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Cadillac SRX 4.6 V8 Sport Luxury

El Cadillac SRX ataca en el segmento de los SUV de alto standing, aunque desmarcándose de los estándares que definen a estos modelos en Europa.

Cadillac SRX 4.6 V8 Sport Luxury
Cadillac SRX 4.6 V8 Sport Luxury

Centrándonos ya en sus capacidades dinámicas, lo primero que hay que destacar es que el SRX utiliza una carrocería monocasco con falsos chasis delantero y trasero, chasis sobre los que montan unas suspensiones independientes. En otras palabras, la definición técnica de su bastidor es literalmente la de un turismo. Y como consecuencia de ello, donde el SRX se encuentra realmente cómodo es en carretera. Y esto tiene su relevancia, porque el motor Northstar de 4,6 litros y 325 CV de potencia que mueve a este SRX le proporciona un andar realmente rápido. Porque el Cadillac, pese a sus más de 2.100 kilos de peso, alcanza los 225 km/h de velocidad máxima con total facilidad, necesita sólo 8 segundos para acelerar de 0 a 100 km/h y recorre el kilómetro con salida parada en 28,8 segundos. «Non coment».Sus recuperaciones tampoco se quedan atrás —ver tabla de prestaciones—, lo que hace que su potencial frente a los adelantamientos sea máximo y el coche solvente estas situaciones con una suficiencia casi insultante.¿Y con lo que pesa el coche se comporta bien?… Pues lo cierto es que sí. En este sentido nos ha sorprendido mucho su amortiguación con control magnético, ya que mantiene muy bien bajo control las 2,2 toneladas del coche incluso en carreteras reviradas. En este tipo de trazados su talante es fundamentalmente subvirador, aunque tampoco en demasía. De hecho, el coche es bastante menos torpe de lo que por su peso y sistema de tracción pudiera pensarse.Y ya que hablamos de la conducción por carreteras con curvas, los amantes de la conducción deportiva se encontrarán también con un cambio de marchas automático simplemente magnífico. Y decimos magnífico no tanto por la suavidad de su funcionamiento, como porque en el modo secuencial es prácticamente una caja manual. De hecho, la marcha insertada se mantiene salvo que el conductor de orden en contra. O dicho de otra manera, si no pasamos a la marcha superior, el motor llega al corte de inyección, mientras que el «kick-down» tampoco reduce a la marcha inferior —salvo en quinta— si el conductor no da la orden de reducir.La pena es que disfrutar de todo ese potencial pone en evidencia a unos frenos potentes pero que se agotan rápido, y que disfrutarlo nos pasará una importante factura en combustible. Baste comentar que el consumo medio alcanzado en nuestra prueba superó los 18 litros. ¡Y eso minimizando al máximo el exprimir a fondo las posibilidades del coche! Además, el disponer de un depósito de sólo 76 litros contribuye a potenciar la sensación de excesivo gasto de combustible, ya que la autonomía del coche es de poco más de 400 kilómetros, cuando la competencia llega a los 700.En utilización fuera de carretera el Cadillac se encuentra profundamente a disgusto en todo aquello que no sea rodar por pistas sencillas y de firme poco roto. Pero es que por sus características, este coche no busca andar dando tumbos por esos montes de Dios. De hecho, sus neumáticos muy de carretera, la ausencia de reductoras y unos desarrollos de cambio largos, aconsejan evitar las subidas o bajadas muy pronunciadas. Tampoco facilitan mucho las cosas los limitados recorridos de suspensión, la escasa altura libre y lo poco protegido de algunos de los elementos de la parte inferior del coche. Y como el Cadillac no levanta del piso más que un turismo y su toma de admisión se encuentra a sólo 40 centímetros del suelo, tampoco se adapta al paso de crestas, se le atragantan los cruces de puentes, y es muy conveniente evitar los vadeos por pequeños que éstos sean.¡Ah!, por cierto, el SRX tiene la peculiaridad de utilizar neumáticos de diferente medida en las ruedas delanteras y traseras, lo que complica la decisión de montar rueda de repuesto. ¿Cómo se ha solventado esto?… Pues de la peor manera posible. Adoptando una rueda de repuesto de emergencia. Algo injustificable en un coche de su precio y detalle que rebaja enormemente la seguridad activa que tal montaje lleva aparejado.Basta echar un vistazo al Cadillac para ver que lo suyo no es precisamente el campo agreste. Su filosofía, muy a la americana, busca sobre todo moverse por carretera arrastrando una caravana o, como mucho, recorrer las suaves pistas del rancho. Y es que el SRX, aunque tiene la imagen de un SUV, es más un turismo que un coche de campo. Y como prueba ahí están sus cotas TT, que son ciertamente justas. Para empezar, su altura libre es de solo 18,5 cm; prácticamente la de una berlina. A sus recorridos de suspensión tampoco les sobran centímetros, De hecho, incluso en pistas de firme no muy roto es fácil hacer topes si se rueda alegre.
Por lo que se refiere a su capacidad de vadeo, es mínima, ya que su admisión está situada a sólo 40 cm del suelo. Para terminar, el coche no dispone de reductoras, su batalla, en relación con la altura libre, genera un ángulo de cresta muy pobre, y el de salida es también poco favorable. Incluso los neumáticos, absolutamente de carretera, dejan claras las preferencias del Cadillac. Eso sí, su tracción total funciona muy bien y resulta de gran ayuda —junto con el sistema StabiliTrack— a la hora de rodar por carreteras nevadas o con el piso deslizante.