Citroën Evasión 2.0 HDI SX / Chrysler Grand Voyager 2.5 TD SE / Renault Grand Espace 2.2 dCI / Seat Alhambra 1.9 TDi Signa

Siete plazas, una gran capacidad interior, confort de marcha y mecánicas Diesel conforman los aspectos comunes de nuestros protagonistas,lo que los convierte en excelentes compañeros de viaje para largos recorridos, sin que ello represente un obstáculo insalvable a la hora de servir como vehículo de uso diario.
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Citroën Evasión 2.0 HDI SX / Chrysler Grand Voyager 2.5 TD SE / Renault Grand Espace 2.2 dCI / Seat Alhambra 1.9 TDi Signa
Citroën Evasión 2.0 HDI SX / Chrysler Grand Voyager 2.5 TD SE / Renault Grand Espace 2.2 dCI / Seat Alhambra 1.9 TDi Signa

El planteamiento turístico que obviamente presentan tiene su resultado en un comportamiento sumamente conservador inducido por unas suspensiones en la que se ha buscado primar el confort frente a otras prioridades. Una vez más el último en llegar -Grand Espace- ofrece los resultados más satisfactorios con unas suspensiones muy equilibradas y un tren delantero algo más ágil que el de sus rivales. Aquí, sin embargo, los resultados se encuentran en un margen mucho más cerrado. Cualquiera de los tres nos puede llevar a olvidarnos de su peso cuando el terreno es relativamente favorable. El subviraje más acusado corresponde al Chrysler reflejo de su mayor peso lo que le confiere una inercia superior a la de sus oponentes, que en líneas generales se muestran algo más neutros al límite. En todo caso se puede afirmar que en los tres se ha conseguido un equilibrio entre confort y estabilidad extraordinariamente alto.

La postura de conducción es excepcional en el Citroën Evasión, cuya disposición, con la palanca muy cerca del volante, es la que más se aproxima a la de un turismo. Le sigue el Chrysler, al que tan sólo puede reprochársele la posición de la palanca, algo alejada. Renault y Seat muestran las posturas más peculiares y menos parecidas a la de una berlina. El caso del Renault resulta especialmente curioso, ya que su futurista diseño, con la posición muy retrasada respecto de la base del parabrisas y con la instrumentación situada en el centro del salpicadero, requiere un cierto periodo de adaptación a la particular perspectiva que presenta.

Lógicamente, los «Grand» Espace y Voyager presentan el mejor resultado en lo que se refiere a espacio habitable y confort de marcha, especialmente en el modelo americano cuyos cinco metros de longitud y sus más de tres metros de distancia entre ejes, no sólo proporciona unas cotas interiores descomunales, sino que se permite además ofrecer una capacidad de maletero acorde a sus siete plazas disponibles. El Renault le supera, sin embargo, en el capítulo de modularidad interior, gracias a sus asientos individuales, mucho más manejables que los del Voyager. La tercera fila de asientos en el Alhambra y en el Evasión está fuertemente penalizada en cuanto al confort de sus pasajeros ya que las dimensiones disponibles no permiten demasiadas «goyerías» y salvo que la talla de sus ocupantes sea reducida; serán los primeros en pedir una parada en el viaje para estirar -literalmente- las piernas.

Hasta más de un millón de pesetas hay de diferencia entre el más barato -Evasión- y el más caro -Grand Voyager-, situándose el Renault y el Alhambra en un punto no demasiado intermedio, ya que su precio se encuentra más cercano al del Chrysler. Lo cierto es que el Evasión presenta una extraordinario relación precio/producto y puede resultar la opción más conveniente para las economías menos favorecidas sin que ello represente un lastre en la practica, ya que sus resultados en general son sumamente homogéneos. El Chrysler presenta la mayor capacidad disponible y resulta sumamente cómodo en cualquier circunstancia para todos sus pasajeros, disponiendo además de la mejor capacidad de maletero. Tras él, el Renault no llega a su capacidad, pero ofrece la configuración más moderna y atractiva a lo que hay que añadir la personalidad que imprime su carrocería. En el caso del Alhambra, su relación prestaciones/consumo y una configuración interior bastante equilibrada también le permite responder a un buen número de gustos y necesidades. Se trata en resumen de hacer un escrupuloso análisis de lo que mejor se ajusta a cada necesidad y a cada economía para efectuar la elección más adecuada.

El planteamiento turístico que obviamente presentan tiene su resultado en un comportamiento sumamente conservador inducido por unas suspensiones en la que se ha buscado primar el confort frente a otras prioridades. Una vez más el último en llegar -Grand Espace- ofrece los resultados más satisfactorios con unas suspensiones muy equilibradas y un tren delantero algo más ágil que el de sus rivales. Aquí, sin embargo, los resultados se encuentran en un margen mucho más cerrado. Cualquiera de los tres nos puede llevar a olvidarnos de su peso cuando el terreno es relativamente favorable. El subviraje más acusado corresponde al Chrysler reflejo de su mayor peso lo que le confiere una inercia superior a la de sus oponentes, que en líneas generales se muestran algo más neutros al límite. En todo caso se puede afirmar que en los tres se ha conseguido un equilibrio entre confort y estabilidad extraordinariamente alto.

La postura de conducción es excepcional en el Citroën Evasión, cuya disposición, con la palanca muy cerca del volante, es la que más se aproxima a la de un turismo. Le sigue el Chrysler, al que tan sólo puede reprochársele la posición de la palanca, algo alejada. Renault y Seat muestran las posturas más peculiares y menos parecidas a la de una berlina. El caso del Renault resulta especialmente curioso, ya que su futurista diseño, con la posición muy retrasada respecto de la base del parabrisas y con la instrumentación situada en el centro del salpicadero, requiere un cierto periodo de adaptación a la particular perspectiva que presenta.

Lógicamente, los «Grand» Espace y Voyager presentan el mejor resultado en lo que se refiere a espacio habitable y confort de marcha, especialmente en el modelo americano cuyos cinco metros de longitud y sus más de tres metros de distancia entre ejes, no sólo proporciona unas cotas interiores descomunales, sino que se permite además ofrecer una capacidad de maletero acorde a sus siete plazas disponibles. El Renault le supera, sin embargo, en el capítulo de modularidad interior, gracias a sus asientos individuales, mucho más manejables que los del Voyager. La tercera fila de asientos en el Alhambra y en el Evasión está fuertemente penalizada en cuanto al confort de sus pasajeros ya que las dimensiones disponibles no permiten demasiadas «goyerías» y salvo que la talla de sus ocupantes sea reducida; serán los primeros en pedir una parada en el viaje para estirar -literalmente- las piernas.

Hasta más de un millón de pesetas hay de diferencia entre el más barato -Evasión- y el más caro -Grand Voyager-, situándose el Renault y el Alhambra en un punto no demasiado intermedio, ya que su precio se encuentra más cercano al del Chrysler. Lo cierto es que el Evasión presenta una extraordinario relación precio/producto y puede resultar la opción más conveniente para las economías menos favorecidas sin que ello represente un lastre en la practica, ya que sus resultados en general son sumamente homogéneos. El Chrysler presenta la mayor capacidad disponible y resulta sumamente cómodo en cualquier circunstancia para todos sus pasajeros, disponiendo además de la mejor capacidad de maletero. Tras él, el Renault no llega a su capacidad, pero ofrece la configuración más moderna y atractiva a lo que hay que añadir la personalidad que imprime su carrocería. En el caso del Alhambra, su relación prestaciones/consumo y una configuración interior bastante equilibrada también le permite responder a un buen número de gustos y necesidades. Se trata en resumen de hacer un escrupuloso análisis de lo que mejor se ajusta a cada necesidad y a cada economía para efectuar la elección más adecuada.

El planteamiento turístico que obviamente presentan tiene su resultado en un comportamiento sumamente conservador inducido por unas suspensiones en la que se ha buscado primar el confort frente a otras prioridades. Una vez más el último en llegar -Grand Espace- ofrece los resultados más satisfactorios con unas suspensiones muy equilibradas y un tren delantero algo más ágil que el de sus rivales. Aquí, sin embargo, los resultados se encuentran en un margen mucho más cerrado. Cualquiera de los tres nos puede llevar a olvidarnos de su peso cuando el terreno es relativamente favorable. El subviraje más acusado corresponde al Chrysler reflejo de su mayor peso lo que le confiere una inercia superior a la de sus oponentes, que en líneas generales se muestran algo más neutros al límite. En todo caso se puede afirmar que en los tres se ha conseguido un equilibrio entre confort y estabilidad extraordinariamente alto.

La postura de conducción es excepcional en el Citroën Evasión, cuya disposición, con la palanca muy cerca del volante, es la que más se aproxima a la de un turismo. Le sigue el Chrysler, al que tan sólo puede reprochársele la posición de la palanca, algo alejada. Renault y Seat muestran las posturas más peculiares y menos parecidas a la de una berlina. El caso del Renault resulta especialmente curioso, ya que su futurista diseño, con la posición muy retrasada respecto de la base del parabrisas y con la instrumentación situada en el centro del salpicadero, requiere un cierto periodo de adaptación a la particular perspectiva que presenta.

Lógicamente, los «Grand» Espace y Voyager presentan el mejor resultado en lo que se refiere a espacio habitable y confort de marcha, especialmente en el modelo americano cuyos cinco metros de longitud y sus más de tres metros de distancia entre ejes, no sólo proporciona unas cotas interiores descomunales, sino que se permite además ofrecer una capacidad de maletero acorde a sus siete plazas disponibles. El Renault le supera, sin embargo, en el capítulo de modularidad interior, gracias a sus asientos individuales, mucho más manejables que los del Voyager. La tercera fila de asientos en el Alhambra y en el Evasión está fuertemente penalizada en cuanto al confort de sus pasajeros ya que las dimensiones disponibles no permiten demasiadas «goyerías» y salvo que la talla de sus ocupantes sea reducida; serán los primeros en pedir una parada en el viaje para estirar -literalmente- las piernas.

Hasta más de un millón de pesetas hay de diferencia entre el más barato -Evasión- y el más caro -Grand Voyager-, situándose el Renault y el Alhambra en un punto no demasiado intermedio, ya que su precio se encuentra más cercano al del Chrysler. Lo cierto es que el Evasión presenta una extraordinario relación precio/producto y puede resultar la opción más conveniente para las economías menos favorecidas sin que ello represente un lastre en la practica, ya que sus resultados en general son sumamente homogéneos. El Chrysler presenta la mayor capacidad disponible y resulta sumamente cómodo en cualquier circunstancia para todos sus pasajeros, disponiendo además de la mejor capacidad de maletero. Tras él, el Renault no llega a su capacidad, pero ofrece la configuración más moderna y atractiva a lo que hay que añadir la personalidad que imprime su carrocería. En el caso del Alhambra, su relación prestaciones/consumo y una configuración interior bastante equilibrada también le permite responder a un buen número de gustos y necesidades. Se trata en resumen de hacer un escrupuloso análisis de lo que mejor se ajusta a cada necesidad y a cada economía para efectuar la elección más adecuada.

El planteamiento turístico que obviamente presentan tiene su resultado en un comportamiento sumamente conservador inducido por unas suspensiones en la que se ha buscado primar el confort frente a otras prioridades. Una vez más el último en llegar -Grand Espace- ofrece los resultados más satisfactorios con unas suspensiones muy equilibradas y un tren delantero algo más ágil que el de sus rivales. Aquí, sin embargo, los resultados se encuentran en un margen mucho más cerrado. Cualquiera de los tres nos puede llevar a olvidarnos de su peso cuando el terreno es relativamente favorable. El subviraje más acusado corresponde al Chrysler reflejo de su mayor peso lo que le confiere una inercia superior a la de sus oponentes, que en líneas generales se muestran algo más neutros al límite. En todo caso se puede afirmar que en los tres se ha conseguido un equilibrio entre confort y estabilidad extraordinariamente alto.

La postura de conducción es excepcional en el Citroën Evasión, cuya disposición, con la palanca muy cerca del volante, es la que más se aproxima a la de un turismo. Le sigue el Chrysler, al que tan sólo puede reprochársele la posición de la palanca, algo alejada. Renault y Seat muestran las posturas más peculiares y menos parecidas a la de una berlina. El caso del Renault resulta especialmente curioso, ya que su futurista diseño, con la posición muy retrasada respecto de la base del parabrisas y con la instrumentación situada en el centro del salpicadero, requiere un cierto periodo de adaptación a la particular perspectiva que presenta.

Lógicamente, los «Grand» Espace y Voyager presentan el mejor resultado en lo que se refiere a espacio habitable y confort de marcha, especialmente en el modelo americano cuyos cinco metros de longitud y sus más de tres metros de distancia entre ejes, no sólo proporciona unas cotas interiores descomunales, sino que se permite además ofrecer una capacidad de maletero acorde a sus siete plazas disponibles. El Renault le supera, sin embargo, en el capítulo de modularidad interior, gracias a sus asientos individuales, mucho más manejables que los del Voyager. La tercera fila de asientos en el Alhambra y en el Evasión está fuertemente penalizada en cuanto al confort de sus pasajeros ya que las dimensiones disponibles no permiten demasiadas «goyerías» y salvo que la talla de sus ocupantes sea reducida; serán los primeros en pedir una parada en el viaje para estirar -literalmente- las piernas.

Hasta más de un millón de pesetas hay de diferencia entre el más barato -Evasión- y el más caro -Grand Voyager-, situándose el Renault y el Alhambra en un punto no demasiado intermedio, ya que su precio se encuentra más cercano al del Chrysler. Lo cierto es que el Evasión presenta una extraordinario relación precio/producto y puede resultar la opción más conveniente para las economías menos favorecidas sin que ello represente un lastre en la practica, ya que sus resultados en general son sumamente homogéneos. El Chrysler presenta la mayor capacidad disponible y resulta sumamente cómodo en cualquier circunstancia para todos sus pasajeros, disponiendo además de la mejor capacidad de maletero. Tras él, el Renault no llega a su capacidad, pero ofrece la configuración más moderna y atractiva a lo que hay que añadir la personalidad que imprime su carrocería. En el caso del Alhambra, su relación prestaciones/consumo y una configuración interior bastante equilibrada también le permite responder a un buen número de gustos y necesidades. Se trata en resumen de hacer un escrupuloso análisis de lo que mejor se ajusta a cada necesidad y a cada economía para efectuar la elección más adecuada.

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