reconocido que el acusado no estaba nervioso, que 'en ningún momento se mostró alterado' y que aunque olía 'un poco' a alcohol estaba en buenas condiciones 'incluso para buscar el número de teléfono de su hermana en la pantalla táctil de su móvil'.

Han señalado que el acusado insistía en que no podía entrar a su casa porque se había olvidado las llaves, que su hermana no podía haber salido de casa y que 'temía que hubiera tenido un accidente doméstico o estuviera enferma'.

Los agentes han afirmado, además, que el acusado llevaba sangre en la camiseta, y que tras entrar en la vivienda y visualizar una pisada con sangre que coincidía con sus zapatillas, lo detuvieron como posible autor de los hechos.

Mientras los agentes de la Guardia Civil que acudieron al lugar de los hechos ese día y realizaron un estudio del recorrido de las gotas de sangre, han afirmado que el asesino transportó el objeto mortal, que fue el tubo circular, 'desde la entrada de la vivienda hasta la terraza', donde previsiblemente lo lanzó al descampado.

Está previsto que el juicio continué este martes, a las 10.30 horas, con los pertinentes informes periciales.

El Ministerio Fiscal pide la pena de 20 años de prisión para el acusado y una indemnización de 150.000 euros como responsabilidad civil, mientras la defensa insiste en la inocencia de su cliente.