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Audi Q7 3.0 TDI quattro tiptronic, el SUV más cómodo

Espectacular no sólo por tamaño, el nuevo Audi Q7 aporta contenido tecnológico de vanguardia en un sinfín de detalles. Muy bien lo tendrá que hacer el próximo A8 para superar a un coche tan avanzado.
Pablo Mallo.

Twitter: @p__mallo / Fotos: Ángel Yuste -

Audi Q7 3.0 TDI quattro tiptronic, el SUV más cómodo

Más que un SUV al uso, la nueva generación del Audi Q7 es una demostración de poder, pero no en el sentido tradicional de tamaño desmedido y fuerza bruta. Esta vez, y aunque mantiene unas considerables dimensiones, Audi ha querido lucirse a nivel tecnológico, proponiendo un coche que acapara innovaciones en casi todos los ámbitos. Estrena la plataforma modular longitudinal MLB Evo y posiblemente sea uno de los modelos más avanzados que existen actualmente, aunque para ello hay que equiparlo con unos cuantos elementos de la nutrida lista de opciones. De lo que no hay duda por el momento es que se sitúa a la cabeza de la gama Audi, incluso por encima del actual A8.

 

Sacarlo del garaje la primera vez me llevó casi una hora. Y no porque maniobre mal, ya que la dirección a las cuatro ruedas lo hace tan ágil doblando esquinas y esquivando columnas que no acabas de creértelo —ríete de un A3—, sino porque mires donde mires dentro de su habitáculo encuentras algo que merece la pena examinar. Luces de lectura de activación táctil para reducir el número de interruptores, rediseñados menús del MMI, con los que puedes seleccionar desde los 7 modos de conducción disponibles (Lift/offroad, Allroad, Efficiency, Comfort, Auto, Dynamic e Individual) hasta los colores de la iluminación ambiental, pasando por un interminable arsenal de asistentes a la conducción y nuevas funciones de eficiencia, algo que requiere dedicar cierto tiempo para saber qué te vas a encontrar una vez en marcha. Por no hablar de otros detalles dignos de auténtico modelo de representación que aportan un ambiente aún más sofisticado, como la tercera fila de asientos escamoteables de accionamiento eléctrico, butacas delanteras con 5 tipos de masaje y dotadas de ventilación activa y pasiva (absorben el aire caliente), o pulsadores con superficie capacitiva para el climatizador cuatrizona que, al rozarlos con el dedo, amplían la información de sus respectivas funciones en la pantalla. Tampoco le falta nada en materia de conectividad, ni siquiera cargador por inducción para el teléfono móvil, aplicaciones varias, conexión a Internet de alta velocidad, o sistema Mirror Link, que replica la pantalla de nuestro smartphone en el display central para manejarlo más cómodamente. Y podríamos seguir, ya que la arquitectura electrónica de esta nueva plataforma incorpora todo, o prácticamente todo lo que se te pueda ocurrir.

Audi Q7 3.0 TDI quattroAdorarás los baches

Dejando a un lado el entretenimiento a bordo y la cuidada realización del habitáculo, hay otros factores muy a tener en cuenta en materia de confort. Cabe destacar la suavidad del motor, incluso en frío, con un arranque carente de vibraciones (está montado sobre soportes hidráulicos activos) y con un funcionamiento refinadísimo, apoyado por una intachable transmisión automática de 8 relaciones. El silencio de marcha es otro de los puntos fuertes, de récord según nuestro Centro Técnico, pero no tanto como la capacidad de filtrado de la suspensión neumática. No hace falta seleccionar el modo Comfort para tener la sensación de ir a bordo de un yate, flotando sobre las imperfecciones del asfalto, badenes o tapas de alcantarilla, que se transmiten al habitáculo casi como una caricia, más suavemente que en ningún otro coche que haya pasado por nuestras manos, pese a estar equipado con enormes llantas de 21 pulgadas. Rotundo en este aspecto, hasta el punto de hacernos ir buscando baches por el simple placer de disfrutar de una absorción de los mismos casi irreal. Incluso en modo Dynamic es comodísimo, con la ventaja de que reduce —aunque no elimina— el balanceo y las oscilaciones de la carrocería típicas de los modelos de gran tamaño.

Aun así, la deportividad no está en la hoja de ruta de su comportamiento, si bien es cierto que, entre el eje trasero direccional, la suspensión neumática adaptativa y una concienzuda puesta a punto del bastidor, permite una conducción muy dinámica sin esfuerzo aparente, ya que aguanta el tipo mucho mejor de lo que cabría esperar. Lógicamente, es extremadamente preciso en autopistas, pero también en curvas lentas hace gala de unas reacciones muy eficaces, de lo más estables y tranquilizadoras, acompañadas de un inducido redondeo del tren trasero que facilita el giro y mitiga el balanceo, ayudando a lograr pausados movimientos de carrocería que mantienen el buen nivel de confort de los pasajeros. Eficaz, fluido y sin reacciones violentas, te puedes llegar a olvidar de su envergadura, salvo que te dejas llevar por un espíritu demasiado deportivo, momento en el que las inercias causadas por sus 2,3 toneladas de peso se traducen en cierta imprecisión y movimientos parásitos de la carrocería, que te recordarán el tipo de coche que es.

Audi Q7 3.0 TDI quattroTodo un arsenal

Otra de las guindas tecnológicas la ponen sus sistemas de asistencia, tanto de seguridad como de eficiencia y confort. En función de los datos del navegador (aunque esté apagado), te indica con kilómetros de antelación cuándo tienes que levantar el pie derecho para llegar a la velocidad adecuada a una curva cerrada, una señal de limitación de velocidad, una rotonda o una bajada pronunciada sin que tengas que tocar el freno, con el fin de reducir los consumos. A su vez, el modo "punto muerto inteligente" permite aprovechar la inercia para avanzar más metros sin acelerar, pero tiene en cuenta el tráfico para volver a engranar la marcha automáticamente si es necesario perder algo de velocidad. Su uso es bastante más cómodo que los sistemas convencionales de circulación "a vela", y también resulta más suave en el momento de reacelerar.

Además de los ya habituales equipamientos de seguridad, que puede llevarlos todos y más, dispone de otros de nuevo desarrollo, como un asistente que ayuda a esquivar un posible obstáculo incrementando el ángulo de giro de la dirección si el conductor se ha quedado corto, o un indicador luminoso en las puertas para avisar a los pasajeros que quieran salir del coche si hay un ciclista u otro vehículo aproximándose por detrás. Casi todo, eso sí, a base de opciones adicionales.

En cuanto a la practicidad, el interior es amplísimo y fácilmente modulable. El acceso a la tercera fila de asientos no es excesivamente complicado, y dichas plazas resultan relativamente desahogadas incluso en el caso de tener que acomodar a dos adultos, si bien son preferibles para un uso eventual o para niños. El maletero es tan profundo que cuesta llegar hasta el fondo si no bajas previamente la altura de la suspensión hasta la posición de carga, que se puede seleccionar desde el propio maletero, y lo mismo ocurre para desmontar la lona extensible que lo cubre. Ésta, en caso de que quede subida por descuido, vuelve a su posición normal de forma automática por medio de dos actuadores eléctricos ubicados dentro de los raíles que utiliza como guía. En definitiva, alcanza un nivel de cuidado por los detalles sin igual, capaz de convencer incluso al más sibarita.

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