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Conducción invernal

No luches contra los elementos; aprende a convivir con ellos al volante. Te enseñamos los mejores trucos para mantener tu coche a punto en invierno, te damos un “cursillo” en vídeo sobre cómo poner las cadenas y, por si fuera poco, te enseñamos maniobras para conducir sobre hielo, nieve o bajo lluvia intensa.
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Conducción invernal
Se denominan neumáticos de invierno o de contacto y todavía son poco conocidos en nuestro país, pero constituyen una opción muy interesante para la población de zonas de montaña o de latitudes en las que la nieve está presente durante muchos meses del año. Si te decides a utilizarlos podrás olvidarte de las cadenas en un 99 por ciento de los casos.
Su utilización de forma permanente durante la temporada invernal nos evitará tener que montar las cadenas a diario, con el engorro y la dificultad que conlleva esta operación. Existe aún otra alternativa más radical, los neumáticos con clavos, muy efectivos sobre hielo, pero en algunos países no está permitida su utilización, pues degradan el pavimento.

El principal problema que reviste la utilización de este tipo de neumáticos en España es “convencer” a las autoridades responsables de la circulación de su eficacia y funcionamiento en nieve, pues en muchos casos nos encontraremos con la negativa por respuesta y la exigencia de montar cadenas para poder continuar nuestro viaje. En la actualidad, la mayoría de los fabricantes de ruedas ofrecen este tipo de neumáticos en un amplio surtido de medidas de llanta y anchura y con códigos de velocidad que llegan hasta 240 km/h, lo que permite su instalación en la mayoría de los vehículos disponibles en el mercado. Su precio es superior a los convencionales, pero la comodidad y seguridad que ofrecen merecen la pena. Su funcionamiento es muy sencillo y se basa en unas laminillas realizadas en un material con diferentes compuestos de sílice que se mantienen muy flexibles a temperaturas muy bajas. Debido al efecto de giro de la rueda funcionan como pequeñas cuñas que se clavan en la nieve y su diferente disposición permite tracción y adherencia en frenadas o en giros. Uno de los inconvenientes que podemos encontrar en este tipo de neumáticos es que su desgaste es mayor que los convencionales y su eficacia varía mucho con la profundidad del dibujo, por lo que resulta imprescindible cambiarlos cuando presentan acanaladuras inferiores a los 4 milímetros. Recuerda que una carretera helada es el doble de deslizante que una carretera nevada; cuatro veces más deslizante que una carretera mojada o cubierta de nieve fundida; ocho veces más deslizante que una carretera seca...
Test: ¿Sabes conducir en invierno?
Pon a punto el coche
Controla el coche sobre hielo
Conducir sobre nieve
Las cadenas
Conducir bajo la lluvia
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