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La vuelta al mundo con aceite usado

¿Un fotógrafo japonés en la redacción? Sí, ha participado varias veces en el Dakar (en moto y en coche), pero ahora está de paso dando la vuelta al mundo en un todo terreno funcionando con biodiesel como combustible… ¡que fabrica él mismo en su maletero!
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La vuelta al mundo con aceite usado
Sólo podría ser japonés: ¿no dicen que son japoneses los mejores bailaores y guitarristas no españoles? Shusei Yamada aúna un espíritu “echao p’alante” latino, la organización y la puntualidad de las citas a la alemana y un talante abierto y comunicador, que no es americano por las limitaciones del inglés. Le acompaña por estos lares una compatriota, que se dedica a importador vino de los países mediterráneos a Japón. Su “carnet de baile” está repleto: no las ha contabilizado, pero calcula que desde que salió en diciembre de Japón, ha debido de concertar unas 500 citas, entre puramente periodísticas, comerciales y, obviamente, para repostar los donativos de aceite usado con los que elabora el biodiesel.
Más de dos años de preparativos. Su anterior locura: cruzar Australia en una moto Cagiva… con motor Diesel de un generador acoplado a un cambio CVT. En principio, no modificó nada en la parte mecánica de su coche; se limitó a añadir aditamentos. El mejor y el más voluminoso, la “central química”, el procesador que se encarga de convertir aceite vegetal usado en biodiesel, éste sí, digerible por el motor. Pesa unos 200 kilos, lo que sumado a los 400 litros de metanol o aceite que intenta llevar siempre a bordo, supone un equipaje de 600 kilos. No excesivo, pero si bastante retrasado, así que tras varios cambios de suspensión tuvo que recurrir a sus amistades. La misma subsidiaria que prepara en Japón estos Toyota para el Dakar le colocó a su paso por Norteamérica unos amortiguadores y unos muelles neumáticos: preparación “profesional” sobre la marcha y parece que problema olvidado para siempre.

En Estados Unidos durante la noche la policía receló del alambique rodante. Después de teclear su página web… se acercaron para hacerse fotos. Una hora más tarde, llegaron nuevos policías que lo habían oído por radio… también para fotografiarse con él. En un día el equipo de procesado de aceite consigue elaborar la suficiente cantidad de biodiesel para llenar el tanque original del coche. Llama la atención porque cuenta con su propia pistola para suministro. Aunque la parte de centrifugación requiere que el coche esté detenido, gran parte del proceso de transformación se realiza durante la marcha. Yamada sólo tiene que vigilar la temperatura en el procesado y en los filtros. En una parte del proceso no debe sobrepasar los 30 grados, por lo que imaginamos que en verano el aire acondicionado debe de estar todo el tiempo en funcionamiento para poder procesar “su alimento”. Impresiona cómo ajusta todo en el coche, cómo entra por milímetros la mini central química por la boca de carga… ¡sí, va montada sobre una bancada que entra y sale por unos carriles acoplados al piso del maletero! Las pegatinas de su coche están ahí en su mayoría por su aportación técnica. Una de ellas está casi arrancada, pero en ella reside una de las claves de su transformador de aceite. En lugar del poco ecológico y tradicional método de limpiar y depurar el biodiesel producido de manera “casera” (a base de agua, unos cuatro litros tirados al medio ambiente por cada uno de biodiesel), Yamada emplea unos filtros experimentales de una empresa química alemana, Lanxess. Hay cuatro grandes tubos, uno ya inutilizado (no funcionó) y otros tres que va gastando consecutivamente. Lleva a bordo también bastante metanol (es la concesión no ecológica del proyecto) que no sólo emplea para la transesterificación –romper el aceite en glicerina y ácidos grasos, que unido a más metanol da ¡biodiesel!- sino también para limpiar estos filtros y poder volverlos a reutilizar. En Cuenca ha encontrado una empresa de biodiesel que generosamente le llenado los tanques de metanol como para poder concluir con ellos su aventura “si no tenemos problemas en las aduanas en China u otros pasos “difíciles” .

Trámites sencillos en la aduana de Canadá: “esto del biodiesel está muy bien, pase”. ¿Hombre de bares? Los tiene que frecuentar para poder conseguir el aceite usado para reconvertirlo, aunque la mayoría del aceite lo obtiene de “citas” por internet. ¿Y por qué no pide apoyo a McDonalds o similares, con “suministro” por casi todo el mundo?, se nos antoja preguntarle. “No soy químico y no puedo entrar en detalle, pero me han explicado que el aceite de McDonals no me serviría”. Vuelve a apelar a su carácter de profano para explicar cómo ha tenido que pedir ayuda a químicos y a toda suerte de profesiones para conseguir que su “reactor” cupiese en el maletero en el maletero. A nosotros nos parece enorme y, por lo visto, el reactor es una miniatura que sorprende a los entendidos. Nos despedimos, no sin antes dejar caer la cantidad de gente que ha conocido y la cantidad de “supporters” espontáneos que le han surgido, que incluso le han ofrecido casa para pasar la noche. No, no habría problema para encontrar hueco para dos más, pero eso de dejar el coche en la calle… Nos consta que lo han hecho, al menos por un momento: el ticket de zona ORA que luce en el salpicadero lo atestigua. Japonés hasta para eso. Aceite usado, alcohol puro (etanol o metanol), agua y unos gramos de lejía: ¿Te atreves a hacer biodiesel en casa? Visita esta web.

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