4x4

Hyundai Tucson 2.0 CRDI Style

El Tucson hereda el motor del Santa Fe. Todo lo demás resulta nuevo en el SUV benjamín de la marca coreana.

Hyundai Tucson 2.0 CRDI Style
Hyundai Tucson 2.0 CRDI Style

Con una línea menos «asiática» y más de «aquí» que la que exhiben sus hermanos Terracan y Santa Fe, este SUV de tamaño medio viene a cubrir el primer peldaño de la gama Hyundai en tan competitivo segmento. La plataforma de partida es similar a la del Santa Fe pero con 1 centímetro más de batalla y 18 menos de longitud total que principalmente se han perdido en el voladizo posterior.Todo el contorno inferior de su carrocería está cubierto por molduras de plástico bastante resistente a los golpes y que van sin pintar. Una solución muy práctica y eficaz en un SUV ya que camufla y absorbe bien los típicos roces y «golpes bajos» que estos coches reciben en su utilización off road. Los parachoques también tienen este acabado, además el delantero muestra una cintura muy alta confiriendo al Tucson un frontal que evoca robustez y sobriedad.Por dentro encontramos un habitáculo amplio y luminoso, que sólo peca de un defecto, un maletero muy justo a la hora de viajar cinco adultos con su correspondiente equipaje. Los asientos, forrados en piel en la versión STYLE (su tono claro hace que se ensucien con prontitud), son amplios, confortables y anatómicos. Entre los dos delanteros se ubica una práctica guantera cuya tapa, regulable en altura, hace las veces de apoya codos. La palanca de cambios es de tipo «Joystick» (y como en los SUV de su categoría carece de reductoras) y todos los mandos quedan a mano del conductor. Destaca en los asientos posteriores la múltiple regulación de sus respaldos (independientes) que a base de restar volumen al maletero pueden reclinarse hasta los 45 grados.Como ya hemos comentado, el motor en esta versión es el mismo que en los «antiguos» Santa Fe desarrollado en parte por la firma estadounidense Detroit Diesel. Un propulsor que en su día recibió muchos elogios y en sucesivas comparativas llegó a catalogarse como la referencia en su segmento. Esto, cuatro años y medio después, ha cambiado, y mucho.Es por ello por lo que nos mostramos más exigentes con él, sobre todo porque en este SUV su eficaz chasis monocasco con amortiguación independiente demanda un motor de gasóleo algo más potente (mínimo el de 125 CV del nuevo Santa Fe). En nuestra medición, que generalmente sale al alza, este CRDi no ha llegado a cumplir con la potencia prometida, 112 CV. Posiblemente por la falta de rodaje de la unidad de pruebas y por la nueva ubicación del intercooler (que en el Santa Fe va encima del motor y en el Tucson detrás del parachoques delantero). Radiador que además cuenta con una entrada de aire más reducida. Su respuesta a bajo régimen no es brillante, y en alta le falta viveza.En su favor cabe decir que es un prodigio de suavidad y que la relación de su caja de cambios, de 5 relaciones, permite aprovechar el 100% de lo que hay. En cuanto a la transmisión Hyundai asegura que es de tipo integral constante. En la práctica circulando sobre asfalto es el tren delantero el mandante y en cuanto detecta, los sensores del ABS le pasan la información a la centralita, diferente velocidad en las ruedas traseras pasa a transmitir el par al 50% en cada eje. El diferencial viscoso del Santa Fe ha dejado paso en el Tucson a un embrague (intercalado frente al diferencial trasero) electroasistido. Un mecanismo eficaz que favorece el ahorro de combustible, aspecto elogiable en este modelo. En nuestras mediciones en conducción urbana ha bajado de los 11,42 l del Santa Fe a 10,47. Mientras que autopista a 120 km/h mantenidos se quedó en los 8,15 l a los 100 km.