Peugeot 206 RC

Conducir no es ningún juego, pero, en algunas ocasiones, ponerse al volante de determinados coches resulta una experiencia muy amena. Este es el caso del protagonista de nuestro análisis: el Peugeot 206 RC. Esta versión de 180 CV del utilitario galo promete (y cumple) diversión a raudales y además posee una imagen que es la envidia de los amantes del tuning.
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Peugeot 206 RC
Peugeot 206 RC

El primer vistazo que echamos a este 206 RC es revelador: nos encontramos ante una versión muy especial del utilitario galo. De perfil, lo primero que nos llama la atención nos son unas espectaculares llantas de 17 pulgadas que vienen junto a unos neumáticos de 205 de anchura y sobre un bajo perfil del 40 por ciento.

Un alerón trasero de unas dimensiones no demasiado exageradas, un doble salida del escape -con una función más ornamental que práctica- y un tapón de la gasolina cromado son otros rasgos distintivos de este RC. Si afinamos la vista podemos descubrir además un logotipo en rojo con las siglas “RC”.

Dentro no acaban las sorpresas. Aunque aquí el toque rácing nos parece, por decirlo así, más “suave” y útil. Peugeot introduce el aluminio en el pedalier y en el pomo de la palanca de cambios y el cuero en el volante y en los asientos, que son de tipo bacquet. Al mismo tiempo, se utilizan detalles en Alcantara, como elemento decorativo, en la terminación interna de las puertas o en la tapa de la guantera.

Todo esto, pensarás, con la ayuda de un especialista en preparaciones, puedo acoplárselo a mi 206. Y no te equivocas, pero el verdadero atractivo de este coche no se ve… se siente. Y es que estamos ante un automóvil en el que priman las sensaciones. La primera llega cuando giramos la llave de contacto. Un suave rugido surge de la mecánica del RC. Se trata de un motor de 1.997 cm3 y 16 válvulas de 180 CV que ofrece un par máximo de 20,6 mkg a 4.750 rpm. Este propulsor es una optimización del anterior 2 litros de la marca, que usa el 206 GTI, y respecto a éste se le ha incrementado la potencia, el par y el tacto deportivo. Respecto a éste gana 40 CV a través de cambios en la culata, los conductos de admisión y escape, las válvulas, cigüeñal y, lo que es más importante, se le dota de un sistema de distribución variable controlado por una mariposa de funcionamiento electrónico.

En marcha nos ha sorprendido de forma negativa el relativamente bajo empuje que tiene a pocas vueltas. Con la cilindrada, la potencia y el talante deportivo que promete, esperábamos más “punch” en la parte baja del cuentarrevoluciones. En el medio régimen se defiende, pero cuando verdaderamente desata todo su poder es a partir de las 4.000 rpm. Desde aquí hasta cuando “muere”, por encima de las 7.000 vueltas, este motor es una delicia. Si quieres potencia, te da dos tazas. En ese rango de revoluciones, los adelantamientos son “pan comido” y las recuperaciones son inmediatas. No hay que olvidar que el ruido de la mecánica, hará que la adrenalina de los verdaderos aficionados a los coches se dispare. ¡Es verdaderamente excitante!

La elección de unos desarrollos muy cortos, unido a un uso de la palanca de cambios muy adictivo, por su facilidad y agrado de manejo, provoca que ese aluvión de sensaciones sea constante. Si no nos preocupa en exceso el consumo, este RC es un automóvil rápido y, como buen deportivo, “se deja” pisar. Podemos circular demasiado veloces con este 206 a poco que nos emocionemos con el pedal derecho, sirvan como ejemplo una velocidad máxima de 220 km/h o una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,4 segundos, un segundo más lento que, por ejemplo, un Porsche Boxster (228 CV) o con similar cifra que un Mini Cooper S (163 CV) o un Audi TT (180 CV). Aunque, respecto a los anteriormente citados, es más liviano, ya que sólo pesa 1.100 kg, mientras que el que más se le acerca de esta terna es el Mini, con 40 kilos más, mientras que el TT es 240 kilos más pesado y el Boxster, 175.

Echamos de menos, no obstante, una sexta relación que permitiría reducir el consumo en desplazamientos largos a velocidades altas y constantes y que haría descender la rumorosidad del motor que, si en un principio resulta del todo atrayente, con el tiempo llega a resultar molesta. Desde Peugeot se justifica este “pero”, aduciendo razones de falta de espacio. Confiemos que en versiones futuras, si las hubiera, esto se pueda subsanar.

El primer vistazo que echamos a este 206 RC es revelador: nos encontramos ante una versión muy especial del utilitario galo. De perfil, lo primero que nos llama la atención nos son unas espectaculares llantas de 17 pulgadas que vienen junto a unos neumáticos de 205 de anchura y sobre un bajo perfil del 40 por ciento.

Un alerón trasero de unas dimensiones no demasiado exageradas, un doble salida del escape -con una función más ornamental que práctica- y un tapón de la gasolina cromado son otros rasgos distintivos de este RC. Si afinamos la vista podemos descubrir además un logotipo en rojo con las siglas “RC”.

Dentro no acaban las sorpresas. Aunque aquí el toque rácing nos parece, por decirlo así, más “suave” y útil. Peugeot introduce el aluminio en el pedalier y en el pomo de la palanca de cambios y el cuero en el volante y en los asientos, que son de tipo bacquet. Al mismo tiempo, se utilizan detalles en Alcantara, como elemento decorativo, en la terminación interna de las puertas o en la tapa de la guantera.

Todo esto, pensarás, con la ayuda de un especialista en preparaciones, puedo acoplárselo a mi 206. Y no te equivocas, pero el verdadero atractivo de este coche no se ve… se siente. Y es que estamos ante un automóvil en el que priman las sensaciones. La primera llega cuando giramos la llave de contacto. Un suave rugido surge de la mecánica del RC. Se trata de un motor de 1.997 cm3 y 16 válvulas de 180 CV que ofrece un par máximo de 20,6 mkg a 4.750 rpm. Este propulsor es una optimización del anterior 2 litros de la marca, que usa el 206 GTI, y respecto a éste se le ha incrementado la potencia, el par y el tacto deportivo. Respecto a éste gana 40 CV a través de cambios en la culata, los conductos de admisión y escape, las válvulas, cigüeñal y, lo que es más importante, se le dota de un sistema de distribución variable controlado por una mariposa de funcionamiento electrónico.

En marcha nos ha sorprendido de forma negativa el relativamente bajo empuje que tiene a pocas vueltas. Con la cilindrada, la potencia y el talante deportivo que promete, esperábamos más “punch” en la parte baja del cuentarrevoluciones. En el medio régimen se defiende, pero cuando verdaderamente desata todo su poder es a partir de las 4.000 rpm. Desde aquí hasta cuando “muere”, por encima de las 7.000 vueltas, este motor es una delicia. Si quieres potencia, te da dos tazas. En ese rango de revoluciones, los adelantamientos son “pan comido” y las recuperaciones son inmediatas. No hay que olvidar que el ruido de la mecánica, hará que la adrenalina de los verdaderos aficionados a los coches se dispare. ¡Es verdaderamente excitante!

La elección de unos desarrollos muy cortos, unido a un uso de la palanca de cambios muy adictivo, por su facilidad y agrado de manejo, provoca que ese aluvión de sensaciones sea constante. Si no nos preocupa en exceso el consumo, este RC es un automóvil rápido y, como buen deportivo, “se deja” pisar. Podemos circular demasiado veloces con este 206 a poco que nos emocionemos con el pedal derecho, sirvan como ejemplo una velocidad máxima de 220 km/h o una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,4 segundos, un segundo más lento que, por ejemplo, un Porsche Boxster (228 CV) o con similar cifra que un Mini Cooper S (163 CV) o un Audi TT (180 CV). Aunque, respecto a los anteriormente citados, es más liviano, ya que sólo pesa 1.100 kg, mientras que el que más se le acerca de esta terna es el Mini, con 40 kilos más, mientras que el TT es 240 kilos más pesado y el Boxster, 175.

Echamos de menos, no obstante, una sexta relación que permitiría reducir el consumo en desplazamientos largos a velocidades altas y constantes y que haría descender la rumorosidad del motor que, si en un principio resulta del todo atrayente, con el tiempo llega a resultar molesta. Desde Peugeot se justifica este “pero”, aduciendo razones de falta de espacio. Confiemos que en versiones futuras, si las hubiera, esto se pueda subsanar.

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