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Avisadores de radar

Los radares móviles son los más letales a la hora de multarnos. Eludirlos es complicado: sólo puede hacerse si se dispone de un detector de radar. Pero, ¿son legales estos dispositivos? La ley que lo regula cuenta con varias contradicciones. Descubre qué sistemas están permitidos y cuáles son penados.
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Avisadores de radar
A diferencia de los detectores y los inhibidores, los avisadores no están prohibidos en España, aunque sí en otros países de Europa. Esto implica un coste mucho menor que los anteriormente mencionados: se pueden encontrar incluso por 50 euros.

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Avisadores de radar

Estos dispositivos operan mediante la tecnología GPS, siglas que responden a la denominación posición global de satélite. Pero, a diferencia de los navegadores, los avisadores están especialmente diseñados pata alertar de las localizaciones de los radares fijos. No obstante, la mayoría de navegadores GPS cuentan entre sus múltiples funciones con la de avisarnos de los radares y, así mismo, algunos avisadores permiten incluir más información en ellos, como puntos de interés (gasolineras, colegios, hospitales). El hecho de que estén permitidos legalemente radica en que utilizan una base de datos de coordenadas donde se especifica la ubicación de radares. Esta información la hace pública la misma página web de la Dirección General de Tráfico y cualquiera puede acceder a ella. De hecho, la gran parte de los radares fijos de nuestra red viaria están indicados mediante señales informativas. Frente a los detectores es evidente que son menos eficaces, pues normalmente la mayor parte de las multas por exceso de velocidad son obra de un radar móvil. Su evidente ventaja es que son legales y su uso no acarrea ninguna sanción. Algunos fabricantes aseguran que sus bases de datos también incluye la posición de algunos dispositivos móviles: es decir, la de aquellos lugares donde ‘habitualmente’ hay un radar. No obstante, esta información no es nada fiable y corremos el riesgo de recibir falsas alarmas. Que un avisador sea eficaz o no depende de lo precisa y fiable que sea su base de datos. Por este motivo, a la hora de adquirir uno, debes valorar la calidad de la misma.

Lo más importante es la precisión de las coordenadas y que no contenga datos erróneos como, por ejemplo, lugares donde no se ubica un radar. Además, también es vital que contengan el mayor volumen de información posible. Para conseguir esto, los fabricantes deben incluir nuevas actualizaciones de manera periódica y regular. Actualmente, hay más de 500 radares en nuestras carreteras, pero este número crece cada año. En el cien por cien de los casos, la ampliación y descarga de información a estos aparatos se realiza a través de la web del fabricante. Dependiendo de la marca, algunos requieren una cuota anual o por actualización y otros lo ofrecen gratis, simplemente con la compra del avisador. Otro punto esencial resalta la capacidad de recepción. Actualmente, muchos coches están equipados con parabrisas atérmicos, que reflejan las radiaciones solares y reducen el calentamiento del habitáculo. Estos útiles cristales no lo son tanto para los receptores GPS, ya que bloquean la recepción de la señal del satélite. Los avisadores más modernos ya vienen preparados para actuar a través de la luneta térmica. No obstante, para solucionar este problema lo más indicado es conectar el aparato a una antena exterior.

La oferta de avisadores es bastante amplia. El más popular es el Sherpa, fabricado por Woxter. Uno de los mejores modelos de la gama es el Sherpa 1.000 GPS, que recibe la señal incluso a través de una luneta térmica. Va equipado con una pantalla LED y avisa al conductor mediante una alerta acústica. A pesar de no contar con antena externa, ofrece una buena capacidad de recepción. Las actualizaciones son gratuitas desde hace unos años y han mejorado bastante su calidad. Su coste es de 100 euros. El más barato del mercado es el K1 de Inforad, el nuevo modelo que estrenó este fabricante a finales de 2008 y que se vende por 50 euros. Es tan pequeño que cabe en la palma de la mano, por lo que es fácilmente transportable. Sin embargo, su reducido tamaño le impide equipar una pantalla LED y el conductor no puede conocer la velocidad real a la que circula (en la mayoría de los coches lo que marca el cuentakilómetros tiene un desfase). Su batería tiene una autonomía de cuatro horas y se puede recargar enchufándolo al mechero del coche. Otra de sus desventajas es que le cuesta captar la señal si no se encuentra en un lugar elevado, por este motivo debe ir siempre, como mínimo, en el salpicadero del coche. Al igual que en el Sherpa de Woxter, las actualizaciones se realizan por Internet gratuitamente: Inforad asegura que se incluye nueva información en la base de datos cada tres meses.

Una Ley polémica
Ilegales: detectores e inhibidores de radar
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