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Volkswagen Golf GTI Cabriolet DSG

Siglas GTI, deportividad e historia unidas ahora con el viento y el cielo como grandes compañeros de viaje. ¿A que resulta tentador este apetitoso cóctel con tan suculentos ingredientes? La historia del Volkswagen Golf se hace aún más grande con esta versión especial Cabriolet, pura pasión y esencia sobre ruedas.
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Volkswagen Golf GTI Cabriolet DSG

Han tenido que pasar seis generaciones y 36 años para asistir al nacimiento del primer Golf GTI Cabriolet -en la actualidad, ya se vende el Golf VII, aunque para la versión GTI VII tendremos que esperar a primavera de 2013-. Presentado en sociedad en el Salón de Ginebra 2012 y exhibido a los fanáticos de Volkswagen en el Festival Wörthersee 2012, fuimos uno de los pocos privilegiados en poder conducirlo por las bellas carreteras austríacas. Tan sólo unas semanas después, nos hemos vuelto a poner a sus mandos, y las inolvidables sensaciones vividas en tierras alpinas ahora las hemos experimentado en suelo español.

La imagen del Golf GTI Cabriolet le delata y buena parte de las pinturas de guerra de la versión con techo cerrado las hereda esta glamourosa variante descapotable. Entre sus prendas deportivas, destacan la parrilla delantera en diseño da panal de nido de abeja y con pequeños perfiles en color rojo, un paragolpes delantero ligeramente sobredimensionado, difusor de aire posterior, tubos de escape cromados, faldones laterales y las típicas llantas de aleación de 17 pulgadas de cinco radios. Verlo por fuera y con la capota textil en color negro fiel a la tradición de los Golf Cabrio resulta todo un placer. Más aún debe ser conducirlo. Pongámonos a ello.

En poco más de 9 segundos...
En el interior, el ambiente deportivo de este Golf GTI Cabriolet también se respira de forma muy clara con los asientos especiales con tapicería a cuadros –de forma opcional, en cuero-, inserciones cromadas por doquier, pedales de aluminio y el característico volante achatado con el emblema GTI en su parte inferior. Después de analizar su habitáculo, conviene buscar el botón para plegar la capota textil de marcados tintes retro. Justo al lado de la palanca del freno de mano, encontramos el interruptor que abre o cierra el techo. En tales maniobras, en ningún momento superamos los 9,5 segundos, incluso pudimos abrir y cerrar la capota en movimiento, aunque eso sí, a muy baja velocidad -sin superar los 30 km/h-.

Empezamos a circular y desde un primer momento el Golf GTI Cabriolet nos sorprendió de forma positiva el gran trabajo de insonorización realizado en el habitáculo. Con la capota puesta, el ruido percibido en el interior es casi imperceptible para los cuatro pasajeros. Sin embargo, cuando la plegamos, este sonido sí que se puede hacer molesto para los ocupantes a medida que incrementamos nuestra velocidad. Si queremos que desaparezca parcialmente, opcionalmente podemos instalar un cortavientos de instalación manual, a costa de sacrificar los dos asientos posteriores. A la hora de fabricar un coche de estas características, el espacio disponible en el maletero siempre se ve mermado. En este caso, y según datos oficiales, la capacidad se cifra en los 250 litros, mientras que la boca de acceso al maletero es extremadamente estrecha. No es esta su función natural, la de ofrecer soluciones prácticas y funcionales; su auténtica razón de ser es la deportividad y la exclusividad.

Sí que es un GTI

Encendido del motor y éste nos da la bienvenida con un agradable bramido. El responsable de tan vibrante saludo es el motor 2.0 TSI de gasolina de 210 CV, exactamente el mismo bloque de cuatro cilindros, turboalimentado y de inyección directa de su hermano de techo cerrado. El tipo de cambio probado es siempre el 'juguetón' y provocativo automático de doble embrague DSG de seis marchas, aunque de serie viene acoplado a un manual también de seis velocidades.

 

Subir y bajar de marcha con las pequeñas levas situadas tras el volante siempre es una agradable tentación al alcance de nuestros dedos. Los que no tenemos las manos muy grandes nos gustaría que las levas fueran algo más grandes, por poner un único pero. Y es que de todos es sabido el casi perfecto funcionamiento del DSG de doble embrague, todo un exponente de garantía para ofrecer la dosis más equilibrada de diversión y efectividad. Cada una de las reducciones de marcha se ve acompañada por una pequeña explosión que se deja sentir por las salidas de escape, sensación que nos pone los pelos de punta, sobre todo si vamos con la capota plegada. Esta continua tentación de jugar con el cambio y exprimir el motor hasta hacerlo rugir intensamente para nuestros oídos hace que continuamente estemos por encima de los 10 l/100 km de consumo, una cifra algo alta que, si se desea y se es políticamente correcto, se podrá rebajar de los 9 l/100 km a poco que nos lo propongamos.

Deportividad para todos
La respuesta de la dirección es rápida y precisa en todo momento, mientras que la agilidad y el dinamismo siempre nos acompañan en cualquier tipo de trazado. Al igual que la versión GTI con techo cerrado, esta variante Cabriolet también monta un chasis deportivo rebajado en la parte delantera en 22 milímetros y en 15 milímetros en la parte trasera. El diferencial electrónico de deslizamiento limitado XDS nos sirve para mejorar la motricidad y la adherencia. Con las ayudas electrónicas conectadas, su conducción es sumamente fácil, divertida y segura a la vez. Para los más avezados, recomendamos desconectar el ESP, momento en el que cada uno pone sus propios límites.

Con la sucesión de curvas y de asfalto en estado irregular y según íbamos incrementando nuestro ritmo, como es lógico en los vehículos descapotables, apreciamos que esta versión está un escalón por debajo en cuanto a rigidez torsional de la carrocería. El subviraje también aparece a poco que se le busquen las cosquillas. No obstante, el comportamiento del coche es intachable y noble de reacciones en todo momento... un auténtico deportivo para el pueblo.

Por otro lado, el GTI Cabriolet puede montar opcionalmente el sistema de suspensión adaptativa electrónica DCC con tres programas de funcionamiento: Normal, Sport y Confort. Dependiendo de la elección, se actúa sobre la mayor o menor firmeza (dureza) de los amortiguadores. En el caso del modo Sport, la dirección se vuelve incluso más rápida, precisa e instantánea.

En definitiva, esta versión GTI descapotable supone un fenomenal fin de fiesta a la sexta generación del popular compacto alemán. La próxima parada es inminente: Golf GTI VII. La cuenta atrás se ha iniciado... y como aperitivo el vídeo que grabamos al nuevo Golf GTI VII en el Salón de París 2012.

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