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Skoda Yeti

El nuevo Skoda Yeti viene a unirse a los tan de moda SUV compactos, entre los que supone una opción diferente y muy apetecible. Bajo consumo, buen comportamiento, tamaño contenido y un interior muy práctico son algunos de sus principales argumentos.
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Skoda Yeti
Skoda se adentra de pleno en el terreno de los SUV compactos con este nuevo modelo que llega al mercado español en septiembre —inicialmente con algunas variantes 4x4—, con el que quiere plantar cara a los modelos de moda, como el Nissan Qashqai, Ford Kuga, Honda CRV o Volkswagen Tiguan. Más adelante se comercializarán las versiones de tracción delantera y con cambio de doble embrague DSG. El Skoda Yeti toma como base la plataforma del Skoda Octavia 4x4, por lo que también está emparentado directamente con otros modelos del Grupo VW, como es el caso del Volkswagen Tiguan, con el que comparte algunas de sus mecánicas y configuraciones. Sin embargo, el Skoda Yeti, con sus 4,22 metros de longitud, es 21 cm más corto que un VW Tiguan. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el Skoda Roomster, que pertenece a un segmento inferior. También son muy llamativas sus otras dimensiones, ya que la anchura supera los 1,79 metros y la altura casi llega a 1,70 metros, cifra cercana a la que llegan los modelos todo terreno.

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Skoda Yeti por el interior

Las formas cuadradas de la carrocería y los faros redondos que albergan la luz diurna y los antiniebla, justo debajo de los grupos ópticos principales, otorgan una gran personalidad al diseño del Skoda Yeti. El ADN es típico de Skoda, con una parrilla característica y unos pilares muy llamativos. En realidad, es casi idéntico al concepto que mostró la marca en el Salón de Ginebra de 2005, a excepción del portón del maletero, que en la versión de producción es de una sola pieza.

En el interior el ambiente es muy parecido al de un Skoda Octavia, con buenos ajustes, materiales de calidad y mandos característicos de Skoda; en caso de equipar tapicería de cuero e inserciones de madera se respira un cierto ambiente premium —incluso se pueden solicitar asientos con sistema de desplazamiento eléctrico y techo panorámico de cristal con sistema de apertura eléctrica—. Hay mucha altura disponible y la generosa superficie acristalada permite disfrutar de una gran luminosidad que se acentúa con el techo panorámico opcional. En las plazas delanteras hay anchura de sobra, mientras que en las traseras tres adultos irán algo más apretados. Los tres asientos independientes posteriores disponen del denominado sistema VarioFlex, que permite deslizarlos longitudinalmente para primar el espacio del maletero, o el de las piernas de los pasajeros, aunque a poco que se adelanten éstos irán algo justos. También es posible reclinar los respaldos traseros, así como abatirlos, pero la modularidad no se queda ahí, ya que las banquetas se pueden plegar hacia delante, e incluso extraer del habitáculo de manera muy sencilla para conseguir hasta 1.760 litros de capacidad de carga. Si se quita sólo un asiento y se configura un interior de 4 plazas, también se puede anclar a diferente distancia una banqueta de la otra y lograr así mayor desahogo. Para favorecer el aspecto práctico del coche, el maaletero cuenta con ganchos específicos para colgar bolsas, además de un recipiente flexible que permite colocar objetos sin que se muevan.

La oferta mecánica del Skoda Yeti está compuesta por motores turboalimentados de inyección directa, tanto Diesel como gasolina. En gasolina estrena un inédito 1.2 TSI de 105 CV que sólo se ofrecerá con tracción delantera y caja manual de cinco velocidades o DSG de 7 marchas en opción, que por ahora será la única variante con cambio automático (en un futuro también habrá un 2.0 TDI de 140 CV con el sistema DSG).
Le seguirá el ya conocido 1.8 TSI de 160 CV, con tracción total y cambio manual de 6 velocidades. En Diesel habrá tres niveles de potencia partiendo de un mismo bloque 2.0 TDI "common-rail": 110, 140 y 170 CV. El primero será el único con cambio manual de 5 marchas en lugar de 6, y se ofrecerá con tracción 4x2 ó 4x4, mientras que el resto, sólo con tracción total. El sistema de tracción de las versiones 4x4 emplea un embrague Haldex de cuarta generación, capaz de transferir hasta un 85 por ciento de par a una rueda determinada en condiciones de baja adherencia, aunque normalmente el tren delantero recibe el 96 por ciento de la potencia. El sistema de control de estabilidad ESP determina cuándo se modifica el reparto.
Por otra parte, entre los extras de equipamiento está la posibilidad de incorporar una tecla “off road”, mediante la cual se adaptan las leyes de actuación del ABS, control de tracción, ESP, bloqueo electrónico del diferencial EDS (actúa antes) y sensibilidad del acelerador. Pero lo más interesante, y más en un coche sin reductora, es que conecta el control electrónico de descenso, un elemento nunca antes utilizado por Skoda. Resulta muy eficaz e intuitivo de utilizar, ya que solamente tendremos que regular la velocidad entre 2 y 30 km/h (con acelerador y freno, nada de botones) y el sistema la mantiene de forma automática sin necesidad de que toquemos los pedales. Esta función se puede utilizar también en punto muerto, de hecho, sólo así podremos ir a 2 km/h, ya que la velocidad mínima en 1ª es de 8 km/h; si queremos acelerar (soltar frenos, en realidad) bastará con hundir el pie en el pedal derecho, incluso descendiendo en punto muerto.

Buen comportamiento
Skoda se adentra de pleno en el terreno de los SUV compactos con este nuevo modelo que llega al mercado español en septiembre —inicialmente con algunas variantes 4x4—, con el que quiere plantar cara a los modelos de moda, como el Nissan Qashqai, Ford Kuga, Honda CRV o Volkswagen Tiguan. Más adelante se comercializarán las versiones de tracción delantera y con cambio de doble embrague DSG. El Skoda Yeti toma como base la plataforma del Skoda Octavia 4x4, por lo que también está emparentado directamente con otros modelos del Grupo VW, como es el caso del Volkswagen Tiguan, con el que comparte algunas de sus mecánicas y configuraciones. Sin embargo, el Skoda Yeti, con sus 4,22 metros de longitud, es 21 cm más corto que un VW Tiguan. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el Skoda Roomster, que pertenece a un segmento inferior. También son muy llamativas sus otras dimensiones, ya que la anchura supera los 1,79 metros y la altura casi llega a 1,70 metros, cifra cercana a la que llegan los modelos todo terreno.

Las formas cuadradas de la carrocería y los faros redondos que albergan la luz diurna y los antiniebla, justo debajo de los grupos ópticos principales, otorgan una gran personalidad al diseño del Skoda Yeti. El ADN es típico de Skoda, con una parrilla característica y unos pilares muy llamativos. En realidad, es casi idéntico al concepto que mostró la marca en el Salón de Ginebra de 2005, a excepción del portón del maletero, que en la versión de producción es de una sola pieza.

En el interior el ambiente es muy parecido al de un Skoda Octavia, con buenos ajustes, materiales de calidad y mandos característicos de Skoda; en caso de equipar tapicería de cuero e inserciones de madera se respira un cierto ambiente premium —incluso se pueden solicitar asientos con sistema de desplazamiento eléctrico y techo panorámico de cristal con sistema de apertura eléctrica—. Hay mucha altura disponible y la generosa superficie acristalada permite disfrutar de una gran luminosidad que se acentúa con el techo panorámico opcional. En las plazas delanteras hay anchura de sobra, mientras que en las traseras tres adultos irán algo más apretados. Los tres asientos independientes posteriores disponen del denominado sistema VarioFlex, que permite deslizarlos longitudinalmente para primar el espacio del maletero, o el de las piernas de los pasajeros, aunque a poco que se adelanten éstos irán algo justos. También es posible reclinar los respaldos traseros, así como abatirlos, pero la modularidad no se queda ahí, ya que las banquetas se pueden plegar hacia delante, e incluso extraer del habitáculo de manera muy sencilla para conseguir hasta 1.760 litros de capacidad de carga. Si se quita sólo un asiento y se configura un interior de 4 plazas, también se puede anclar a diferente distancia una banqueta de la otra y lograr así mayor desahogo. Para favorecer el aspecto práctico del coche, el maaletero cuenta con ganchos específicos para colgar bolsas, además de un recipiente flexible que permite colocar objetos sin que se muevan.

La oferta mecánica del Skoda Yeti está compuesta por motores turboalimentados de inyección directa, tanto Diesel como gasolina. En gasolina estrena un inédito 1.2 TSI de 105 CV que sólo se ofrecerá con tracción delantera y caja manual de cinco velocidades o DSG de 7 marchas en opción, que por ahora será la única variante con cambio automático (en un futuro también habrá un 2.0 TDI de 140 CV con el sistema DSG).
Le seguirá el ya conocido 1.8 TSI de 160 CV, con tracción total y cambio manual de 6 velocidades. En Diesel habrá tres niveles de potencia partiendo de un mismo bloque 2.0 TDI "common-rail": 110, 140 y 170 CV. El primero será el único con cambio manual de 5 marchas en lugar de 6, y se ofrecerá con tracción 4x2 ó 4x4, mientras que el resto, sólo con tracción total. El sistema de tracción de las versiones 4x4 emplea un embrague Haldex de cuarta generación, capaz de transferir hasta un 85 por ciento de par a una rueda determinada en condiciones de baja adherencia, aunque normalmente el tren delantero recibe el 96 por ciento de la potencia. El sistema de control de estabilidad ESP determina cuándo se modifica el reparto.
Por otra parte, entre los extras de equipamiento está la posibilidad de incorporar una tecla “off road”, mediante la cual se adaptan las leyes de actuación del ABS, control de tracción, ESP, bloqueo electrónico del diferencial EDS (actúa antes) y sensibilidad del acelerador. Pero lo más interesante, y más en un coche sin reductora, es que conecta el control electrónico de descenso, un elemento nunca antes utilizado por Skoda. Resulta muy eficaz e intuitivo de utilizar, ya que solamente tendremos que regular la velocidad entre 2 y 30 km/h (con acelerador y freno, nada de botones) y el sistema la mantiene de forma automática sin necesidad de que toquemos los pedales. Esta función se puede utilizar también en punto muerto, de hecho, sólo así podremos ir a 2 km/h, ya que la velocidad mínima en 1ª es de 8 km/h; si queremos acelerar (soltar frenos, en realidad) bastará con hundir el pie en el pedal derecho, incluso descendiendo en punto muerto.

Buen comportamiento
Skoda se adentra de pleno en el terreno de los SUV compactos con este nuevo modelo que llega al mercado español en septiembre —inicialmente con algunas variantes 4x4—, con el que quiere plantar cara a los modelos de moda, como el Nissan Qashqai, Ford Kuga, Honda CRV o Volkswagen Tiguan. Más adelante se comercializarán las versiones de tracción delantera y con cambio de doble embrague DSG. El Skoda Yeti toma como base la plataforma del Skoda Octavia 4x4, por lo que también está emparentado directamente con otros modelos del Grupo VW, como es el caso del Volkswagen Tiguan, con el que comparte algunas de sus mecánicas y configuraciones. Sin embargo, el Skoda Yeti, con sus 4,22 metros de longitud, es 21 cm más corto que un VW Tiguan. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el Skoda Roomster, que pertenece a un segmento inferior. También son muy llamativas sus otras dimensiones, ya que la anchura supera los 1,79 metros y la altura casi llega a 1,70 metros, cifra cercana a la que llegan los modelos todo terreno.

Las formas cuadradas de la carrocería y los faros redondos que albergan la luz diurna y los antiniebla, justo debajo de los grupos ópticos principales, otorgan una gran personalidad al diseño del Skoda Yeti. El ADN es típico de Skoda, con una parrilla característica y unos pilares muy llamativos. En realidad, es casi idéntico al concepto que mostró la marca en el Salón de Ginebra de 2005, a excepción del portón del maletero, que en la versión de producción es de una sola pieza.

En el interior el ambiente es muy parecido al de un Skoda Octavia, con buenos ajustes, materiales de calidad y mandos característicos de Skoda; en caso de equipar tapicería de cuero e inserciones de madera se respira un cierto ambiente premium —incluso se pueden solicitar asientos con sistema de desplazamiento eléctrico y techo panorámico de cristal con sistema de apertura eléctrica—. Hay mucha altura disponible y la generosa superficie acristalada permite disfrutar de una gran luminosidad que se acentúa con el techo panorámico opcional. En las plazas delanteras hay anchura de sobra, mientras que en las traseras tres adultos irán algo más apretados. Los tres asientos independientes posteriores disponen del denominado sistema VarioFlex, que permite deslizarlos longitudinalmente para primar el espacio del maletero, o el de las piernas de los pasajeros, aunque a poco que se adelanten éstos irán algo justos. También es posible reclinar los respaldos traseros, así como abatirlos, pero la modularidad no se queda ahí, ya que las banquetas se pueden plegar hacia delante, e incluso extraer del habitáculo de manera muy sencilla para conseguir hasta 1.760 litros de capacidad de carga. Si se quita sólo un asiento y se configura un interior de 4 plazas, también se puede anclar a diferente distancia una banqueta de la otra y lograr así mayor desahogo. Para favorecer el aspecto práctico del coche, el maaletero cuenta con ganchos específicos para colgar bolsas, además de un recipiente flexible que permite colocar objetos sin que se muevan.

La oferta mecánica del Skoda Yeti está compuesta por motores turboalimentados de inyección directa, tanto Diesel como gasolina. En gasolina estrena un inédito 1.2 TSI de 105 CV que sólo se ofrecerá con tracción delantera y caja manual de cinco velocidades o DSG de 7 marchas en opción, que por ahora será la única variante con cambio automático (en un futuro también habrá un 2.0 TDI de 140 CV con el sistema DSG).
Le seguirá el ya conocido 1.8 TSI de 160 CV, con tracción total y cambio manual de 6 velocidades. En Diesel habrá tres niveles de potencia partiendo de un mismo bloque 2.0 TDI "common-rail": 110, 140 y 170 CV. El primero será el único con cambio manual de 5 marchas en lugar de 6, y se ofrecerá con tracción 4x2 ó 4x4, mientras que el resto, sólo con tracción total. El sistema de tracción de las versiones 4x4 emplea un embrague Haldex de cuarta generación, capaz de transferir hasta un 85 por ciento de par a una rueda determinada en condiciones de baja adherencia, aunque normalmente el tren delantero recibe el 96 por ciento de la potencia. El sistema de control de estabilidad ESP determina cuándo se modifica el reparto.
Por otra parte, entre los extras de equipamiento está la posibilidad de incorporar una tecla “off road”, mediante la cual se adaptan las leyes de actuación del ABS, control de tracción, ESP, bloqueo electrónico del diferencial EDS (actúa antes) y sensibilidad del acelerador. Pero lo más interesante, y más en un coche sin reductora, es que conecta el control electrónico de descenso, un elemento nunca antes utilizado por Skoda. Resulta muy eficaz e intuitivo de utilizar, ya que solamente tendremos que regular la velocidad entre 2 y 30 km/h (con acelerador y freno, nada de botones) y el sistema la mantiene de forma automática sin necesidad de que toquemos los pedales. Esta función se puede utilizar también en punto muerto, de hecho, sólo así podremos ir a 2 km/h, ya que la velocidad mínima en 1ª es de 8 km/h; si queremos acelerar (soltar frenos, en realidad) bastará con hundir el pie en el pedal derecho, incluso descendiendo en punto muerto.

Buen comportamiento
Skoda se adentra de pleno en el terreno de los SUV compactos con este nuevo modelo que llega al mercado español en septiembre —inicialmente con algunas variantes 4x4—, con el que quiere plantar cara a los modelos de moda, como el Nissan Qashqai, Ford Kuga, Honda CRV o Volkswagen Tiguan. Más adelante se comercializarán las versiones de tracción delantera y con cambio de doble embrague DSG. El Skoda Yeti toma como base la plataforma del Skoda Octavia 4x4, por lo que también está emparentado directamente con otros modelos del Grupo VW, como es el caso del Volkswagen Tiguan, con el que comparte algunas de sus mecánicas y configuraciones. Sin embargo, el Skoda Yeti, con sus 4,22 metros de longitud, es 21 cm más corto que un VW Tiguan. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el Skoda Roomster, que pertenece a un segmento inferior. También son muy llamativas sus otras dimensiones, ya que la anchura supera los 1,79 metros y la altura casi llega a 1,70 metros, cifra cercana a la que llegan los modelos todo terreno.

Las formas cuadradas de la carrocería y los faros redondos que albergan la luz diurna y los antiniebla, justo debajo de los grupos ópticos principales, otorgan una gran personalidad al diseño del Skoda Yeti. El ADN es típico de Skoda, con una parrilla característica y unos pilares muy llamativos. En realidad, es casi idéntico al concepto que mostró la marca en el Salón de Ginebra de 2005, a excepción del portón del maletero, que en la versión de producción es de una sola pieza.

En el interior el ambiente es muy parecido al de un Skoda Octavia, con buenos ajustes, materiales de calidad y mandos característicos de Skoda; en caso de equipar tapicería de cuero e inserciones de madera se respira un cierto ambiente premium —incluso se pueden solicitar asientos con sistema de desplazamiento eléctrico y techo panorámico de cristal con sistema de apertura eléctrica—. Hay mucha altura disponible y la generosa superficie acristalada permite disfrutar de una gran luminosidad que se acentúa con el techo panorámico opcional. En las plazas delanteras hay anchura de sobra, mientras que en las traseras tres adultos irán algo más apretados. Los tres asientos independientes posteriores disponen del denominado sistema VarioFlex, que permite deslizarlos longitudinalmente para primar el espacio del maletero, o el de las piernas de los pasajeros, aunque a poco que se adelanten éstos irán algo justos. También es posible reclinar los respaldos traseros, así como abatirlos, pero la modularidad no se queda ahí, ya que las banquetas se pueden plegar hacia delante, e incluso extraer del habitáculo de manera muy sencilla para conseguir hasta 1.760 litros de capacidad de carga. Si se quita sólo un asiento y se configura un interior de 4 plazas, también se puede anclar a diferente distancia una banqueta de la otra y lograr así mayor desahogo. Para favorecer el aspecto práctico del coche, el maaletero cuenta con ganchos específicos para colgar bolsas, además de un recipiente flexible que permite colocar objetos sin que se muevan.

La oferta mecánica del Skoda Yeti está compuesta por motores turboalimentados de inyección directa, tanto Diesel como gasolina. En gasolina estrena un inédito 1.2 TSI de 105 CV que sólo se ofrecerá con tracción delantera y caja manual de cinco velocidades o DSG de 7 marchas en opción, que por ahora será la única variante con cambio automático (en un futuro también habrá un 2.0 TDI de 140 CV con el sistema DSG).
Le seguirá el ya conocido 1.8 TSI de 160 CV, con tracción total y cambio manual de 6 velocidades. En Diesel habrá tres niveles de potencia partiendo de un mismo bloque 2.0 TDI "common-rail": 110, 140 y 170 CV. El primero será el único con cambio manual de 5 marchas en lugar de 6, y se ofrecerá con tracción 4x2 ó 4x4, mientras que el resto, sólo con tracción total. El sistema de tracción de las versiones 4x4 emplea un embrague Haldex de cuarta generación, capaz de transferir hasta un 85 por ciento de par a una rueda determinada en condiciones de baja adherencia, aunque normalmente el tren delantero recibe el 96 por ciento de la potencia. El sistema de control de estabilidad ESP determina cuándo se modifica el reparto.
Por otra parte, entre los extras de equipamiento está la posibilidad de incorporar una tecla “off road”, mediante la cual se adaptan las leyes de actuación del ABS, control de tracción, ESP, bloqueo electrónico del diferencial EDS (actúa antes) y sensibilidad del acelerador. Pero lo más interesante, y más en un coche sin reductora, es que conecta el control electrónico de descenso, un elemento nunca antes utilizado por Skoda. Resulta muy eficaz e intuitivo de utilizar, ya que solamente tendremos que regular la velocidad entre 2 y 30 km/h (con acelerador y freno, nada de botones) y el sistema la mantiene de forma automática sin necesidad de que toquemos los pedales. Esta función se puede utilizar también en punto muerto, de hecho, sólo así podremos ir a 2 km/h, ya que la velocidad mínima en 1ª es de 8 km/h; si queremos acelerar (soltar frenos, en realidad) bastará con hundir el pie en el pedal derecho, incluso descendiendo en punto muerto.

Buen comportamiento
Skoda se adentra de pleno en el terreno de los SUV compactos con este nuevo modelo que llega al mercado español en septiembre —inicialmente con algunas variantes 4x4—, con el que quiere plantar cara a los modelos de moda, como el Nissan Qashqai, Ford Kuga, Honda CRV o Volkswagen Tiguan. Más adelante se comercializarán las versiones de tracción delantera y con cambio de doble embrague DSG. El Skoda Yeti toma como base la plataforma del Skoda Octavia 4x4, por lo que también está emparentado directamente con otros modelos del Grupo VW, como es el caso del Volkswagen Tiguan, con el que comparte algunas de sus mecánicas y configuraciones. Sin embargo, el Skoda Yeti, con sus 4,22 metros de longitud, es 21 cm más corto que un VW Tiguan. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el Skoda Roomster, que pertenece a un segmento inferior. También son muy llamativas sus otras dimensiones, ya que la anchura supera los 1,79 metros y la altura casi llega a 1,70 metros, cifra cercana a la que llegan los modelos todo terreno.

Las formas cuadradas de la carrocería y los faros redondos que albergan la luz diurna y los antiniebla, justo debajo de los grupos ópticos principales, otorgan una gran personalidad al diseño del Skoda Yeti. El ADN es típico de Skoda, con una parrilla característica y unos pilares muy llamativos. En realidad, es casi idéntico al concepto que mostró la marca en el Salón de Ginebra de 2005, a excepción del portón del maletero, que en la versión de producción es de una sola pieza.

En el interior el ambiente es muy parecido al de un Skoda Octavia, con buenos ajustes, materiales de calidad y mandos característicos de Skoda; en caso de equipar tapicería de cuero e inserciones de madera se respira un cierto ambiente premium —incluso se pueden solicitar asientos con sistema de desplazamiento eléctrico y techo panorámico de cristal con sistema de apertura eléctrica—. Hay mucha altura disponible y la generosa superficie acristalada permite disfrutar de una gran luminosidad que se acentúa con el techo panorámico opcional. En las plazas delanteras hay anchura de sobra, mientras que en las traseras tres adultos irán algo más apretados. Los tres asientos independientes posteriores disponen del denominado sistema VarioFlex, que permite deslizarlos longitudinalmente para primar el espacio del maletero, o el de las piernas de los pasajeros, aunque a poco que se adelanten éstos irán algo justos. También es posible reclinar los respaldos traseros, así como abatirlos, pero la modularidad no se queda ahí, ya que las banquetas se pueden plegar hacia delante, e incluso extraer del habitáculo de manera muy sencilla para conseguir hasta 1.760 litros de capacidad de carga. Si se quita sólo un asiento y se configura un interior de 4 plazas, también se puede anclar a diferente distancia una banqueta de la otra y lograr así mayor desahogo. Para favorecer el aspecto práctico del coche, el maaletero cuenta con ganchos específicos para colgar bolsas, además de un recipiente flexible que permite colocar objetos sin que se muevan.

La oferta mecánica del Skoda Yeti está compuesta por motores turboalimentados de inyección directa, tanto Diesel como gasolina. En gasolina estrena un inédito 1.2 TSI de 105 CV que sólo se ofrecerá con tracción delantera y caja manual de cinco velocidades o DSG de 7 marchas en opción, que por ahora será la única variante con cambio automático (en un futuro también habrá un 2.0 TDI de 140 CV con el sistema DSG).
Le seguirá el ya conocido 1.8 TSI de 160 CV, con tracción total y cambio manual de 6 velocidades. En Diesel habrá tres niveles de potencia partiendo de un mismo bloque 2.0 TDI "common-rail": 110, 140 y 170 CV. El primero será el único con cambio manual de 5 marchas en lugar de 6, y se ofrecerá con tracción 4x2 ó 4x4, mientras que el resto, sólo con tracción total. El sistema de tracción de las versiones 4x4 emplea un embrague Haldex de cuarta generación, capaz de transferir hasta un 85 por ciento de par a una rueda determinada en condiciones de baja adherencia, aunque normalmente el tren delantero recibe el 96 por ciento de la potencia. El sistema de control de estabilidad ESP determina cuándo se modifica el reparto.
Por otra parte, entre los extras de equipamiento está la posibilidad de incorporar una tecla “off road”, mediante la cual se adaptan las leyes de actuación del ABS, control de tracción, ESP, bloqueo electrónico del diferencial EDS (actúa antes) y sensibilidad del acelerador. Pero lo más interesante, y más en un coche sin reductora, es que conecta el control electrónico de descenso, un elemento nunca antes utilizado por Skoda. Resulta muy eficaz e intuitivo de utilizar, ya que solamente tendremos que regular la velocidad entre 2 y 30 km/h (con acelerador y freno, nada de botones) y el sistema la mantiene de forma automática sin necesidad de que toquemos los pedales. Esta función se puede utilizar también en punto muerto, de hecho, sólo así podremos ir a 2 km/h, ya que la velocidad mínima en 1ª es de 8 km/h; si queremos acelerar (soltar frenos, en realidad) bastará con hundir el pie en el pedal derecho, incluso descendiendo en punto muerto.

Buen comportamiento
Skoda se adentra de pleno en el terreno de los SUV compactos con este nuevo modelo que llega al mercado español en septiembre —inicialmente con algunas variantes 4x4—, con el que quiere plantar cara a los modelos de moda, como el Nissan Qashqai, Ford Kuga, Honda CRV o Volkswagen Tiguan. Más adelante se comercializarán las versiones de tracción delantera y con cambio de doble embrague DSG. El Skoda Yeti toma como base la plataforma del Skoda Octavia 4x4, por lo que también está emparentado directamente con otros modelos del Grupo VW, como es el caso del Volkswagen Tiguan, con el que comparte algunas de sus mecánicas y configuraciones. Sin embargo, el Skoda Yeti, con sus 4,22 metros de longitud, es 21 cm más corto que un VW Tiguan. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el Skoda Roomster, que pertenece a un segmento inferior. También son muy llamativas sus otras dimensiones, ya que la anchura supera los 1,79 metros y la altura casi llega a 1,70 metros, cifra cercana a la que llegan los modelos todo terreno.

Las formas cuadradas de la carrocería y los faros redondos que albergan la luz diurna y los antiniebla, justo debajo de los grupos ópticos principales, otorgan una gran personalidad al diseño del Skoda Yeti. El ADN es típico de Skoda, con una parrilla característica y unos pilares muy llamativos. En realidad, es casi idéntico al concepto que mostró la marca en el Salón de Ginebra de 2005, a excepción del portón del maletero, que en la versión de producción es de una sola pieza.

En el interior el ambiente es muy parecido al de un Skoda Octavia, con buenos ajustes, materiales de calidad y mandos característicos de Skoda; en caso de equipar tapicería de cuero e inserciones de madera se respira un cierto ambiente premium —incluso se pueden solicitar asientos con sistema de desplazamiento eléctrico y techo panorámico de cristal con sistema de apertura eléctrica—. Hay mucha altura disponible y la generosa superficie acristalada permite disfrutar de una gran luminosidad que se acentúa con el techo panorámico opcional. En las plazas delanteras hay anchura de sobra, mientras que en las traseras tres adultos irán algo más apretados. Los tres asientos independientes posteriores disponen del denominado sistema VarioFlex, que permite deslizarlos longitudinalmente para primar el espacio del maletero, o el de las piernas de los pasajeros, aunque a poco que se adelanten éstos irán algo justos. También es posible reclinar los respaldos traseros, así como abatirlos, pero la modularidad no se queda ahí, ya que las banquetas se pueden plegar hacia delante, e incluso extraer del habitáculo de manera muy sencilla para conseguir hasta 1.760 litros de capacidad de carga. Si se quita sólo un asiento y se configura un interior de 4 plazas, también se puede anclar a diferente distancia una banqueta de la otra y lograr así mayor desahogo. Para favorecer el aspecto práctico del coche, el maaletero cuenta con ganchos específicos para colgar bolsas, además de un recipiente flexible que permite colocar objetos sin que se muevan.

La oferta mecánica del Skoda Yeti está compuesta por motores turboalimentados de inyección directa, tanto Diesel como gasolina. En gasolina estrena un inédito 1.2 TSI de 105 CV que sólo se ofrecerá con tracción delantera y caja manual de cinco velocidades o DSG de 7 marchas en opción, que por ahora será la única variante con cambio automático (en un futuro también habrá un 2.0 TDI de 140 CV con el sistema DSG).
Le seguirá el ya conocido 1.8 TSI de 160 CV, con tracción total y cambio manual de 6 velocidades. En Diesel habrá tres niveles de potencia partiendo de un mismo bloque 2.0 TDI "common-rail": 110, 140 y 170 CV. El primero será el único con cambio manual de 5 marchas en lugar de 6, y se ofrecerá con tracción 4x2 ó 4x4, mientras que el resto, sólo con tracción total. El sistema de tracción de las versiones 4x4 emplea un embrague Haldex de cuarta generación, capaz de transferir hasta un 85 por ciento de par a una rueda determinada en condiciones de baja adherencia, aunque normalmente el tren delantero recibe el 96 por ciento de la potencia. El sistema de control de estabilidad ESP determina cuándo se modifica el reparto.
Por otra parte, entre los extras de equipamiento está la posibilidad de incorporar una tecla “off road”, mediante la cual se adaptan las leyes de actuación del ABS, control de tracción, ESP, bloqueo electrónico del diferencial EDS (actúa antes) y sensibilidad del acelerador. Pero lo más interesante, y más en un coche sin reductora, es que conecta el control electrónico de descenso, un elemento nunca antes utilizado por Skoda. Resulta muy eficaz e intuitivo de utilizar, ya que solamente tendremos que regular la velocidad entre 2 y 30 km/h (con acelerador y freno, nada de botones) y el sistema la mantiene de forma automática sin necesidad de que toquemos los pedales. Esta función se puede utilizar también en punto muerto, de hecho, sólo así podremos ir a 2 km/h, ya que la velocidad mínima en 1ª es de 8 km/h; si queremos acelerar (soltar frenos, en realidad) bastará con hundir el pie en el pedal derecho, incluso descendiendo en punto muerto.

Buen comportamiento
Skoda se adentra de pleno en el terreno de los SUV compactos con este nuevo modelo que llega al mercado español en septiembre —inicialmente con algunas variantes 4x4—, con el que quiere plantar cara a los modelos de moda, como el Nissan Qashqai, Ford Kuga, Honda CRV o Volkswagen Tiguan. Más adelante se comercializarán las versiones de tracción delantera y con cambio de doble embrague DSG. El Skoda Yeti toma como base la plataforma del Skoda Octavia 4x4, por lo que también está emparentado directamente con otros modelos del Grupo VW, como es el caso del Volkswagen Tiguan, con el que comparte algunas de sus mecánicas y configuraciones. Sin embargo, el Skoda Yeti, con sus 4,22 metros de longitud, es 21 cm más corto que un VW Tiguan. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el Skoda Roomster, que pertenece a un segmento inferior. También son muy llamativas sus otras dimensiones, ya que la anchura supera los 1,79 metros y la altura casi llega a 1,70 metros, cifra cercana a la que llegan los modelos todo terreno.

Las formas cuadradas de la carrocería y los faros redondos que albergan la luz diurna y los antiniebla, justo debajo de los grupos ópticos principales, otorgan una gran personalidad al diseño del Skoda Yeti. El ADN es típico de Skoda, con una parrilla característica y unos pilares muy llamativos. En realidad, es casi idéntico al concepto que mostró la marca en el Salón de Ginebra de 2005, a excepción del portón del maletero, que en la versión de producción es de una sola pieza.

En el interior el ambiente es muy parecido al de un Skoda Octavia, con buenos ajustes, materiales de calidad y mandos característicos de Skoda; en caso de equipar tapicería de cuero e inserciones de madera se respira un cierto ambiente premium —incluso se pueden solicitar asientos con sistema de desplazamiento eléctrico y techo panorámico de cristal con sistema de apertura eléctrica—. Hay mucha altura disponible y la generosa superficie acristalada permite disfrutar de una gran luminosidad que se acentúa con el techo panorámico opcional. En las plazas delanteras hay anchura de sobra, mientras que en las traseras tres adultos irán algo más apretados. Los tres asientos independientes posteriores disponen del denominado sistema VarioFlex, que permite deslizarlos longitudinalmente para primar el espacio del maletero, o el de las piernas de los pasajeros, aunque a poco que se adelanten éstos irán algo justos. También es posible reclinar los respaldos traseros, así como abatirlos, pero la modularidad no se queda ahí, ya que las banquetas se pueden plegar hacia delante, e incluso extraer del habitáculo de manera muy sencilla para conseguir hasta 1.760 litros de capacidad de carga. Si se quita sólo un asiento y se configura un interior de 4 plazas, también se puede anclar a diferente distancia una banqueta de la otra y lograr así mayor desahogo. Para favorecer el aspecto práctico del coche, el maaletero cuenta con ganchos específicos para colgar bolsas, además de un recipiente flexible que permite colocar objetos sin que se muevan.

La oferta mecánica del Skoda Yeti está compuesta por motores turboalimentados de inyección directa, tanto Diesel como gasolina. En gasolina estrena un inédito 1.2 TSI de 105 CV que sólo se ofrecerá con tracción delantera y caja manual de cinco velocidades o DSG de 7 marchas en opción, que por ahora será la única variante con cambio automático (en un futuro también habrá un 2.0 TDI de 140 CV con el sistema DSG).
Le seguirá el ya conocido 1.8 TSI de 160 CV, con tracción total y cambio manual de 6 velocidades. En Diesel habrá tres niveles de potencia partiendo de un mismo bloque 2.0 TDI "common-rail": 110, 140 y 170 CV. El primero será el único con cambio manual de 5 marchas en lugar de 6, y se ofrecerá con tracción 4x2 ó 4x4, mientras que el resto, sólo con tracción total. El sistema de tracción de las versiones 4x4 emplea un embrague Haldex de cuarta generación, capaz de transferir hasta un 85 por ciento de par a una rueda determinada en condiciones de baja adherencia, aunque normalmente el tren delantero recibe el 96 por ciento de la potencia. El sistema de control de estabilidad ESP determina cuándo se modifica el reparto.
Por otra parte, entre los extras de equipamiento está la posibilidad de incorporar una tecla “off road”, mediante la cual se adaptan las leyes de actuación del ABS, control de tracción, ESP, bloqueo electrónico del diferencial EDS (actúa antes) y sensibilidad del acelerador. Pero lo más interesante, y más en un coche sin reductora, es que conecta el control electrónico de descenso, un elemento nunca antes utilizado por Skoda. Resulta muy eficaz e intuitivo de utilizar, ya que solamente tendremos que regular la velocidad entre 2 y 30 km/h (con acelerador y freno, nada de botones) y el sistema la mantiene de forma automática sin necesidad de que toquemos los pedales. Esta función se puede utilizar también en punto muerto, de hecho, sólo así podremos ir a 2 km/h, ya que la velocidad mínima en 1ª es de 8 km/h; si queremos acelerar (soltar frenos, en realidad) bastará con hundir el pie en el pedal derecho, incluso descendiendo en punto muerto.

Buen comportamiento
Skoda se adentra de pleno en el terreno de los SUV compactos con este nuevo modelo que llega al mercado español en septiembre —inicialmente con algunas variantes 4x4—, con el que quiere plantar cara a los modelos de moda, como el Nissan Qashqai, Ford Kuga, Honda CRV o Volkswagen Tiguan. Más adelante se comercializarán las versiones de tracción delantera y con cambio de doble embrague DSG. El Skoda Yeti toma como base la plataforma del Skoda Octavia 4x4, por lo que también está emparentado directamente con otros modelos del Grupo VW, como es el caso del Volkswagen Tiguan, con el que comparte algunas de sus mecánicas y configuraciones. Sin embargo, el Skoda Yeti, con sus 4,22 metros de longitud, es 21 cm más corto que un VW Tiguan. Por lo tanto, no tiene nada que ver con el Skoda Roomster, que pertenece a un segmento inferior. También son muy llamativas sus otras dimensiones, ya que la anchura supera los 1,79 metros y la altura casi llega a 1,70 metros, cifra cercana a la que llegan los modelos todo terreno.

Las formas cuadradas de la carrocería y los faros redondos que albergan la luz diurna y los antiniebla, justo debajo de los grupos ópticos principales, otorgan una gran personalidad al diseño del Skoda Yeti. El ADN es típico de Skoda, con una parrilla característica y unos pilares muy llamativos. En realidad, es casi idéntico al concepto que mostró la marca en el Salón de Ginebra de 2005, a excepción del portón del maletero, que en la versión de producción es de una sola pieza.

En el interior el ambiente es muy parecido al de un Skoda Octavia, con buenos ajustes, materiales de calidad y mandos característicos de Skoda; en caso de equipar tapicería de cuero e inserciones de madera se respira un cierto ambiente premium —incluso se pueden solicitar asientos con sistema de desplazamiento eléctrico y techo panorámico de cristal con sistema de apertura eléctrica—. Hay mucha altura disponible y la generosa superficie acristalada permite disfrutar de una gran luminosidad que se acentúa con el techo panorámico opcional. En las plazas delanteras hay anchura de sobra, mientras que en las traseras tres adultos irán algo más apretados. Los tres asientos independientes posteriores disponen del denominado sistema VarioFlex, que permite deslizarlos longitudinalmente para primar el espacio del maletero, o el de las piernas de los pasajeros, aunque a poco que se adelanten éstos irán algo justos. También es posible reclinar los respaldos traseros, así como abatirlos, pero la modularidad no se queda ahí, ya que las banquetas se pueden plegar hacia delante, e incluso extraer del habitáculo de manera muy sencilla para conseguir hasta 1.760 litros de capacidad de carga. Si se quita sólo un asiento y se configura un interior de 4 plazas, también se puede anclar a diferente distancia una banqueta de la otra y lograr así mayor desahogo. Para favorecer el aspecto práctico del coche, el maaletero cuenta con ganchos específicos para colgar bolsas, además de un recipiente flexible que permite colocar objetos sin que se muevan.

La oferta mecánica del Skoda Yeti está compuesta por motores turboalimentados de inyección directa, tanto Diesel como gasolina. En gasolina estrena un inédito 1.2 TSI de 105 CV que sólo se ofrecerá con tracción delantera y caja manual de cinco velocidades o DSG de 7 marchas en opción, que por ahora será la única variante con cambio automático (en un futuro también habrá un 2.0 TDI de 140 CV con el sistema DSG).
Le seguirá el ya conocido 1.8 TSI de 160 CV, con tracción total y cambio manual de 6 velocidades. En Diesel habrá tres niveles de potencia partiendo de un mismo bloque 2.0 TDI "common-rail": 110, 140 y 170 CV. El primero será el único con cambio manual de 5 marchas en lugar de 6, y se ofrecerá con tracción 4x2 ó 4x4, mientras que el resto, sólo con tracción total. El sistema de tracción de las versiones 4x4 emplea un embrague Haldex de cuarta generación, capaz de transferir hasta un 85 por ciento de par a una rueda determinada en condiciones de baja adherencia, aunque normalmente el tren delantero recibe el 96 por ciento de la potencia. El sistema de control de estabilidad ESP determina cuándo se modifica el reparto.
Por otra parte, entre los extras de equipamiento está la posibilidad de incorporar una tecla “off road”, mediante la cual se adaptan las leyes de actuación del ABS, control de tracción, ESP, bloqueo electrónico del diferencial EDS (actúa antes) y sensibilidad del acelerador. Pero lo más interesante, y más en un coche sin reductora, es que conecta el control electrónico de descenso, un elemento nunca antes utilizado por Skoda. Resulta muy eficaz e intuitivo de utilizar, ya que solamente tendremos que regular la velocidad entre 2 y 30 km/h (con acelerador y freno, nada de botones) y el sistema la mantiene de forma automática sin necesidad de que toquemos los pedales. Esta función se puede utilizar también en punto muerto, de hecho, sólo así podremos ir a 2 km/h, ya que la velocidad mínima en 1ª es de 8 km/h; si queremos acelerar (soltar frenos, en realidad) bastará con hundir el pie en el pedal derecho, incluso descendiendo en punto muerto.

Buen comportamiento
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