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Audi SQ7 TDI, probamos el SUV Diesel más impresionante

El Audi SQ7 estrena sofisticadas innovaciones tecnológicas que lo convierten en un SUV deportivo muy eficaz, pero al mismo tiempo, cómodo y tratable.
Pablo Mallo.

Twitter: @p__mallo -

Audi SQ7 TDI, probamos el SUV Diesel más impresionante

Por la cantidad de tecnología que lleva el Audi SQ7 TDI casi parece que estemos ante un concept car. Sólo por su nombre (y precio, 110.970 €), queda claro que se trata de la versión tope de gama del Audi Q7, la más rápida y deportiva, pero lo verdaderamente interesante no son tanto sus prestaciones y eficacia dinámica, sino la forma de conseguirlas.

El Audi SQ7 estrena una red eléctrica secundaria de 48 voltios, cuya compacta batería de iones de litio va ubicada bajo el maletero. ¿Para qué sirve?, te preguntarás. Con ella se alimenta un compresor eléctrico (el famoso turbo eléctrico) y un sistema de barras estabilizadoras activas accionadas de manera electromecánica, que son sus dos mayores innovaciones. Si a esto sumamos la tracción integral con reparto inteligente, la suspensión neumática adaptativa de altura variable, la dirección a las cuatro ruedas, un diferencial trasero vectorial y los frenos cerámicos, estamos ante uno de los bastidores más complejos y con más posibilidades de cuantos se fabrican. Audi no ha escatimado en recursos a la hora de crear este 'súper SUV', para el que busca un tipo de cliente que valore la tecnología por encima de todo.

Audi SQ7 TDI: motor biturbo y compresor eléctrico

Sin embargo, el verdadero protagonista del Audi SQ7 TDI es el motor. Aunque parte de la base del existente V8 TDI, podríamos decir que es una mecánica inédita, pues estamos ante una obra de auténtico relojero por su complejidad y valores de rendimiento. De sus 3.956 cm3 se logran extraer 435 CV y un descomunal par máximo de 91,8 mkg, que está disponible desde apenas 1.000 rpm y hasta 3.250 rpm. El mencionado compresor eléctrico es el responsable de tal hazaña, ya que durante las primeras vueltas del motor —y durante un máximo de 10 segundos— insufla aire comprimido al sistema de sobrealimentación principal, compuesto por dos turbos del mismo tamaño y de geometría variable capaces de funcionar de forma secuencial (primero uno, mientras el otro permanece inactivo) y en paralelo (los dos juntos, cuando el 2º turbo entra en funcionamiento a partir de 2.250-2.750 rpm, sin que el primer turbo se detenga). La entrega de potencia es muy lineal e inmediata, con muchísima fuerza a cualquier régimen, a pesar de no tener la rabia de un motor de gasolina en la zona alta del cuentavueltas. A unas 3.000 rpm se nota un contundente aumento de potencia que corresponde con la entrada en funcionamiento del segundo turbo, te pega contra el asiento y es cuando sale a relucir todo el poderío mecánico del Audi SQ7 TDI, que se muestra rapidísimo a pesar de sus dimensiones.

Audi SQ7 TDIEl Audi SQ7 TDI logra acelerar de 0 a 100 km/h en tan sólo 4,8 segundos, y alcanza 250 km/h (autolimitados). Todo ello homologando un consumo medio de 7,2 l/100 km, que equivale a unas emisiones de CO2 de 194 g/km.

Para amplificar el carácter deportivo, en ambas colas de escape hay instalado un dispositivo —una especie de altavoz-resonador— que modifica el sonido del motor si el conductor selecciona el modo Dynamic, haciendo que el propulsor V8 de 4 litros recuerde a los típicos 'muscle cars' americanos cuando se escucha desde fuera del coche. Sin este sistema, el motor apenas se oye y en el interior del lujoso habitáculo reina el silencio.

Tanto los asistentes a la conducción (24 sistemas en total) como los modos de conducción (Lift/offroad, Allroad, Efficiency, Comfort, Auto, Dynamic e Individual) son los mismos que en el Audi Q7 convencional. Lo más sorprendente es que, incluso en el modo Dynamic, que es más firme, se logra un alto confort de marcha, y eso que conduciendo de manera deportiva el coche gira casi plano y con muy poco subviraje, con una velocidad de paso por curva impropia de un SUV. Hasta que no superas los límites del bastidor no sospechas el peso que hay detrás, ya que las inercias se camuflan de manera muy eficaz y la inmediatez de reacciones es notable. La combinación de tantos sistemas enfocados a la eficacia dinámica funcionando al mismo tiempo, lejos de hacer que la conducción sea artificial, nos quitan trabajo de encima y consiguen una altísima precisión en todo momento, con reacciones muy neutras y fáciles incluso cuando te adentras en los umbrales del límite de adherencia de los neumáticos. Es, por tanto, un digno representante de la familia S de Audi, manteniendo toda la practicidad, espacio y avanzado equipamiento que podemos encontrar en la gama Audi Q7.

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