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Comparativa: Ford Kuga 1.6 EcoBoost 4x2 vs Mazda CX-5 2.0 165 2WD

Ya habíamos confirmado la gran respuesta de sus versiones turbodiésel, pero Ford Kuga y Mazda CX-5 también se atreven a cruzar de orilla. No encontrarás hoy dos SUV de su clase y potencia, en versión 4x2 y gasolina. ¿Contracorriente? Con dos motores tan avanzados, y a la vez tan antagónicos, llegó la hora de echar cuentas: puede que no haya camino de vuelta.
Jordi Moral.

Twitter: @jordimoralp Fotos: Mikael Helsing. -

Comparativa: Ford Kuga 1.6 EcoBoost 4x2 vs Mazda CX-5 2.0 165 2WD

Olvida los turbodiésel al menos por un día. Sí, sé que puede parecer un contrasentido, sobre todo al hablar aquí de dos SUV medios, de más de 4,5 metros de longitud y hasta 1.630 kg de peso. Claro que, tanto están evolucionando las mecánicas de gasolina, que quizás te sorprenda y puede hasta merecer la pena. De momento, recuerda sólo un dato: 250.000 km. ¿Tienes pensado hacerlos? Si no, obligatorio me parece, al menos, que contemples esta alternativa y sigas leyendo, especialmente con dos productos tan completos como Mazda CX-5 y Ford Kuga, donde de origen parten además con cierta ventaja.

 

Una de ellas es que, al contrario que sus rivales en tamaño, los dos asocian estos motores de gasolina también a sus versiones 4x2, las que copan más del 70% en el segmento y las que permiten abrir precios de acceso: son hoy los Ford Kuga y Mazda CX-5 más baratos.

 

Otra, es que no hablamos aquí tampoco de dos “gasolinas” más. Mazda y Ford ofrecen hoy posiblemente los motores más avanzados del momento, aunque tecnológicamente casi opuestos. En su día ya comparamos también sus Ford Focus y Mazda 3, donde sus respectivos motores de gasolina han llegado hoy a alcanzar hasta un 50 por ciento de sus ventas. Increíble. Por ahora, Ford Kuga y Mazda CX-5 se quedan apenas en el 20%, pero, si en los compactos resultan tan interesantes, ¿por qué no en estos SUV con nuevas mecánicas adaptadas? Aquí ya no encontrarás ni aquel pequeño 1.0 Ecoboost de 3 cilindros de Ford, ni el 2.0 de 120 CV que entonces probamos en Mazda. Subimos por tanto esta vez de escalón, en vehículos… y también en motores.

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¿Turbo o atmosférico?

La pregunta es eterna, y se repite en Ford Kuga y Mazda CX-5; dos coches con modernas mecánicas que, técnicamente, sólo comparten los 4 cilindros y la siempre más eficiente inyección directa. El resto, táctica de marca. De un lado, “downsizing”, es decir baja cilindrada y turbo, para un muy moderno Ford 1.6 Ecoboost de 150 CV… oficiales, claro. De otro, optimización de lo tradicional para un Mazda con tecnología Skyactiv, capaz de proponer un clásico 2.0 atmosférico, eso sí, con la relación de compresión más alta del mundo en un propulsor gasolina, doble distribución variable, fricciones reducidas un 30% y 165 CV… otra vez oficiales. Y es que, en la práctica, ninguno lo son. Metidos en banco, el Ford Kuga los sube a casi 180 CV reales, mientras el Mazda CX-5 los baja a 155: lo que, para bien y para mal, representa un reflejo de sus caracteres.

 

Mucha técnica, sí, pero ¿el resultado? Pues, a priori, dependerá de lo que busques. Basta arrancar los dos para recibir ya gran cantidad de información. Más suave y silencioso el 2.0 del Mazda CX-5, algo más sonoro y con nervio el 1.6 Ecoboost del Ford Kuga. Se palpa, se siente y lo observas también en carretera. Con la finura y la progresión inherente siempre a los motores de gasolina, ambos se mueven con gran agrado en el ritmo diario, aunque el Ford Kuga es bastante más rápido.

 

Por su mayor bajo régimen, el Ford Kuga 1.6 Ecoboost casi se conduce como un turbodiésel, sin hacer falta superar las 2.500 rpm para avanzar con poderío, a diferencia de un Mazda CX-5 2.0 solvente, pero que exige estirada. Estirada que, eso sí, se queda corta en algunos (no muchos) escenarios de exigencia. Un puerto de montaña, un adelantamiento extremo o repechos a plena carga traslucen falta de potencia. Con idénticos desarrollos de cambio, el Ford Kuga solventa soberbio en 6ª velocidad situaciones en las que el Mazda CX-5 obliga a pasar a 5ª e incluso luego a  4ª marcha para no bajar de 4.000 rpm y mantener su ritmo a duras penas.

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Ventaja clara a priori para un “sobrado” Ford Kuga 1.6 Ecoboost pletórico… hasta que miras consumos, claro. Porque, incluso en esos momentos de apuros del Mazda CX-5 2.0, que tienen solución tirando del cambio, gasta hasta un litro más que el SUV japonés, que de lo contrario serán habitualmente más de dos. Y ahí sí que no hay solución en Ford. Medias de 7 l/100 km en Mazda CX-5 ante un velocista Ford Kuga donde nunca bajarás de 9. Y habitualmente verás 10. Es mucho, hasta más que un Mercedes Clase A 45 AMG de tracción total y 360 CV. Difícil asumir al día tanto, por más que, por 2.000 € menos, resulte al final más rentable este Kuga gasolina que el Kuga Diesel durante 100.000 km. Hora de tirar de memoria: en el Mazda CX-5 son 250.000 km. Y eso sí que es mucho.

 

Los SUV más dinámicos

Dentro de esa eficiencia del Mazda CX-5 2.0 mucho tiene que ver también el peso. Desarrollado sobre una nueva arquitectura modular, apenas alcanza 1.450 kg, menos incluso que compactos como el Opel Astra. Menos gasto, pero también más agilidad ante un Ford Kuga casi 200 kg más pesado, y que en esta segunda generación se suaviza notablemente. Muy bien aislado, mejor que el Mazda CX-5, alarga también su recorrido en extensión de la suspensión para rodar con un alto confort. En todo caso, eso sí, estamos ante los dos coches más eficaces del segmento, moviéndose además en estas afinadas versiones 4x2 casi tan bien en asfalto seco como las 4x4.

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Y es que, siempre con halo de deportividad, el Ford Kuga sigue apostando a un tacto muy directo, más incluso que el Mazda CX-5, que le hace muy reactivo de guiado, aunque luego no le acompañe tanto un mayor balanceo de carrocería. Resulta, en la práctica, más SUV, más aparatoso en sus reacciones que un Mazda con muy poco que envidiar a cualquier turismo compacto. Porque, afinadísimo en componentes (suspensiones, dirección, cambio…), el CX-5 es siempre muy preciso y más progresivo de movimientos.

 

Firme, pero nunca incómodo, el Mazda CX-5 gira prácticamente plano incluso en fuertes apoyos, con una trasera que redondea mejor las curvas, siempre, eso sí, con un alto margen de seguridad, salvaguardado por un ESP muy bien calibrado. Sin duda, una referencia hoy día en su categoría, con otros importantes valores añadidos frente al Ford Kuga: un mayor espacio general en toda cota y maletero, y un precio que, con descuento, es hoy día incluso más competitivo que un siempre ajustado y completo Ford Kuga. ¿Han cerrado ambos SUV pues el círculo? Quizás aún no frente al equilibrio Diesel, pero, sin grandes exigencias de potencia, este Mazda CX-5 2.0 gasolina sí que es rentabilidad segura: apuesto a que no le harás esos mencionados 250.000 km de margen.

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