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Coches para el recuerdo: Toyota Supra vs Honda NSX (prueba original)

Fueron los deportivos más extremos de la industria japonesa. El sueño oriental para desbancar a los purasangre europeos. Prestaciones, tecnología, sensaciones… Toyota Supra y Honda NSX lo tenían casi todo.
Texto: F. Gómez Blanco. Fotos: E. Jiménez. |
Coches para el recuerdo: Toyota Supra vs Honda NSX (prueba original)
Coches para el recuerdo: Toyota Supra vs Honda NSX (prueba original)

Continuamos nuestro recorrido por los mejores coches para el recuerdo, y en especial con nuestras pruebas y comparativas originales publicadas en Motorpress Ibérica, con dos auténticos deportivos para soñar: El Toyota Supra y el Honda NSX, dos samuráis que rivalizaron en su momento por obtener el trono del Imperio japonés. Os dejamos con la comparativa original íntegra, publicada en la revista AUTOMÓVIL, número 204, de enero de 1995. ¡A disfrutarla, porque merece mucho la pena!

“Aunque son muy diferentes, tanto el Toyota Supra como el Honda NSX han sido concebidos con un mismo objetivo: pretenden convertirse en la alternativa japonesa a los más prestigiosos deportivos europeos; un anhelado sueño nipón. Para ello, ambos fabricantes han seguido recetas muy distintas que, no obstante, se resumen en dos fabulosas criaturas que deleitan los sentidos, o lo que es lo mismo, en los mejores deportivos del país del Sol Naciente.

Uno y otro han protagonizado pruebas en varias ocasiones. De sus refinamientos técnicos se ha dado pues sobrada cuenta, aunque conviene repasarlos, por encima al menos, para sacar de paso algunas conclusiones relevantes de cara al desenlace de este test. No en vano se trata de dos automóviles que recurren a soluciones técnicas muy distintas para conseguir resultados similares prestacionalmente hablando. Pero, a la postre, sus respectivas configuraciones mecánicas condicionan su carácter y sus pretensiones reales.

Así era el Toyota Supra

Comenzando por el Toyota Supra, este recién llegado responde a un esquema tradicional, con motor delantero longitudinal y propulsión trasera. Y es que, en Toyota no se han complicado en exceso la vida a la hora de realizar este gigante, sobre el que se quería compaginar potencia extrema, facilidad de conducción, buen nivel de confort y prestaciones de lujo. A la vista de lo que da de sí el coche, se puede afirmar que los hombres de la marca han dado en el clavo, ya que el nuevo Supra es una espectacular máquina de fabuloso rendimiento que se deja domar de forma relativamente asequible para cualquier conductor medio.

 Toyota Supra vs Honda NSXLa única dificultad que plantea en este sentido es poder asimilar las impresionantes velocidades de paso por curva que es capaz de alcanzar esta bestia japonesa de 330 CV, a lo que hay que sumar la facilidad con la que se llega a rodar a cruceros de vértigo, y nunca mejor dicho. Así pues, y más teniendo en cuenta que se trata de un coupé de 2+2 plazas, resulta evidente que el planteamiento de este automóvil responde más al concepto GT que al de superdeportivo, aunque ofrezca unas prestaciones y una imagen más acordes las de este último tipo de vehículos.

Así era el Honda NSX

Por su parte, el Honda NSX responde a una concepción mucho más sofisticada y refinada. Es un deportivo mayúsculo, puro, un biplaza de motor central y propulsión posterior que basa su eficacia en una premisa fundamental para un modelo de esta índole: optimizar a tope la relación peso/potencia equilibrando a la vez el reparto de masas al máximo. Y dicho y hecho, aunque no fue así de fácil. Honda, que tiene en este automóvil su portaestandarte tecnológico, realizó sobre él un impecable trabajo. Sin tradición en el mundo de los pura sangre de élite, la marca nipona no disponía de referencia alguna de la que partir, por lo que tuvo que hacerlo desde cero. Eso da doble mérito a su trabajo, algo que queda confirmado con el hecho de que, a pesar del paso de los años, el NSX continúa plenamente vigente. Por eso la firma japonesa se ganó el respeto de los más exigentes puristas, y hasta de los más escépticos, con tan maravillosa creación.

Con el nuevo Supra, Toyota ha empleado todos los recursos de moda que tenía a su alcance para conseguir sus objetivos de la manera más simple posible. De ahí que este modelo, aunque incorpora muchos refinamientos, haya recurrido al empleo de la sobrealimentación para alcanzar tan espectaculares cifras de potencia y par, lo que le caracteriza de manera muy especial. Así, la marca nipona ha utilizado para la ocasión dos turbocompresores secuenciales que proporcionan un funcionamiento ejemplar al seis cilindros del Supra. En baja trabaja uno pequeño, con menor inercia y rápida respuesta por tanto, mientras que a medio régimen entra en acción el otro, de mayor tamaño, que se suma a la actuación del primero. A esto hay que añadir un complejo sistema de gestión electrónica de última hornada y una distribución con cuatro válvulas por cilindro, elementos que también ponen su granito de arena en la consecución de tan copioso rendimiento. En la práctica, todo esto se traduce en que, a la hora de dar gas, parece que el coche está animado por un propulsor de 5 litros atmosférico en vez de por uno de 3 litros sobrealimentado. Porque este motor no parece turbo, sino que entrega la potencia de manera suave y progresiva, aunque demostrando en todo momento, más a medio régimen, un poderío que catapulta al coche como un misil a velocidades que pueden dejar pálido a más de uno.

Y, siguiendo con las modas, nada mejor que una caja de seis marchas para aprovechar el brutal, que no salvaje, potencial de esta máquina. La transmisión de este Toyota está muy elaborada, para conseguir que todos los caballos del motor se conviertan en pura prestación sin plantear problemas de conducción. Al cambio Getrag se suma así un autoblocante Torsen que puede ser disfrutado por los más avezados siempre y cuando sea desconectado el control de tracción electrónico. Y es que tanta potencia no es fácil de domesticar sin ayuda externa, y menos en un coche de estas características y peso. De esta forma, y teniendo en cuenta que se trata de un automóvil que utiliza unas eficientes suspensiones de triángulos superpuestos, una servodirección de impecable precisión y un calzado generosamente dimensionado, no resultará extraño el haber afirmado que el nuevo Supra es una máquina extrema pero no indómita.

Honda NSXEste Toyota Supra es un coche que permite disfrutar del placer de conducir sin sobresaltos excesivos. Y todo ha sido pensado para tal fin. En ello interviene igualmente la aerodinámica, minuciosamente estudiada para proporcionar el máximo apoyo y un agradecido aplomo a alta velocidad. Porque el indiscreto alerón posterior que monta el Supra tiene un cometido que cumplir, al igual que el alerón móvil alojado en el faldón delantero. No son meras concesiones a la estética. Este último sale a partir de 90 km/h, para contrarrestar la tendencia ascensional que el morro va cogiendo con la velocidad. Su eficacia queda clara cuando se rueda sin él —se puede plegar a través de un interruptor, desde el habitáculo— y el tren delantero empieza a flotar transmitiendo una sensación poco agradable al conductor. Y es que este es uno de los pocos coches en los que, algo que se podría denominar como aerodinámica activa, se convierte en un factor indispensable para que se pueda llevar a cabo un correcto disfrute de la mecánica.

El Supra, pues, dispone de todos los ingredientes para ser gozado al máximo. Su planteamiento mecánico arroja elevadísimo potencial, aunque con visos de ser controlable. Se muestra progresivo y relativamente dócil —todo lo que permiten más de 300 CV— si no se le exprime al máximo, y se encuentra a sus anchas en carreteras amplias y rápidas. Convierte los viajes en cortos trayectos y transforma las rectas en algo casi inexistente. Y ese es precisamente su límite: su capacidad de aceleración y de recuperación. Ahí es cuando exige el máximo de su conductor, cuando le obliga a emplearse frenéticamente sobre el cambio, sobre los pedales y el volante para conseguir mantenerlo en la trazada al ritmo que pide tan orgullosa mecánica. Todo pasa rápido cuando de aprovechar a tope los caballos se trata, y hay que poderlo asimilar con soltura. Además, no hay que olvidar que el Supra es un peso pesado, y que aun yendo agarrado al suelo como una lapa, la inercia puede jugar alguna que otra mala pasada si se abusa del gas con exceso de optimismo… Se puede hacer deslizar la zaga, pero siempre con tiento y sabiéndose dominador de la situación; se pueden abordar curvas volando bajo con precisión y aplomo totales, pero sin tentar a la suerte… Este Toyota lo permite casi todo, pero a un ritmo que no muchos estarán preparados para afrontar. Porque si bien frena como pocos, mucho mejor que el Honda por ejemplo, también corre de la misma forma y con increíble facilidad. Aunque eso sí, rodando a elevados cruceros el motor hacer honor a su condición turbo tragándose lo que le echen, que no es precisamente poco.

Ante tanto poderío, el Honda NSX parece irremediablemente condenado a seguir la estela del Supra. Pero la realidad resulta algo distinta. Por algo se trata de un coche de motor central cuyo reparto de pesos está pensado para ser óptimo, y no en parado, sino en movimiento, en frenada y en aceleración, y con dos ocupantes en el habitáculo. Así es como transforma su poderío en eficacia pura el NSX. Porque este coche es una joya de la ingeniería moderna. No se ha pasado de moda a pesar de sus casi cinco año de vida y tardará mucho en quedar desfasado. No tiene caja de seis marchas, pues no se lIevaban cuando fue concebido, y tampoco monta enormes llantas de 17 pulgadas. Pero para mostrar su talante no le hace falta nada de eso. Realizado enteramente en aluminio —carrocería, chasis, suspensiones y motor, es decir, todo— es ligero como una pluma. Esa característica, su configuración, con motor central, y el elevado rendimiento de su propulsor le permiten plantar cara a cualquiera. Aunque a priori el Supra le supera en potencia por goleada, en la práctica el biplaza de Honda se defiende perfectamente. No en vano, en aceleración no queda muy lejos y en adelantamiento cede por escaso margen. Sólo en recuperaciones y cuando de rodar a alta velocidad se trata, se ve claramente superado por su contrincante, aunque en punta es más veloz, ya que no la tiene autolimitada.

Toyota SupraEl Honda NSX es más eficaz en zonas viradas. Aquí su ligereza vuelve a ser su principal arma, contrapuesta al elevado peso del Supra. Se muestra más ágil y resulta muy neutro de reacciones. Sin apurar al límite, sus reacciones son suficientemente progresivas. Con menos goma sobre el asfalto (monta llanta de 16" en el tren trasero y de 15" en el delantero), deriva suavemente, aunque sin perder eficiencia. Por algo goza también de autoblocante y de control de tracción desconectable, para aprovechar o domar los caballos, a gusto del consumidor. No obstante, su carácter se delata cuando se llevan las cosas al extremo, es decir, cuando se le intenta sacar la quintaesencia. En tales circunstancias deja ver claramente su condición de pura sangre de motor central volviéndose sumamente selectivo con su conductor, con reacciones vivas de la zaga y sobrevirajes que sólo los más diestros serán capaces de asimilar y corregir. Por algo es un superdeportivo; por algo es el Ferrari de Honda. Por eso el NSX es capaz de deleitar a los más apasionados amantes de la conducción deportiva, que serán los que más disfruten sacándole todo el jugo a tan refinado conjunto mecánico.

Otra cosa que no se puede dejar de elogiar en este impresionante biplaza es su motor. Gracias al sistema VTEC tiene un régimen utilizable realmente amplio, lo que permite disfrutarlo sosegada o frenéticamente. Es como si tuviera doble personalidad: por debajo de 5.800 rpm, vigoroso pero agradable; por encima, cuando cambia la ley de distribución, rabioso y vibrante, como si se tratara de un motor de carreras. Este V6 es, desde luego, una verdadera maravilla, un propulsor que respira pureza y que no tiene necesidad de recurrir a sobrealimentación alguna para convertir al NSX en un disparo.

Para optimizar la capacidad rutera y la seguridad preventiva de su biplaza, Honda incorporó una serie de mejoras hace poco más de un año. El NSX de cambio manual se benefició así de la misma dirección asistida que montaba la versión automática, adoptando a la vez elementos de seguridad tan en boga como el airbag doble, los pretensores de los cinturones de seguridad o las barras de protección en las puertas. Esto último no redunda en su comportamiento, pero reafirma su filosofía de ofrecer las más gratificantes sensaciones sin menoscabo del confort y la seguridad. No obstante, lo que sí influyó en su dinamismo en carretera fue la adopción de unas relaciones de cambio intermedias más cortas. En concreto, la 3ª y la 4ª son ahora menos desmultiplicadas que en la primera versión del modelo, lo que proporciona un cambio más cerrado en las cuatro marchas iniciales, así como un escalón más abierto entre 4ª y 5ª. De esta manera, se optimiza el rendimiento de la transmisión y de la mecánica en general, dando un toque más deportivo, si cabe, al conjunto, sin que los consumos se vean penalizados.

Dotado, como el Supra, de unas eficientes suspensiones de paralelogramo deformable, cuyos tarados proporcionan un gran equilibrio entre una estabilidad impecable y confort a gran nivel, está claro que este superdeportivo de Honda no tiene por qué ser vetado por los que no quieran prescindir de cierta comodidad. Es obvio, pues, que resulta difícil discernir cuál de los dos ha de reinar entre los deportivos japoneses. Porque el Toyota ofrece prácticamente lo mismo, aunque bajo un planteamiento distinto: es un GT 2+2 suficientemente confortable, pero dotado de un motor y un bastidor que le permiten obtener unas prestaciones extremas. Aunque eso sí, como no es tan refinado, cuesta algún que otro millón menos”.

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