Contacto: Saab 9-3 2.2 TID Sedán

Acaba de presentarse en España el nuevo Saab 9-3 Sedán con motor 2.2 TID de 125 CV. Como se esperaba, la firma sueca pone en liza un duro competidor para las berlinas medias de aspiraciones más o menos deportivas. El Saab 9-3 es un vehículo elegante, de refinado diseño y prestaciones muy interesantes. Una opción que no conviene sacar de la baraja.
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Presentado a la prensa nacional en las cercanías de Madrid, este 9-3 es, según indica Saab, la punta de lanza de su próxima gama de productos. Desde luego, como tarjeta de presentación resulta de lo más esperanzador y no es de extrañar que Saab espere vender 2.500 unidades del 9.3 este año, de las que 1.600 llevarán este motor Diesel. Para 2002, la firma sueca espera un récord de ventas en España, con unas ventas por encima de las 4.400 unidades.

Puesto al día y con la cara muy lavada, el modelo que nos ocupa propone una estampa más estilizada, con un sugerente perfil en cuña y unos tenues pero eficaces detalles aerodinámicos, como el discreto spoiler trasero. Lo primero que hay que tener en cuenta es que en esta última edición el coche ha crecido en batalla (71 mm) y vías (55 mm) frente a sus antecesores, lo que se traduce en mejores cotas de habitabilidad y, sobre todo, más estabilidad en marcha.

Sobre la base conocida se monta ahora el motor 2.2 TID , que también era conocido por montarse en el 9-5. Mejoras en el turbo y una nueva gestión electrónica del motor, permiten incrementar el rendimiento de este propulsor hasta los citados 125 CV.

En Saab se consideran auténticos especialistas en motores turbo. Y tienen razones para hacerlo, porque su dilatada experiencia con turbinas de aviación les da mucha ventaja en este apartado. Para poner al día este motor, que antes rendía 120 CV, han desarrollados una nueva turbina de geometría variable en el turbo, con lo que aumenta y mejora la presión de soplado. También se ha incrementado la presión de inyección del combustible, que ahora se vaporiza a 1.800 bares. Además, se han colocado ejes de contrarrotación para equilibrar el cárter y un volante de doble masa para restar vibraciones. El sistema de gestión electrónica del motor, denominado Trionic, también se ha puesto a punto. Este dispositivo monitoriza continuamente el funcionamiento de los cilindros y actúa sobre la inyección para optimizarla. Con todos estos cambios, el consumo se ha reducido, pero una media de 6,6 litros a los 100 no hace de este motor el más económico de la categoría. Sin embargo, sí se ha logrado que mejore notablemente el par motor, que se sitúa en 280 Nm a sólo 1.500 rpm. Este comportamiento tan genuinamente turbodiésel da como resultado una curva de par estable y homogénea, con un punto de caída a partir de las 3.000 vueltas, quizá su mejor zona de utilización. En uso, nos encontramos ante un motor bastante dulce, sin brusquedades, de gran empuje desde muy abajo y muy ágil subiendo de vueltas. Soporta sin problemas los cruceros elevados y, si no fuera por el ruido y el consumo, sería de los mejores de la categoría

Con ser esto interesante, lo mejor es el magnífico manejo del par motor. El máximo, 280 Nm, aparece a sólo 1.500 vueltas, lo que se traduce en un empuje alegre y muy uniforme desde prácticamente el principio del cuentarrevoluciones.

En marcha, el motor resulta muy agradable: bastante suave, muy progresivo en la entrega de la potencia y relativamente elástico, aunque a partir de las 3.500 vueltas la pérdida de chispa es notoria. Su punto más débil es el ruido, pues resulta bastante sonoro para un coche que apunta tan alto. El consumo, con una media de 6,4 litros a lo 100 según Saab, no está mal, pero no es de lo mejor del segmento.

En carretera, el 9-3 aguanta muy bien el tipo y permite mantener cruceros realmente elevados sin inmutarse. La capacidad de recuperación del motor es muy buena y, gracias a unos desarrollos bien elegidos, los adelantamientos se producen con toda agilidad incluso en marchas altas. Pero, si hay que elegir una de las relaciones, nos quedamos con la tercera, una marcha muy utilizable que proporciona empuje enseguida y se estira muchísimo. Para carreteras viradas resulta perfecta.

Presentado a la prensa nacional en las cercanías de Madrid, este 9-3 es, según indica Saab, la punta de lanza de su próxima gama de productos. Desde luego, como tarjeta de presentación resulta de lo más esperanzador y no es de extrañar que Saab espere vender 2.500 unidades del 9.3 este año, de las que 1.600 llevarán este motor Diesel. Para 2002, la firma sueca espera un récord de ventas en España, con unas ventas por encima de las 4.400 unidades.

Puesto al día y con la cara muy lavada, el modelo que nos ocupa propone una estampa más estilizada, con un sugerente perfil en cuña y unos tenues pero eficaces detalles aerodinámicos, como el discreto spoiler trasero. Lo primero que hay que tener en cuenta es que en esta última edición el coche ha crecido en batalla (71 mm) y vías (55 mm) frente a sus antecesores, lo que se traduce en mejores cotas de habitabilidad y, sobre todo, más estabilidad en marcha.

Sobre la base conocida se monta ahora el motor 2.2 TID , que también era conocido por montarse en el 9-5. Mejoras en el turbo y una nueva gestión electrónica del motor, permiten incrementar el rendimiento de este propulsor hasta los citados 125 CV.

En Saab se consideran auténticos especialistas en motores turbo. Y tienen razones para hacerlo, porque su dilatada experiencia con turbinas de aviación les da mucha ventaja en este apartado. Para poner al día este motor, que antes rendía 120 CV, han desarrollados una nueva turbina de geometría variable en el turbo, con lo que aumenta y mejora la presión de soplado. También se ha incrementado la presión de inyección del combustible, que ahora se vaporiza a 1.800 bares. Además, se han colocado ejes de contrarrotación para equilibrar el cárter y un volante de doble masa para restar vibraciones. El sistema de gestión electrónica del motor, denominado Trionic, también se ha puesto a punto. Este dispositivo monitoriza continuamente el funcionamiento de los cilindros y actúa sobre la inyección para optimizarla. Con todos estos cambios, el consumo se ha reducido, pero una media de 6,6 litros a los 100 no hace de este motor el más económico de la categoría. Sin embargo, sí se ha logrado que mejore notablemente el par motor, que se sitúa en 280 Nm a sólo 1.500 rpm. Este comportamiento tan genuinamente turbodiésel da como resultado una curva de par estable y homogénea, con un punto de caída a partir de las 3.000 vueltas, quizá su mejor zona de utilización. En uso, nos encontramos ante un motor bastante dulce, sin brusquedades, de gran empuje desde muy abajo y muy ágil subiendo de vueltas. Soporta sin problemas los cruceros elevados y, si no fuera por el ruido y el consumo, sería de los mejores de la categoría

Con ser esto interesante, lo mejor es el magnífico manejo del par motor. El máximo, 280 Nm, aparece a sólo 1.500 vueltas, lo que se traduce en un empuje alegre y muy uniforme desde prácticamente el principio del cuentarrevoluciones.

En marcha, el motor resulta muy agradable: bastante suave, muy progresivo en la entrega de la potencia y relativamente elástico, aunque a partir de las 3.500 vueltas la pérdida de chispa es notoria. Su punto más débil es el ruido, pues resulta bastante sonoro para un coche que apunta tan alto. El consumo, con una media de 6,4 litros a lo 100 según Saab, no está mal, pero no es de lo mejor del segmento.

En carretera, el 9-3 aguanta muy bien el tipo y permite mantener cruceros realmente elevados sin inmutarse. La capacidad de recuperación del motor es muy buena y, gracias a unos desarrollos bien elegidos, los adelantamientos se producen con toda agilidad incluso en marchas altas. Pero, si hay que elegir una de las relaciones, nos quedamos con la tercera, una marcha muy utilizable que proporciona empuje enseguida y se estira muchísimo. Para carreteras viradas resulta perfecta.

Presentado a la prensa nacional en las cercanías de Madrid, este 9-3 es, según indica Saab, la punta de lanza de su próxima gama de productos. Desde luego, como tarjeta de presentación resulta de lo más esperanzador y no es de extrañar que Saab espere vender 2.500 unidades del 9.3 este año, de las que 1.600 llevarán este motor Diesel. Para 2002, la firma sueca espera un récord de ventas en España, con unas ventas por encima de las 4.400 unidades.

Puesto al día y con la cara muy lavada, el modelo que nos ocupa propone una estampa más estilizada, con un sugerente perfil en cuña y unos tenues pero eficaces detalles aerodinámicos, como el discreto spoiler trasero. Lo primero que hay que tener en cuenta es que en esta última edición el coche ha crecido en batalla (71 mm) y vías (55 mm) frente a sus antecesores, lo que se traduce en mejores cotas de habitabilidad y, sobre todo, más estabilidad en marcha.

Sobre la base conocida se monta ahora el motor 2.2 TID , que también era conocido por montarse en el 9-5. Mejoras en el turbo y una nueva gestión electrónica del motor, permiten incrementar el rendimiento de este propulsor hasta los citados 125 CV.

En Saab se consideran auténticos especialistas en motores turbo. Y tienen razones para hacerlo, porque su dilatada experiencia con turbinas de aviación les da mucha ventaja en este apartado. Para poner al día este motor, que antes rendía 120 CV, han desarrollados una nueva turbina de geometría variable en el turbo, con lo que aumenta y mejora la presión de soplado. También se ha incrementado la presión de inyección del combustible, que ahora se vaporiza a 1.800 bares. Además, se han colocado ejes de contrarrotación para equilibrar el cárter y un volante de doble masa para restar vibraciones. El sistema de gestión electrónica del motor, denominado Trionic, también se ha puesto a punto. Este dispositivo monitoriza continuamente el funcionamiento de los cilindros y actúa sobre la inyección para optimizarla. Con todos estos cambios, el consumo se ha reducido, pero una media de 6,6 litros a los 100 no hace de este motor el más económico de la categoría. Sin embargo, sí se ha logrado que mejore notablemente el par motor, que se sitúa en 280 Nm a sólo 1.500 rpm. Este comportamiento tan genuinamente turbodiésel da como resultado una curva de par estable y homogénea, con un punto de caída a partir de las 3.000 vueltas, quizá su mejor zona de utilización. En uso, nos encontramos ante un motor bastante dulce, sin brusquedades, de gran empuje desde muy abajo y muy ágil subiendo de vueltas. Soporta sin problemas los cruceros elevados y, si no fuera por el ruido y el consumo, sería de los mejores de la categoría

Con ser esto interesante, lo mejor es el magnífico manejo del par motor. El máximo, 280 Nm, aparece a sólo 1.500 vueltas, lo que se traduce en un empuje alegre y muy uniforme desde prácticamente el principio del cuentarrevoluciones.

En marcha, el motor resulta muy agradable: bastante suave, muy progresivo en la entrega de la potencia y relativamente elástico, aunque a partir de las 3.500 vueltas la pérdida de chispa es notoria. Su punto más débil es el ruido, pues resulta bastante sonoro para un coche que apunta tan alto. El consumo, con una media de 6,4 litros a lo 100 según Saab, no está mal, pero no es de lo mejor del segmento.

En carretera, el 9-3 aguanta muy bien el tipo y permite mantener cruceros realmente elevados sin inmutarse. La capacidad de recuperación del motor es muy buena y, gracias a unos desarrollos bien elegidos, los adelantamientos se producen con toda agilidad incluso en marchas altas. Pero, si hay que elegir una de las relaciones, nos quedamos con la tercera, una marcha muy utilizable que proporciona empuje enseguida y se estira muchísimo. Para carreteras viradas resulta perfecta.

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