Fiat Multipla 1.9 JTD / Opel Zafira 2.0 16V Dti / Renault Scénic 1.9 dTI RXE

Precursor dentro de su segmento, el Scénic ha tenido un gran éxito comercial desde su nacimiento. La aparición de una clara competencia como el Multipla y, más recientemente, el Zafira han hecho que el líder vuelva a desmarcarse del resto con la inclusión de una nueva imagen, nuevos equipamientos y soluciones más prácticas para su uso cotidiano.
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Fiat Multipla 1.9 JTD / Opel Zafira 2.0 16V Dti / Renault Scénic 1.9 dTI RXE
Fiat Multipla 1.9 JTD / Opel Zafira 2.0 16V Dti / Renault Scénic 1.9 dTI RXE

Las apuestas de Renault a la hora de abrir nuevos caminos en el mundo del automóvil le están saliendo prácticamente redondas. El éxito del Scénic ha sido tal que, sobre el total de ventas del Mégane, a este modelo le corresponden más del 30 por ciento, lo que dice bastante a su favor. Pero la competencia no ha tardado en darse cuenta de que el hueco abierto por el Scénic representaba un buen número de posibles compradores y, por lo tanto, había que satisfacer sus necesidades. Eso sí, cada marca ha buscado su «denominación de origen» y ofrecen su particular forma de entender qué es lo que necesita el comprador de un vehículo de esta polivalencia.

Renault tiene en su Scénic una solución para aquellos que no necesiten llevar más de cinco personas, pero que no deseen una carrocería tipo «break»; Fiat ofrece una plaza más que el Renault, colocadas en dos filas de tres asientos cada una y, el último en llegar, el Zafira añade una plaza más, con lo que su oferta es de siete, pero con el aliciente de que las dos últimas se pueden ocultar bajo el maletero y, cuando no sean necesarias, contar con un amplio maletero. El anterior Scénic ya ofrecía una polivalencia interior digna de un monovolumen de mayor tamaño, con sus asientos individuales -el central, más estrecho-, que se pueden quitar, situar en posiciones distintas, abatir el respaldo y convertirlos en una mesa, desplazar longitudinalmente para dar más espacio al maletero o al habitáculo dependiendo de las necesidades puntuales... en resumen, que se podía hacer el interior a medida de cada momento. En el actual esta facilidad para distribuir el espacio interior sigue siendo igual, pero se han añadido algunos elementos más para que la vida a bordo sea lo más cómoda posible.

Para empezar, el nuevo Scénic cuenta con dos guanteras -no muy grandes, eso sí- y la presencia de una pequeña nevera dentro del equipamiento de serie alimentada por el aire acondicionado. Ésta se sitúa en la parte inferior de la consola central y tiene una capacidad suficiente para llevar un par de latas de refrescos o una botella de agua de tamaño medio, si bien no heladas, sí suficientemente frías. El número de huecos para ir dejando cosas ha aumentado, con un cajón bajo el asiento del acompañante, más los dos ubicados en el suelo del coche en los pies de los ocupantes de las plazas traseras, más otro situado bajo los asientos traseros y que tiene una longitud igual a la de la anchura interior del vehículo. Además, se han colocado unas bolsas de mayor capacidad en las puertas. Entre las novedades que ofrece esta segunda generación del Scénic hay que destacar una que nos parece de gran utilidad: la presencia del cristal trasero practicable, con lo que se puede acceder al interior del maletero sin tener que reservar un hueco importante detrás del coche cuando aparcamos cerca de una pared. El maletero del Scénic cuenta con una tapa rígida que se puede colocar en dos posiciones a alturas distintas y que, además, está pensada y diseñada de tal forma que cabe verticalmente en el maletero, con lo que, si tenemos que quitarla en algún caso puntual, no tendremos que sacarla del coche.

Otra de las novedades que ofrece este nuevo Scénic es el cierre centralizado con la posibilidad de que bloquee de forma automática todas las puertas cuando alcanzamos más de 10 km/h y que actúa de tal forma que, si con él activado se abre la puerta del conductor, se liberan todas las puertas, pero, si se abre otra puerta cualquiera, sólo actúa sobre esa y no se desbloquean el resto. Eso sí, se suprimen los habituales seguros de las puertas, con lo que en caso de emergencia desde fuera no se pueden desbloquear las puertas más que accionando el tirador interior de apertura. El Fiat Multipla no cuenta con tantos «gadgets» como el Scénic pero, a cambio, ofrece una habitabilidad interior digna de modelos de mayores dimensiones -sobre todo en la cota de anchura-, seis plazas de idéntico tamaño, múltiples huecos para dejar cosas y dos guanteras. Su modularidad interior es prácticamente la misma que la del Scénic en cuanto a la posibilidad de quitar y poner cada uno de los seis asientos individuales, pero con la diferencia de que los asientos traseros no se deslizan longitudinalmente, sino que tienen dos anclajes prefijados con una separación de 15 cm, lo que limita su polivalencia interior en relación con su rival francés. El maletero del Multipla ofrece una buena capacidad, es muy alto y ancho, aunque no muy profundo, y permite alojar mucho equipaje sin problemas.

Otra de las novedades que ofrece este nuevo Scénic es el cierre centralizado con la posibilidad de que bloquee de forma automática todas las puertas cuando alcanzamos más de 10 km/h y que actúa de tal forma que, si con él activado se abre la puerta del conductor, se liberan todas las puertas, pero, si se abre otra puerta cualquiera, sólo actúa sobre esa y no se desbloquean el resto. Eso sí, se suprimen los habituales seguros de las puertas, con lo que en caso de emergencia desde fuera no se pueden desbloquear las puertas más que accionando el tirador interior de apertura. El Fiat Multipla no cuenta con tantos «gadgets» como el Scénic pero, a cambio, ofrece una habitabilidad interior digna de modelos de mayores dimensiones -sobre todo en la cota de anchura-, seis plazas de idéntico tamaño, múltiples huecos para dejar cosas y dos guanteras. Su modularidad interior es prácticamente la misma que la del Scénic en cuanto a la posibilidad de quitar y poner cada uno de los seis asientos individuales, pero con la diferencia de que los asientos traseros no se deslizan longitudinalmente, sino que tienen dos anclajes prefijados con una separación de 15 cm, lo que limita su polivalencia interior en relación con su rival francés. El maletero del Multipla ofrece una buena capacidad, es muy alto y ancho, aunque no muy profundo, y permite alojar mucho equipaje sin problemas.

El Opel Zafira tiene entre sus puntos más significativos el hecho de contar con siete plazas en tres filas, dispuestas en una alineación -como diría un entrenador de fútbol- de dos, tres, dos. La fila central es una banqueta corrida y las restantes cuatro plazas cuentan con asientos individuales. El ingenioso sistema de la última fila -que no novedoso, ya que lo utilizaba al anterior generación del Mitsubishi Space Wagon- permite contar con un maletero amplio y generoso cuando no se precisa llenar todo el aforo de que dispone el Zafira y, en caso de una necesidad, sacar, como por arte de magia, dos plazas del suelo del maletero. La operación de montaje/desmontaje de estos asientos es bastante sencilla, no requiere de una fuerza especial y, simplemente con liberar unos anclajes y tirar de los asideros que llevan los asientos, se despliegan y colocan en unos instantes. En esta operación únicamente podemos poner en su contra el accionamiento de la segunda fila de asientos, ya que la banqueta corrida tiene un buen peso y no resulta sencillo desplazarla hacia delante; además, el acceso a esta tercera fila requiere de una flexibilidad y cierto contorsionismo que no está al alcance de todo el mundo. Además, si configuramos el Zafira con su capacidad máxima de pasajeros, nos encontramos con un problema: ¿dónde llevamos la tapa que cubre el maletero?, porque a lo ancho no cabe y, a lo largo, sólo se puede llevar utilizando el hueco que existe para los esquís en el asiento central, con lo que suprimiríamos una plaza. El conductor tiene en el Zafira el puesto de conducción que más se asemeja al de un turismo, y cuenta con unos asientos cómodos; en el Multipla vamos sentados altos, con un puesto de conducción muy cómodo, en el que destaca la ubicación de la palanca de cambios en el salpicadero de forma muy ergonómica, a un palmo del volante; el Scénic también tiene unos asientos confortables, pero la postura de conducción está condicionada por la disposición muy inclinada del volante.

Las apuestas de Renault a la hora de abrir nuevos caminos en el mundo del automóvil le están saliendo prácticamente redondas. El éxito del Scénic ha sido tal que, sobre el total de ventas del Mégane, a este modelo le corresponden más del 30 por ciento, lo que dice bastante a su favor. Pero la competencia no ha tardado en darse cuenta de que el hueco abierto por el Scénic representaba un buen número de posibles compradores y, por lo tanto, había que satisfacer sus necesidades. Eso sí, cada marca ha buscado su «denominación de origen» y ofrecen su particular forma de entender qué es lo que necesita el comprador de un vehículo de esta polivalencia.

Renault tiene en su Scénic una solución para aquellos que no necesiten llevar más de cinco personas, pero que no deseen una carrocería tipo «break»; Fiat ofrece una plaza más que el Renault, colocadas en dos filas de tres asientos cada una y, el último en llegar, el Zafira añade una plaza más, con lo que su oferta es de siete, pero con el aliciente de que las dos últimas se pueden ocultar bajo el maletero y, cuando no sean necesarias, contar con un amplio maletero. El anterior Scénic ya ofrecía una polivalencia interior digna de un monovolumen de mayor tamaño, con sus asientos individuales -el central, más estrecho-, que se pueden quitar, situar en posiciones distintas, abatir el respaldo y convertirlos en una mesa, desplazar longitudinalmente para dar más espacio al maletero o al habitáculo dependiendo de las necesidades puntuales... en resumen, que se podía hacer el interior a medida de cada momento. En el actual esta facilidad para distribuir el espacio interior sigue siendo igual, pero se han añadido algunos elementos más para que la vida a bordo sea lo más cómoda posible.

Para empezar, el nuevo Scénic cuenta con dos guanteras -no muy grandes, eso sí- y la presencia de una pequeña nevera dentro del equipamiento de serie alimentada por el aire acondicionado. Ésta se sitúa en la parte inferior de la consola central y tiene una capacidad suficiente para llevar un par de latas de refrescos o una botella de agua de tamaño medio, si bien no heladas, sí suficientemente frías. El número de huecos para ir dejando cosas ha aumentado, con un cajón bajo el asiento del acompañante, más los dos ubicados en el suelo del coche en los pies de los ocupantes de las plazas traseras, más otro situado bajo los asientos traseros y que tiene una longitud igual a la de la anchura interior del vehículo. Además, se han colocado unas bolsas de mayor capacidad en las puertas. Entre las novedades que ofrece esta segunda generación del Scénic hay que destacar una que nos parece de gran utilidad: la presencia del cristal trasero practicable, con lo que se puede acceder al interior del maletero sin tener que reservar un hueco importante detrás del coche cuando aparcamos cerca de una pared. El maletero del Scénic cuenta con una tapa rígida que se puede colocar en dos posiciones a alturas distintas y que, además, está pensada y diseñada de tal forma que cabe verticalmente en el maletero, con lo que, si tenemos que quitarla en algún caso puntual, no tendremos que sacarla del coche.

Otra de las novedades que ofrece este nuevo Scénic es el cierre centralizado con la posibilidad de que bloquee de forma automática todas las puertas cuando alcanzamos más de 10 km/h y que actúa de tal forma que, si con él activado se abre la puerta del conductor, se liberan todas las puertas, pero, si se abre otra puerta cualquiera, sólo actúa sobre esa y no se desbloquean el resto. Eso sí, se suprimen los habituales seguros de las puertas, con lo que en caso de emergencia desde fuera no se pueden desbloquear las puertas más que accionando el tirador interior de apertura. El Fiat Multipla no cuenta con tantos «gadgets» como el Scénic pero, a cambio, ofrece una habitabilidad interior digna de modelos de mayores dimensiones -sobre todo en la cota de anchura-, seis plazas de idéntico tamaño, múltiples huecos para dejar cosas y dos guanteras. Su modularidad interior es prácticamente la misma que la del Scénic en cuanto a la posibilidad de quitar y poner cada uno de los seis asientos individuales, pero con la diferencia de que los asientos traseros no se deslizan longitudinalmente, sino que tienen dos anclajes prefijados con una separación de 15 cm, lo que limita su polivalencia interior en relación con su rival francés. El maletero del Multipla ofrece una buena capacidad, es muy alto y ancho, aunque no muy profundo, y permite alojar mucho equipaje sin problemas.

Otra de las novedades que ofrece este nuevo Scénic es el cierre centralizado con la posibilidad de que bloquee de forma automática todas las puertas cuando alcanzamos más de 10 km/h y que actúa de tal forma que, si con él activado se abre la puerta del conductor, se liberan todas las puertas, pero, si se abre otra puerta cualquiera, sólo actúa sobre esa y no se desbloquean el resto. Eso sí, se suprimen los habituales seguros de las puertas, con lo que en caso de emergencia desde fuera no se pueden desbloquear las puertas más que accionando el tirador interior de apertura. El Fiat Multipla no cuenta con tantos «gadgets» como el Scénic pero, a cambio, ofrece una habitabilidad interior digna de modelos de mayores dimensiones -sobre todo en la cota de anchura-, seis plazas de idéntico tamaño, múltiples huecos para dejar cosas y dos guanteras. Su modularidad interior es prácticamente la misma que la del Scénic en cuanto a la posibilidad de quitar y poner cada uno de los seis asientos individuales, pero con la diferencia de que los asientos traseros no se deslizan longitudinalmente, sino que tienen dos anclajes prefijados con una separación de 15 cm, lo que limita su polivalencia interior en relación con su rival francés. El maletero del Multipla ofrece una buena capacidad, es muy alto y ancho, aunque no muy profundo, y permite alojar mucho equipaje sin problemas.

El Opel Zafira tiene entre sus puntos más significativos el hecho de contar con siete plazas en tres filas, dispuestas en una alineación -como diría un entrenador de fútbol- de dos, tres, dos. La fila central es una banqueta corrida y las restantes cuatro plazas cuentan con asientos individuales. El ingenioso sistema de la última fila -que no novedoso, ya que lo utilizaba al anterior generación del Mitsubishi Space Wagon- permite contar con un maletero amplio y generoso cuando no se precisa llenar todo el aforo de que dispone el Zafira y, en caso de una necesidad, sacar, como por arte de magia, dos plazas del suelo del maletero. La operación de montaje/desmontaje de estos asientos es bastante sencilla, no requiere de una fuerza especial y, simplemente con liberar unos anclajes y tirar de los asideros que llevan los asientos, se despliegan y colocan en unos instantes. En esta operación únicamente podemos poner en su contra el accionamiento de la segunda fila de asientos, ya que la banqueta corrida tiene un buen peso y no resulta sencillo desplazarla hacia delante; además, el acceso a esta tercera fila requiere de una flexibilidad y cierto contorsionismo que no está al alcance de todo el mundo. Además, si configuramos el Zafira con su capacidad máxima de pasajeros, nos encontramos con un problema: ¿dónde llevamos la tapa que cubre el maletero?, porque a lo ancho no cabe y, a lo largo, sólo se puede llevar utilizando el hueco que existe para los esquís en el asiento central, con lo que suprimiríamos una plaza. El conductor tiene en el Zafira el puesto de conducción que más se asemeja al de un turismo, y cuenta con unos asientos cómodos; en el Multipla vamos sentados altos, con un puesto de conducción muy cómodo, en el que destaca la ubicación de la palanca de cambios en el salpicadero de forma muy ergonómica, a un palmo del volante; el Scénic también tiene unos asientos confortables, pero la postura de conducción está condicionada por la disposición muy inclinada del volante.

Las apuestas de Renault a la hora de abrir nuevos caminos en el mundo del automóvil le están saliendo prácticamente redondas. El éxito del Scénic ha sido tal que, sobre el total de ventas del Mégane, a este modelo le corresponden más del 30 por ciento, lo que dice bastante a su favor. Pero la competencia no ha tardado en darse cuenta de que el hueco abierto por el Scénic representaba un buen número de posibles compradores y, por lo tanto, había que satisfacer sus necesidades. Eso sí, cada marca ha buscado su «denominación de origen» y ofrecen su particular forma de entender qué es lo que necesita el comprador de un vehículo de esta polivalencia.

Renault tiene en su Scénic una solución para aquellos que no necesiten llevar más de cinco personas, pero que no deseen una carrocería tipo «break»; Fiat ofrece una plaza más que el Renault, colocadas en dos filas de tres asientos cada una y, el último en llegar, el Zafira añade una plaza más, con lo que su oferta es de siete, pero con el aliciente de que las dos últimas se pueden ocultar bajo el maletero y, cuando no sean necesarias, contar con un amplio maletero. El anterior Scénic ya ofrecía una polivalencia interior digna de un monovolumen de mayor tamaño, con sus asientos individuales -el central, más estrecho-, que se pueden quitar, situar en posiciones distintas, abatir el respaldo y convertirlos en una mesa, desplazar longitudinalmente para dar más espacio al maletero o al habitáculo dependiendo de las necesidades puntuales... en resumen, que se podía hacer el interior a medida de cada momento. En el actual esta facilidad para distribuir el espacio interior sigue siendo igual, pero se han añadido algunos elementos más para que la vida a bordo sea lo más cómoda posible.

Para empezar, el nuevo Scénic cuenta con dos guanteras -no muy grandes, eso sí- y la presencia de una pequeña nevera dentro del equipamiento de serie alimentada por el aire acondicionado. Ésta se sitúa en la parte inferior de la consola central y tiene una capacidad suficiente para llevar un par de latas de refrescos o una botella de agua de tamaño medio, si bien no heladas, sí suficientemente frías. El número de huecos para ir dejando cosas ha aumentado, con un cajón bajo el asiento del acompañante, más los dos ubicados en el suelo del coche en los pies de los ocupantes de las plazas traseras, más otro situado bajo los asientos traseros y que tiene una longitud igual a la de la anchura interior del vehículo. Además, se han colocado unas bolsas de mayor capacidad en las puertas. Entre las novedades que ofrece esta segunda generación del Scénic hay que destacar una que nos parece de gran utilidad: la presencia del cristal trasero practicable, con lo que se puede acceder al interior del maletero sin tener que reservar un hueco importante detrás del coche cuando aparcamos cerca de una pared. El maletero del Scénic cuenta con una tapa rígida que se puede colocar en dos posiciones a alturas distintas y que, además, está pensada y diseñada de tal forma que cabe verticalmente en el maletero, con lo que, si tenemos que quitarla en algún caso puntual, no tendremos que sacarla del coche.

Otra de las novedades que ofrece este nuevo Scénic es el cierre centralizado con la posibilidad de que bloquee de forma automática todas las puertas cuando alcanzamos más de 10 km/h y que actúa de tal forma que, si con él activado se abre la puerta del conductor, se liberan todas las puertas, pero, si se abre otra puerta cualquiera, sólo actúa sobre esa y no se desbloquean el resto. Eso sí, se suprimen los habituales seguros de las puertas, con lo que en caso de emergencia desde fuera no se pueden desbloquear las puertas más que accionando el tirador interior de apertura. El Fiat Multipla no cuenta con tantos «gadgets» como el Scénic pero, a cambio, ofrece una habitabilidad interior digna de modelos de mayores dimensiones -sobre todo en la cota de anchura-, seis plazas de idéntico tamaño, múltiples huecos para dejar cosas y dos guanteras. Su modularidad interior es prácticamente la misma que la del Scénic en cuanto a la posibilidad de quitar y poner cada uno de los seis asientos individuales, pero con la diferencia de que los asientos traseros no se deslizan longitudinalmente, sino que tienen dos anclajes prefijados con una separación de 15 cm, lo que limita su polivalencia interior en relación con su rival francés. El maletero del Multipla ofrece una buena capacidad, es muy alto y ancho, aunque no muy profundo, y permite alojar mucho equipaje sin problemas.

Otra de las novedades que ofrece este nuevo Scénic es el cierre centralizado con la posibilidad de que bloquee de forma automática todas las puertas cuando alcanzamos más de 10 km/h y que actúa de tal forma que, si con él activado se abre la puerta del conductor, se liberan todas las puertas, pero, si se abre otra puerta cualquiera, sólo actúa sobre esa y no se desbloquean el resto. Eso sí, se suprimen los habituales seguros de las puertas, con lo que en caso de emergencia desde fuera no se pueden desbloquear las puertas más que accionando el tirador interior de apertura. El Fiat Multipla no cuenta con tantos «gadgets» como el Scénic pero, a cambio, ofrece una habitabilidad interior digna de modelos de mayores dimensiones -sobre todo en la cota de anchura-, seis plazas de idéntico tamaño, múltiples huecos para dejar cosas y dos guanteras. Su modularidad interior es prácticamente la misma que la del Scénic en cuanto a la posibilidad de quitar y poner cada uno de los seis asientos individuales, pero con la diferencia de que los asientos traseros no se deslizan longitudinalmente, sino que tienen dos anclajes prefijados con una separación de 15 cm, lo que limita su polivalencia interior en relación con su rival francés. El maletero del Multipla ofrece una buena capacidad, es muy alto y ancho, aunque no muy profundo, y permite alojar mucho equipaje sin problemas.

El Opel Zafira tiene entre sus puntos más significativos el hecho de contar con siete plazas en tres filas, dispuestas en una alineación -como diría un entrenador de fútbol- de dos, tres, dos. La fila central es una banqueta corrida y las restantes cuatro plazas cuentan con asientos individuales. El ingenioso sistema de la última fila -que no novedoso, ya que lo utilizaba al anterior generación del Mitsubishi Space Wagon- permite contar con un maletero amplio y generoso cuando no se precisa llenar todo el aforo de que dispone el Zafira y, en caso de una necesidad, sacar, como por arte de magia, dos plazas del suelo del maletero. La operación de montaje/desmontaje de estos asientos es bastante sencilla, no requiere de una fuerza especial y, simplemente con liberar unos anclajes y tirar de los asideros que llevan los asientos, se despliegan y colocan en unos instantes. En esta operación únicamente podemos poner en su contra el accionamiento de la segunda fila de asientos, ya que la banqueta corrida tiene un buen peso y no resulta sencillo desplazarla hacia delante; además, el acceso a esta tercera fila requiere de una flexibilidad y cierto contorsionismo que no está al alcance de todo el mundo. Además, si configuramos el Zafira con su capacidad máxima de pasajeros, nos encontramos con un problema: ¿dónde llevamos la tapa que cubre el maletero?, porque a lo ancho no cabe y, a lo largo, sólo se puede llevar utilizando el hueco que existe para los esquís en el asiento central, con lo que suprimiríamos una plaza. El conductor tiene en el Zafira el puesto de conducción que más se asemeja al de un turismo, y cuenta con unos asientos cómodos; en el Multipla vamos sentados altos, con un puesto de conducción muy cómodo, en el que destaca la ubicación de la palanca de cambios en el salpicadero de forma muy ergonómica, a un palmo del volante; el Scénic también tiene unos asientos confortables, pero la postura de conducción está condicionada por la disposición muy inclinada del volante.

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