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Renault Koleos 2.0 dCi

La polivalencia que todo el mundo espera y exige de este tipo de modelos está notablemente bien resuelta en el caso del Koleos, que aglutina en su configuración las ventajas de un monovolumen con las capacidades offroad que le proporcionan su transmisión y determinados elementos de su equipamiento técnico.
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Renault Koleos 2.0 dCi
Las suspensiones son muy cómodas y solo a coche cargado se percibe una amortiguación un tanto al límite que, sin embargo, con conductor sólo o con dos pasajeros funciona a la perfección y conjuga perfectamente la capacidad de absorción con el control de la carrocería en los apoyos. Frente a su homólogo japonés, el Koleos opta por unos muelles algo más suaves y unas estabilizadoras algo más enérgicas. Los resultados son excelentes.
Hasta aquí no hemos hecho más que elogiar al coche. Y lo cierto es que el Koleosmuestra unos resultados muy homogéneos como conjunto. Sin embargo, hay tres factores en lo que sí entendemos que merece cierto reproche. Por una parte, los consumos, que si son buenos en condiciones de marcha estables, tienen la contrapartida de ser muy sensibles a los cambios de ritmo y aumentan, de manera un tanto desproporcionada, con la velocidad o si practicamos una conducción un tanto más exigente. El segundo factor afecta al confort y tiene que ver con descomunal tamaño del salpicadero. Si dejamos el coche aparcado al sol en verano, los primeros kilómetros los recorremos dentro de un auténtico horno ya que la enorme superficie plana hasta el parabrisas se comporta como un radiador de calefacción y nos obliga a evacuar el calor con las ventanillas abiertas, ya que el sistema de climatización no es capaz por sí mismo de bajar la temperatura con la rapidez necesaria. El tercer “tirón de orejas” lo merece la rueda de repuesto de emergencia. Es posible que nuestro criterio sea tomado como una manía, pero en un modelo como este, en el que al circular por pistas se aumenta significativamente el riesgo de pinchazo, nos parece inaceptable no llevar una quinta rueda igual a las cuatro del coche.

Dado que el control de tracción y la posibilidad de bloquear el diferencial nos garantiza la motricidad con el único límite de la capacidad de los neumáticos, el único condicionante serio son los ángulos, no muy favorables y que nos obligan a poner cuidado para no golpear en los bajos en los agujeros más profundos. Además de la plataforma, el Koleos también toma el sistema de transmisión del Nissan en el que se sustituye el diferencial central por un embrague de discos, el cual, permite tres opciones de marcha que el conductor puede seleccionar; dos ruedas motrices, tracción total con reparto variable y bloqueo del “diferencial” con 50 por ciento de par para cada tren. El sistema permite adaptar las aptitudes a las necesidades de modicidad puntuales, con unos excelentes resultados. Esta variante mecánica es más cara que la equivalente de150 CV, pero los más exigentes apreciarán las diferencias, sobre todo si circulan con frecuencia por campo o a plena carga. Diferencias que son proporcionalmente bastante significativas para un incremento de precio de precio que no llega a los 2.000 euros. — Suavidad
— Prestaciones y consumo
— Confort de marcha — Altura sobre el suelo
— Sensible a la velocidad
— Rueda de repuesto
Un SUV que pasa desapercibido
Las suspensiones son muy cómodas y solo a coche cargado se percibe una amortiguación un tanto al límite que, sin embargo, con conductor sólo o con dos pasajeros funciona a la perfección y conjuga perfectamente la capacidad de absorción con el control de la carrocería en los apoyos. Frente a su homólogo japonés, el Koleos opta por unos muelles algo más suaves y unas estabilizadoras algo más enérgicas. Los resultados son excelentes. Hasta aquí no hemos hecho más que elogiar al coche. Y lo cierto es que el Koleosmuestra unos resultados muy homogéneos como conjunto. Sin embargo, hay tres factores en lo que sí entendemos que merece cierto reproche. Por una parte, los consumos, que si son buenos en condiciones de marcha estables, tienen la contrapartida de ser muy sensibles a los cambios de ritmo y aumentan, de manera un tanto desproporcionada, con la velocidad o si practicamos una conducción un tanto más exigente. El segundo factor afecta al confort y tiene que ver con descomunal tamaño del salpicadero. Si dejamos el coche aparcado al sol en verano, los primeros kilómetros los recorremos dentro de un auténtico horno ya que la enorme superficie plana hasta el parabrisas se comporta como un radiador de calefacción y nos obliga a evacuar el calor con las ventanillas abiertas, ya que el sistema de climatización no es capaz por sí mismo de bajar la temperatura con la rapidez necesaria. El tercer “tirón de orejas” lo merece la rueda de repuesto de emergencia. Es posible que nuestro criterio sea tomado como una manía, pero en un modelo como este, en el que al circular por pistas se aumenta significativamente el riesgo de pinchazo, nos parece inaceptable no llevar una quinta rueda igual a las cuatro del coche.

Dado que el control de tracción y la posibilidad de bloquear el diferencial nos garantiza la motricidad con el único límite de la capacidad de los neumáticos, el único condicionante serio son los ángulos, no muy favorables y que nos obligan a poner cuidado para no golpear en los bajos en los agujeros más profundos. Además de la plataforma, el Koleos también toma el sistema de transmisión del Nissan en el que se sustituye el diferencial central por un embrague de discos, el cual, permite tres opciones de marcha que el conductor puede seleccionar; dos ruedas motrices, tracción total con reparto variable y bloqueo del “diferencial” con 50 por ciento de par para cada tren. El sistema permite adaptar las aptitudes a las necesidades de modicidad puntuales, con unos excelentes resultados. Esta variante mecánica es más cara que la equivalente de150 CV, pero los más exigentes apreciarán las diferencias, sobre todo si circulan con frecuencia por campo o a plena carga. Diferencias que son proporcionalmente bastante significativas para un incremento de precio de precio que no llega a los 2.000 euros. — Suavidad
— Prestaciones y consumo
— Confort de marcha — Altura sobre el suelo
— Sensible a la velocidad
— Rueda de repuesto
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