Opel Corsa 1.7 DTI 75 CV Elegance 5p

Tras casi veinte años sentado a la mesa, este Opel tiene ya muchas tablas, pero, en esta mano, además ha cogido buenas cartas: más tamaño, más seguridad, nueva imagen y menos consumo. Todo un póquer de ases para el Corsa más elegante.

Póquer de ases
Póquer de ases

Eso sí, esta mecánica tiene un as escondido en la manga: un consumo medio de 5,3 litros cada 100 kilómetros, unos niveles que ninguno de sus rivales más directos puede mejorar. En el otro lado de la balanza - en el de los descartes -, se encuentra su excesiva rumorosidad; el Corsa suena a coche más potente de lo que en realidad es, pero también posee un zumbido constante que llega a resultar molesto tras varias horas al volante (según nuestras mediciones, al ralentí su sonoridad es de 49,6 decibelios, a 60 km/h alcanza los 60,3 y a 140 se dispara hasta los 72). En esta tercera generación, el Corsa ha tenido un croupier de excepción: el Astra, un modelo del que ha heredado el esquema de suspensión. Gracias al nuevo conjunto de amortiguadores y al aumento de distancias entre los ejes (con un incremento de más de 5 centímetros respecto a la generación anterior), al tomar las curvas rápidamente, el morro tiende a abrirse, pero el eje trasero permanece inalterable y consigue enderezar esta pequeña tendencia.

En esta partida y gracias a la regulación en altura y profundidad del volante y a los reglajes del asiento, pueden jugar casi todos. La dirección con asistencia eléctrica, un dispositivo que endurece la misma a medida que tomamos velocidad, y una caja de cambios de recorridos bastante cortos y precisos también facilitan la conducción. Para vigilar los movimientos de sus adversarios, el Corsa ofrece una gran visibilidad mediante unos retrovisores amplios y con regulación eléctrica. El equipamiento de serie ha mimado al conductor, que puede controlar el sistema de audio a través de los mandos insertados en el volante o disponer de la información que ofrece el eficaz sistema de navegación. Hay que destacar un detalle: el receptáculo especialmente diseñado para las gafas de sol al lado izquierdo de la cabeza para que se puedan alcanzar sin tener que levantar la vista de la carretera.