Coches para el recuerdo: Ford Escort RS 1800 Mk2 GR4

El Ford Escort RS 1800 Mk2 GR4 es uno de los mitos en la historia del Mundial de Rallyes. Recordamos nuestra prueba en nieve y hielo de un gran coche para el recuerdo.
Texto y fotos: Félix Macías -
Coches para el recuerdo: Ford Escort RS 1800 Mk2 GR4
Coches para el recuerdo: Ford Escort RS 1800 Mk2 GR4

La llegada del Ford Escort RS1800 MK2 GR4 había sido anunciada y suscitó unas expectativas y una impaciencia dignas de los propios Reyes Magos. 

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Para cualquier amante de los rallyes conocedor de su historia, esta pareja está cargada de simbolismo y levanta a su paso una estela de admiración. Pero también se trata de un duelo que opone dos épocas y por lo tanto conceptos radicalmente diferentes. Para unos, el Ford Escort RS deja bastante deslucido el presente que ahora vivimos. 

El Ford Escort RS1800 MK2 GR4 llegó hacia las seis de la tarde, coincidiendo con la puesta del sol. Unos afortunados clientes lo habían alquilado, junto a un DS3 WRC, para disfrutarlos durante tres días en las heladas pistas de Lapland Ice Driving, situadas en el lago Udjaur, término municipal de Arjeplog, Laponia Sueca, a tan solo 70 km del círculo polar ártico. 

Ford Escort RS 1800 RS MK2 GR4Para la mayoría de los presentes el Ford Escort tenía el valor que se le concede a una reliquia, digno de una atención empañada por la sonrisa y las dudas, sobre todo cuando se negó a arrancar tras un viaje en camión con temperaturas medias de veinte grados bajo cero. Empujón para bajarle y veinte minutos de cuidados intensivos en los talleres de LID por parte de dos enfermeros expertos en carburación, para que empezara a toser y por fin soltara un rugido. 

En ese momento el DS3 WRC ya había alcanzado su temperatura de funcionamiento y calzado sus neumáticos de clavos para su bautismo del lago, pero en lugar de rugir como el Ford Escort RS, parecía destilar un afinadísimo aunque profundo gruñido que delataba su tecnología y modernidad. A simple vista el DS3 es todo un superhéroe musculoso que empequeñece al Escort tan humano, de dimensiones reducidas y tan fino como una baldosa de porcelana comparado con la aerodinámica roca moderna. Un vistazo al interior de cada coche deja claro que con el Escort RS hay que saber pilotar a la antigua usanza, porque hay tres pedales y una palanca de cambios manual. 

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Ford Escort RS 1800 MK2 GR 4: prueba en hielo

El día amaneció con un sol triunfante y ¡sólo quince grados bajo cero!: unas condiciones ideales. Para mi sorpresa las tandas con el Ford Escort RS 1800 Mk2 GR4 duraron poco más de hora y media y nadie repitió a su volante. Todos salían del coche con una gran sonrisa y encantados de la experiencia. Como espectador se podía apreciar cómo cada uno llevaba el coche a su manera, con estilo y eficacidad cruzando el coche lo justo, o con exageración, derrochando derrapajes o bien torpemente con más ganas que buen hacer. Todo lo que hacían los conductores del Ford Escort RS 1800 MK2 era comprensible, legible, interpretable observando la danza del hielo que cada uno ejecutaba. 

Ford Escort RS 1800 MK2 GR4Abandonado por sus pilotos temporales, el Ford Escort RS 1800 MK2 GR4 quedó libre para que Eric, director de Lapland Ice Driving me llevara a dar unas vueltas e hiciéramos una sesión de fotos. Entre sus manos de piloto de pruebas y de competición veterano, el Escort sorprende por la contundente aceleración en hielo. Los clavos de competición dan un agarre fenomenal que deja atónito en frenada. A pesar de ese agarre hay patinaje y el RS 1800 se transforma en bailarina y alcanza velocidades de paso sorprendentes sin quedarse casi nunca recto. Las curvas empiezan mucho antes y se acaban mucho después de lo que marca el circuito mientras las rectas sólo acaban siendo una teoría contradicha por la necesidad de ir acelerando o frenando con el coche de lado. 

Dura como una piedra, la suspensión del Ford Escort Grupo 4 cede ligeramente en apoyo y la carrocería inclina levemente, pero transmite cada irregularidad del hielo. Desde el asiento de la derecha sorprende la cantidad de trabajo que desempeña el piloto. Cambiar marchas requiere soltar una mano del volante sin que éste deje de estar permanentemente en movimiento, el pie derecho no para de actuar sobre freno y acelerador, incluso simultáneamente en reducciones, y todo ello se lleva a cabo mientras el coche está permanentemente deslizando. 

Ford Escort RS 1800 MK2 GR4Desde fuera los movimientos del Ford Escort parecen evidentes y naturales, fluyen por la pista dibujando una trayectoria inequívoca, deslizando por el hielo con una fluidez que uno no duda en poder imitar… Al volante resulta desconcertante lo fácil que resulta deslizar acelerando con el Escort. El sólido embrague marida perfectamente con el cambio de dientes rectos que requiere movimientos rápidos mientras la dirección se vuelve ligera en movimiento y en hielo. El equilibrio del coche es perfecto, con un tren trasero que parece directamente conectado con el acelerador para facilitar el derrapaje de una manera instintiva. Sorprenden los clavos de competición que tienen mucho agarre y que por lo tanto necesitan cierta velocidad para conseguir deriva. 

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No menos sorprendente es el motor, anunciado a 240 CV, que resulta elástico y muy utilizable a partir de 4.000 rpm. Por debajo no hay nada, pero hasta 6.000-6.500 rpm tiene fuerza suficiente como para ser muy eficaz en hielo sin requerir demasiados cambio de marcha. Por encima se destapa la caja de los truenos, mucha potencia inutilizable en hielo si no se va muy rápido lo que implica deslizar permanentemente a un ritmo inasequible para el común de los mortales. Sin embargo no resulta difícil a velocidades moderadas porque la ligereza del coche unida a la ola de percepciones que uno disfruta en esta pura mecánica de carreras, facilitan tremendamente sentir su comportamiento tan equilibrado y natural. 

DATOS TÉCNICOS Ford Escort MK2 RS 1800 GR4
Motor BDA/BDG de 4 cilindros en línea
Cilindrada 1.834 cc
Potencia 240 CV a 8.000 rpm
Tracción A las ruedas traseras
Cambio Manual de 5 velocidades
Peso 840 kg
Suspensión delantera Independiente, tipo McPherson, resortes helicoidales de Gr.4, amortiguadores hidráulicos telescópicos y barra estabilizadora
Suspensión trasera Puente rígido Atlas, brazos tirados, amortiguadores hidráulicos telescópicos ballesta y barra Panhard
Frenos De disco en las 4 ruedas, delante ventilados de 264 mm con pinzas de cuatro pistones y traseros macizos de 264 mm con pinzas de dos pistones
Ruedas Llantas de aleación Minilite de 13’’ y neumáticos de competición de clavos piramidales para hielo
Velocidad máxima 185 km/h

Por supuesto, tratar de subir el ritmo deja claro que este Grupo 4 ha nacido para las carreras y no su conductor. La velocidad de coordinación se pierde y las curvas se precipitan sin que se haya tenido tiempo de hacerlo todo. El retraso al volante no tiene remedio y las trayectorias se tornan en ejercicios desesperados por recuperar la línea o evitar el desastre mientras los cambios de marchas se realizan a destiempo. Lo que parecía fácil entre las manos de un piloto resulta desesperantemente inalcanzable. Pero según pasan las vueltas y con los consejos de ese mismo piloto sufriendo en el bacquet derecho, se consigue alzar el ritmo, controlar mejor el coche e incluso encadenar algunas curvas con estilo y entonces la felicidad es intensa, la satisfacción inmensa.

Con justo vislumbrar lo que significa pilotaje, te llegan a la mente aquellas imágenes de Björn Waldegard o Ari Vatanen Campeones del Mundo de Rallyes con este coche que también lo fue de marcas en 1979, imponiéndose a los Lancia Stratos, Fiat 131 Abarth, Porsche 911, Toyota Celica…e imaginas el potencial del coche. 

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