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Cómo alargar la vida de tu coche

Para que un automóvil nos dure más tiempo es importante cuidarlo desde el primer día. Tanto si es nuevo como si es de segunda mano, siguiendo algunos consejos se puede conseguir que aguante mejor el paso del tiempo. Además, gastará menos combustible, será más respetuoso con el medio ambiente y no nos dejará tirados en el momento más inoportuno. En todo ello, el conductor tiene mucho que decir.
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Cómo alargar la vida de tu coche
Muchas personas ven el automóvil como un mero instrumento de transporte y, mientras les lleve de un sitio a otro, se preocupan de echarle combustible y poco más, pero, como cualquier otra máquina, los vehículos deben recibir una serie de cuidados básicos, para tener una vida longeva y resultar lo más gratificantes posibles a sus propietarios.
Al adquirir un coche nuevo, una de las cosas que más preocupa a los conductores es el rodaje. Aunque las mecánicas modernas no son tan delicadas como las de antaño, realizar los primeros kilómetros correctamente ayudará a que las diferentes piezas se acoplen mejor entre sí. Con el rodaje del motor también se ajustan otros órganos y componentes, como la caja de cambios, el embrague, las pastillas de freno, la bomba del agua… ¡hasta el compresor del aire acondicionado!

Esta fase inicial va a determinar, por ejemplo, la compresión real del motor, el consumo de aceite, la presión del circuito de lubricación… Por eso se dice que un motor bien rodado rinde más, suena mejor y a la larga presentará menos averías. En las mecánicas de gasolina nos bastará con realizar entre 1.000 y 1.500 kilómetros, mientras que en los Diesel es conveniente hacer un rodaje de entre 2.000 y 3.000 kilómetros. Para ello es importante circular por zonas de tráfico fluido o salir a carretera –evitando trazados muy llanos y exigentes puertos de montaña–, para aumentar de forma constante y progresiva el régimen de giro del motor y la carga, que se regula con el acelerador. Lo más aconsejable es evitar el funcionamiento a altas revoluciones y no conducir mucho tiempo a la misma velocidad. Lo mejor es realizar aceleraciones frecuentes y usar bastante la caja de cambios al efectuar retenciones. Una práctica interesante consiste en levantar de vez en cuando el acelerador al circular por autovía o autopista, de forma que el motor gire en vacío con suficiente lubricación. Eso sí, hay que evitar los recorridos cortos, para que el motor alcance de forma lineal su temperatura de funcionamiento y, una vez finalizado el trayecto, también hay que dejarlo enfriar correctamente. Es importante no forzar el régimen cuando un motor no ha alcanzado el nivel de temperatura óptimo. Para ello bastará con no acelerar en exceso durante los primeros minutos del inicio de un trayecto. Un buen método para efectuar el rodaje de un motor de gasolina es procurar mantenerlo al inicio sobre 3.000 rpm e ir subiendo unas 500 rpm cada 500 km hasta llegar al régimen de potencia máxima, que suele rondar las 6.000 rpm y que deberíamos exigir al motor cuando tenga unos 3.000 kilómetros. En los Diesel conviene empezar sobre 2.000 rpm e ir subiendo unas 250 rpm cada 500 km para llegar a las 4.000 rpm –el régimen más frecuente de potencia máxima– cuando hayamos rodado unos 4.000 kilómetros. Por cierto, no se deben arrastrar remolques durante el período de rodaje.

En los motores turbo es importante buscar la máxima suavidad, cuidando las arrancadas en frío y evitando los acelerones en vacío. También hay que cuidar el apagado del motor, dejando la mecánica al ralentí durante unos segundos antes de cortar el contacto, para facilitar las tareas de enfriamiento, aunque hay turbos que llevan su propia bomba de refrigeración. Por otra parte, durante los primeros 500 kilómetros los neumáticos también eliminan una ligera capa de barniz de la banda de rodadura, que afecta al agarre en asfaltos mojados, y las pastillas de freno se van acoplando mejor a los discos, por eso hay que procurar evitar frenadas bruscas durante la fase inicial de rodaje. La mayor parte de las marcas efectúan una primera revisión tras la fase de rodaje para comprobar que todo está en orden, por eso es importante advertir en el taller de cualquier anomalía que hayamos detectado, por pequeña que sea.
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