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Coches para el recuerdo: Peugeot 205 Turbo 16, Lancia Delta S4 y Audi Sport Quattro

Peugeot 205 Turbo 16, Lancia Delta S4 y Audi Sport Quattro. Recuperamos hoy la comparativa original que hicimos en 1986 a tres de los coches más espectaculares que hemos visto.
AMS/Jordi Moral.

Twitter: @autopista_es Fotos: Wilhelm. -

Coches para el recuerdo: Peugeot 205 Turbo 16, Lancia Delta S4 y Audi Sport Quattro

Nos remontamos hoy a enero de 1986 cuando, en el número 96 de nuestra revista AUTOMÓVIL, se dieron cita los Peugeot 205 Turbo 16, Lancia Delta S4 y Audi Sport Quattro. Con sus spoilers y ensanchamientos, con sus pasos de rueda abultados con oscuros rincones y misteriosos orificios para la aireación y ventilación, estos «supercars» quizá resultaban algo toscos. Pero todas las preguntas del público interesado tenían (y tienen) una sola respuesta:

estos coches representaban el máximo nivel de la técnica, y sus aparatosas carrocerías perseguían un único fin; sacrificarlo todo en beneficio de la mecánica y de la tecnología. Recordamos la comparativa original íntegra.

“En el nuevo Delta S4, Lancia ha aprovechado de la mejor manera el maletero, empezando por el portón de carga. Las discusiones acerca del capó del maletero y de las puertas posteriores han dejado de tener interés desde que se aceptan otros puntos de vista. Por ejemplo, no se prevé ni la apertura de un capó ni la de una puerta en la parte posterior, sino el levantamiento de medio coche, subiendo su parte posterior desde los bajos, como si de un puente elevadizo se tratara.

Si por debajo se colocan motores de cuatro válvulas, turbocompresores de gases de escape, compresores mecánicos Roots, engranajes de distribución para la tracción a las cuatro ruedas, refrigeradores de agua/aire y de aire/aire para el aire de carga, se trata de automóviles del Grupo B. Si además se ven como sus propios fantasmas, que flotan por ahí desnudos y desprovistos de pegatinas, se trata de las versiones de calle.

Fotos de la comparativaLa dignidad social de la ley deportiva exige para un coche de carreras del Grupo B una fabricación mínima de 200 unidades para mantener el equilibrio de oportunidades entre las firmas pequeñas y grandes. Haciendo un cálculo benévolo se puede decir que de estos 200 ejemplares, quizá se utilicen un total de 40 a 50 para competiciones, rellenándose el hueco con versiones para la carretera.

El Audi Quattro en su versión larga fue Campeón del Mundo de Rallyes el año pasado, el Peugeot 205 Turbo 16 es este año Campeón del Mundo de Rallyes, y el Lancia Delta S4 podrá convertirse en campeón dentro de los próximos dos años. Los que estén dispuestos a invertir cerca de 15 millones de pesetas podrán adornarse con las versiones particulares para la carretera.

En este punto conviene pararse a meditar, puesto que el sueldo de todo un año, la herencia, el premio de la lotería, de la quiniela y del Black Jack, han de coincidir como bendición milagrosa para poder reunir el precio de adquisición.

Peugeot 205 Turbo 16, Lancia Delta S4 y Audi Sport Quattro: sensaciones

¿Qué es lo que obtiene el cliente? Sensaciones, sobre todo sensaciones en grandes dosis. Naturalmente, los tres automóviles de calle más modernos son de gran calibre; sus prestaciones de motor, que son en el Lancia Delta S4 de 250 CV, en el Peugeot Turbo 16 de 200 CV y en el Audi Sport Quattro de 300 CV, consiguen que algunos Porche y Ferrari se vean como los parientes pobres, especialmente si les falta la tracción a las cuatro ruedas.

Imágenes de la comparativaEl Peugeot consigue con esfuerzo una velocidad de algo más de 200 km/h, el Lancia sólo ofrece 15 km/h más y el Quattro es el único que penetra a 247 km/h. En esos momentos ayuda la identificación con los equipos de rallye de pura raza, que en la competición alcanzan entre 400 y 500 CV, y el recuerdo de la mitología griega. Los centauros, mitad hombre y mitad caballo, ya tuvieron que resolver en la antigüedad todos los problemas de los automóviles de carreras del Grupo B. Los mismos, son híbridos entre el fin absoluto de la velocidad y el camuflaje de grandes series para la identidad de la marca —en la carretera un coche de carreras demasiado intransigente y en la versión de serie para competiciones demasiado dispuestos a transigir—.

Todo el mundo sabe cómo conducen sus vehículos de competición Walter Röhrl, Markku Allen y Timo Salonen, ¿pero cómo se mueven los amigos Pedro, Pablo, Juan y todos los demás en sus coches para la carretera?

Así es el Audi Sport Quattro

El Sport Quattro es un coche maravilloso y amplio para que viaje una sola persona, un coupé recubierto de cuero para una excursión como mucho de dos personas. Por lo tanto, el Audi es más grande por fuera que por dentro y lo es tanto que puede parecer un gran danés con el rabo cortado, que logró introducir el habitáculo para los pasajeros de alguna manera entre el cubretablero y el depósito de gasolina de posición vertical.

El motor inicia su actividad de un modo suave y flexible, y a partir de las 4.000 vueltas se presenta como un postquemador que a los adelantados incluso les sugiere una retropropulsión. En las curvas cerradas tomadas a gran velocidad la rígida tracción a las cuatro ruedas se refuerza hasta los rincones más remotos de la carrocería, como si el coche intentara pavonearse. El margen de límite está bien escondido, pero en el momento decisivo se muestra bastante jocoso al conductor. El Sport Quattro comienza sus ejercicios con una suave falta de reacción, que la servodirección contesta en principio con unos modales bastante malos, pero después se pasa a una fase larga y neutral de deslizamiento y finalmente se controlan las cuatro ruedas. Una calzada húmeda pone unos cuantos acentos dramáticos en toda esa serie lineal de reacciones, actuando contra ellos los bloqueos diferenciales conectados adicionalmente.

Audi Sport QuattroAsí es el Peugeot 205 Turbo 16

Al lado del Audi, el Peugeot parece la celda sobre ruedas de un monje de clausura. La mitad posterior del vehículo se encuentra ocupada por los elementos técnicos de propulsión, limitándose por lo tanto el espacio para las personas, que en el interior comprenden enseguida de dónde saca Timo la fuerza. Los asientos se han montado sobre unas consolas semialtas, el amplio salpicadero ofrece sobre material plástico ligero, que no esconde su procedencia, todas las posibilidades de información acerca de diversas temperaturas del motor y estados de presión. Solamente el volante, con sus radios de desafortunado diseño, crean asociaciones con la serie GTI normal. La llave de contacto penetra en un nido que comienza a zumbar y gimotear a la derecha detrás del asiento del acompañante, y como experimentado ingeniero uno piensa en una combinación de bombas de gasolina y ventiladores. No obstante, se trata del motor que, tal como se puede comprobar en la sección dibujada, consiste en un pequeño y valiente cuatro cilindros de 1.775 cm3 de cilindrada instalado delante de la rueda posterior derecha y que actúa con mucho conocimiento. En el régimen inferior de revoluciones se observa cierta falta de interés por la potencia, pero a partir de las 4.000 vueltas se muestra chispeante como una copa de champaña.

La palanca de cambio es un pomo corto y curvado de plástico y resulta bastante importante para disfrutar auténticamente del Turbo 16. Las aceleraciones en las proximidades de la zona roja van acompañadas de cortos y precisos cambios. En el Peugeot se dan prácticamente las dos manos al coche en una especie de coro, ya que la izquierda maneja el volante y la derecha el pomo para los rápidos impulsos. A pesar de la distancia entre ejes más larga que en el Audi, a pesar de la cuidada tracción a las cuatro ruedas con embrague viscoso Ferguson y una aportación de fuerza a las ruedas delanteras de sólo un 33 por 100, el Peugeot se muestra más nervioso, pero más molesto.

Peugeot 205 TurboAparentemente, el trabajo de precisión de la sincronización del chasis ha sido algún compromiso generoso entre la teoría de las curvas escandinava, la única auténtica, y la tendencia francesa hacia unos movimientos oscilantes cómodos en largas frecuencias. Manejando de una manera normal, o sea, sin pretender aproximarse al estilo de rallye, el Turbo 16 se presenta con una notable falta de reacción. En las largas ondulaciones de la autopista se mueve incluso como un crucero de lujo mareado a pesar de que el coche permanece en su vía. Se pueden quitar las manos del volante y continuar como remolcado por un cable, pero el automóvil oscila alrededor de su eje longitudinal como si lo movieran las olas.

Así es el Lancia Delta S4

El hecho de que el Lancia tenga el aspecto de auténtico Delta es una circunstancia casi bochornosa para los constructores de Abarth. En la fábrica de coches de carreras del consorcio Fiat-Lancia casi siempre se han construido vencedores, entre ellos el Rally 037, y el número de ejemplares demasiado grande a causa de la producción en serie siempre se ha considerado como algo más bien molesto. No obstante, los contables se saltan incluso los círculos más elitistas de los artistas diseñadores de objetos y como consecuencia el Lancia consta realmente de dos mitades: por delante es el Delta, con la acostumbrada rejilla unitaria del radiador común a todos los de la marca, y por detrás es totalmente el Sport Quattro (abreviatura S4), con un motor de turbocompresor y tracción variable a las cuatro ruedas, también con embrague viscoso Ferguson.

Es cierto que para introducirse en el coche hay que atravesar un borde de puerta parecido a las planchas de un carro de combate, dado que el bastidor tubular de rejilla no tiene para nada en cuenta detalles tan inútiles como son las entradas cómodas, pero después el ocupante puede acomodarse en unas auténticas joyas de asientos anatómicos tapizados con un ante sintético de color café con leche. En comparación con el anterior Stratos y la versión para la carretera del 037, del Delta S4 presenta una arquitectura interior italiana moderna y generosa, con una cerradura electrónica de ordenador contra el robo, que desbloquea el coche sólo después de introducir un código determinado.

Lancia Delta S4Este lujo tan acogedor y agradable termina exactamente en el momento de arrancar. El embrague es de los fuertes, se muestra bastante violento y constituye un punto débil de la versión para la carretera; el volante requiere manos firmes y por si fuera poco allí están los ruidos. Un motor de cuatro cilindros, con alimentación por compresor y turboalimentación, ¿qué debe imaginarse el profano, una especie de sinfonía primaveral más melódica aun que un motor de doce cilindros? Todo suena como si un grupo musical tocara con instrumentos metálicos la canción de Drafi Deutscher «Marmor, Stein und Eisen bricht» (El mármol, la piedra y el hierro se rompen). En la fase media de revoluciones en la que el compresor pasa la alimentación lentamente al turbo, suenan detrás de los oídos del piloto escuadrones enteros de aviones a reacción y a hélice esperando el permiso de despegue. Este sistema de relevos parece que funciona.

En cualquier caso, el Delta S4 muestra mucho más ímpetu que el Peugeot en un régimen bajo de revoluciones e incluso más que el Audi. A partir de los 200 km/h la fuerza parece chocar contra una pared de goma y como propietario de un bombardero que vuela fundamentalmente en competiciones, se necesita mucha confianza en uno mismo para medirse con los GTI preparados. En principio, la tracción a las cuatro ruedas del Delta S4 es variable como la del Peugeot. En la versión civilizada se pasa exclusivamente un 30 por 100 del par de giro al eje delantero, por lo que el Lancia se conduce como si fuera un modelo de tracción trasera dominado, con una tracción sobrenatural, manejable, ágil y con movimientos bruscos en la parte posterior. Como coche para la carretera el Sport Quattro supera claramente a los competidores más jóvenes. En definitiva los posibles compradores de estos modelos de carretera de los Grupo B han de tener en cuenta sobre todo la alta tecnología de estos modelos. Ningún otro coche de serie que se pueda comprar en el mercado ofrece tanto. Los Supercars resultan algo toscos en cuanto a concepción pero resultan totalmente precisos y exactos en su ejecución”.

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