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Los precios más baratos de los combustibles disparan la contaminación

Por primera vez en décadas, la principal fuente de emisiones de dióxido de carbono será el transporte. La bajada del precio de combustible ha fomentado este escenario, convirtiéndose en el principal alimento del efecto invernadero.
Miriam Montero.

Twitter: @autopista_es -

Los precios más baratos de los combustibles disparan la contaminación

El transporte será la primera fuente de emisiones de CO2 en Estados Unidos, por primera vez en décadas, según revela un estudio del Instituto de Energía de la Universidad de Michigan. La tendencia evolutiva de las emisiones de dióxido de carbono desde 1975 hasta 2015 muestra un panorama poco alentador en el que la bajada de las emisiones de dióxido de carbono en el sector eléctrico en EE.UU. choca con el aumento generado por los vehículos.

En 2008, la crisis financiera mundial provocó una reducción en el consumo energético, que en el país americano coincidió con las primeras etapas de una transición a gran escala desde el uso del carbón hacia el gas natural de combustión, una forma más limpia de generar electricidad. Como resultado, la bajada desde su pico máximo en 2007 fue progresiva (incluso cuando la economía ha vuelto a crecer).

Emisiones de dióxido de carbono en Estados Unidos

Como contrapartida, el aumento paulatino de las emisiones generadas por el transporte ha llegado a alcanzar a las producidas por el sector eléctrico, lo que hace previsible que en 2016 se origine un adelantamiento. Según John DeCicco, autor del estudio, este repunte responde a la recuperación de la economía, que hace que los conductores vuelvan a utilizar más sus vehículos personales, y a unos precios de los carburantes cada vez más asequibles, que no fomenta la adquisición de vehículos menos contaminantes, como los coches eléctricos o los híbridos.

Largo recorrido para la gasolina y el Diesel

Los gobiernos vienen implicándose, cada vez más, en políticas energéticas más verdes. Así, el Plan de Energías Limpias del presidente estadounidense Barak Obama ayudará a asegurar que las emisiones de la generación eléctrica sigan reduciéndose durante los próximos años. De hecho, ya existen multitud de alternativas a las plantas energéticas a carbón.

Pero este éxito no encuentra réplica en el sector transporte. A pesar de la lucha que mantienen las empresas de automoción y los gobiernos, de promocionar el coche eléctrico, que sin embargo viene experimentando un lento despegue, y de reducir progresivamente la fabricación de vehículos diésel, aún le queda larga vida a los carburantes. Las leyes federales diseñadas para aumentar la eficiencia del combustible y reducir las emisiones de tubo de escape sólo servirán para compensar la creciente demanda de transporte, según afirma DeCicco. De hecho la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) no se siente amenazada a corto plazo por lo que será la próxima crisis del petróleo. De agradecer es que haya países capaces de remar a contra corriente, como por ejemplo Noruega y Países Bajos, que creen que lograrán el objetivo eléctrico para 2025.

El Instituto Tecnológico de Massachusetts cierra su estudio con una reflexión: ¿Será el aumento de los precios de combustible la única solución para luchar contra el cambio climático?

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