Volkswagen Sharan 1.9 TDI 130 CV

El Sharan, uno de los monovolúmenes más interesantes del mercado, acaba de recibir unos leves retoques estéticos para incrementar su atractivo. Analizamos la versión más interesante: el 1.9 TDI de 130 CV.

Volkswagen Sharan 1.9 TDI 130 CV
Volkswagen Sharan 1.9 TDI 130 CV

El interior cumple las premisas básicas que se siguen en los modelos de Volkswagen. Es decir, es sobrio y discreto, aunque dispone de una calidad de acabado por encima de la media. Contamos con los mandos de la consola central muy a mano y el tacto y funcionamiento de los mismos es acorde a lo esperado: rápido y suave. La guantera, dividida en dos secciones, es bastante grande, aunque nos quedamos con la sensación de que lo podía ser más, pues tiene problemas para albergar algo más que la numerosa documentación del Sharan (cada día los libros de instrucciones de los vehículos son más voluminosos). El Sharan sigue apostando por colocar la palanca de cambios entre los dos asientos delanteros y no en el salpicadero, como otros modelos de la competencia. En nuestra opinión, se usa más cómodamente si está situada sobre la consola central, aunque, en este Sharan, las sensaciones son igual de positivas. Sí es criticable el hecho de que la inserción de la quinta marcha quede algo alejada y el conductor deba mover, aunque ligeramente, el hombro del respaldo. Esta operación, cuando vamos circulando por autovías o autopistas, no tiene mayor trascendencia, aunque en zonas sinuosas sí la tiene, pues resulta incómoda. En este tipo de trazados el Sharan nos ha dejado unas impresiones muy buenas. En curvas de radio grande se nos permite circular a velocidades elevadas sin que nada perturbe nuestra tranquilidad. No hay malos modos y las suspensiones, tirando a firmes, mantienen un perfecto compromiso entre eficacia y confort, aunque para algunos resultarán algo secas en firme roto.En curvas más cerradas es algo más torpe, aunque, no perdamos la perspectiva, eso es algo usual en vehículos tan pesados y voluminosos. Tiende a subvirar en estas situaciones, aunque no es un vicio que nos venga de sorpresa, pues lo va anunciando al conductor poco a poco, con lo que se evita cualquier sensación de inseguridad. También balancea, aunque no de forma ostensible, con lo que no se convierte esto en algo criticable. Ante cualquier contratiempo, tenemos a nuestro favor un sistema de frenos bastante potente y una sección de rueda bastante generosa, por lo que las distancias de frenado, aunque no de las mejores, están dentro de lo esperado (78 metros desde 140 km/h). Sin embargo, por encima de esto, destaca la mordiente de los frenos y el equilibrio del que hacen gala, que evitan que, en frenadas comprometidas, el coche se descoloque. El Sharan comparte plataforma con el Ford Galaxy y con el Seat Alhambra y, al igual que ellos, en la versión Diesel de 130 CV cuesta unos 33.000 euros. El monovolumen de Volkswagen, en el acabado Comfortline, cuenta con un equipamiento de serie bastante espartano en el que, no obstante, no faltan los airbags de conductor, de acompañante y laterales; climatizador, llantas de aleación, ordenador de viaje, ABS y volante y pomo de la caja de cambios en piel. De esa manera, se hace casi imprescindible el control de estabilidad (565 euros) o la radio CD (220), de serie en la mayoría de los modelos de la competencia.El número de opciones, al mismo tiempo, es muy elevado e incluye, entre otras, la tercera fila de asientos (220 euros por butaca), el control de crucero (265), el sensor de párking (445) e, incluso, un paquete multimedia con auriculares, conector para videoconsola, reproductor de DVD, reproductor de vídeo y televisión por 2.605 euros.En definitiva, el Sharan es un modelo muy interesante, por comportamiento, economía de uso y confort en viajes. El interior cumple las premisas básicas que se siguen en los modelos de Volkswagen. Es decir, es sobrio y discreto, aunque dispone de una calidad de acabado por encima de la media. Contamos con los mandos de la consola central muy a mano y el tacto y funcionamiento de los mismos es acorde a lo esperado: rápido y suave. La guantera, dividida en dos secciones, es bastante grande, aunque nos quedamos con la sensación de que lo podía ser más, pues tiene problemas para albergar algo más que la numerosa documentación del Sharan (cada día los libros de instrucciones de los vehículos son más voluminosos). El Sharan sigue apostando por colocar la palanca de cambios entre los dos asientos delanteros y no en el salpicadero, como otros modelos de la competencia. En nuestra opinión, se usa más cómodamente si está situada sobre la consola central, aunque, en este Sharan, las sensaciones son igual de positivas. Sí es criticable el hecho de que la inserción de la quinta marcha quede algo alejada y el conductor deba mover, aunque ligeramente, el hombro del respaldo. Esta operación, cuando vamos circulando por autovías o autopistas, no tiene mayor trascendencia, aunque en zonas sinuosas sí la tiene, pues resulta incómoda. En este tipo de trazados el Sharan nos ha dejado unas impresiones muy buenas. En curvas de radio grande se nos permite circular a velocidades elevadas sin que nada perturbe nuestra tranquilidad. No hay malos modos y las suspensiones, tirando a firmes, mantienen un perfecto compromiso entre eficacia y confort, aunque para algunos resultarán algo secas en firme roto.En curvas más cerradas es algo más torpe, aunque, no perdamos la perspectiva, eso es algo usual en vehículos tan pesados y voluminosos. Tiende a subvirar en estas situaciones, aunque no es un vicio que nos venga de sorpresa, pues lo va anunciando al conductor poco a poco, con lo que se evita cualquier sensación de inseguridad. También balancea, aunque no de forma ostensible, con lo que no se convierte esto en algo criticable. Ante cualquier contratiempo, tenemos a nuestro favor un sistema de frenos bastante potente y una sección de rueda bastante generosa, por lo que las distancias de frenado, aunque no de las mejores, están dentro de lo esperado (78 metros desde 140 km/h). Sin embargo, por encima de esto, destaca la mordiente de los frenos y el equilibrio del que hacen gala, que evitan que, en frenadas comprometidas, el coche se descoloque. El Sharan comparte plataforma con el Ford Galaxy y con el Seat Alhambra y, al igual que ellos, en la versión Diesel de 130 CV cuesta unos 33.000 euros. El monovolumen de Volkswagen, en el acabado Comfortline, cuenta con un equipamiento de serie bastante espartano en el que, no obstante, no faltan los airbags de conductor, de acompañante y laterales; climatizador, llantas de aleación, ordenador de viaje, ABS y volante y pomo de la caja de cambios en piel. De esa manera, se hace casi imprescindible el control de estabilidad (565 euros) o la radio CD (220), de serie en la mayoría de los modelos de la competencia.El número de opciones, al mismo tiempo, es muy elevado e incluye, entre otras, la tercera fila de asientos (220 euros por butaca), el control de crucero (265), el sensor de párking (445) e, incluso, un paquete multimedia con auriculares, conector para videoconsola, reproductor de DVD, reproductor de vídeo y televisión por 2.605 euros.En definitiva, el Sharan es un modelo muy interesante, por comportamiento, economía de uso y confort en viajes.