Peugeot 407

Los responsables de la marca francesa quieren recuperar el liderazgo en el segmento de las berlinas medias con el 407, un modelo muy competitivo que rompe los moldes en cuanto a diseño y que ofrece una amplia gama de motores en gasolina y Diesel.
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Peugeot 407
Peugeot 407

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

También es destacable el proceso de “dieselización” del segmento, que se ha doblado en los 10 últimos años, pasando del 30,3 por ciento en el año 1994 al 60,4 en 2003 en Europa. En España ha sido aún más exagerada esta tendencia, con una evolución que va desde el 32,1 por ciento hasta el 75,6 en el mismo periodo de tiempo.

El objetivo que se plantea la marca con el 407 pasa por la recuperación del liderazgo en el segmento y por utilizar su potencial para abrir nuevas vías de conquista en otros mercados más lejanos, como el asiático.

Según Frédéric Saint-Geours, máximo responsable de la marca francesa, con quien tuvimos oportunidad de charlar durante la presentación del modelo, Peugeot pretende lograr este año un 8,1 por ciento del mercado europeo, superando el récord de ventas alcanzado en el año 2002, con 1.955.000 unidades. Para ello, se apoyarán fuertemente en el 407, del que se producirán 300.000 unidades (190.000 berlinas y 110.000 SW) en un año completo (2005). Para España, la importancia de la berlina será casi seis veces superior respecto a la variante familiar, mientras que la proporción de las mecánicas estará en torno a 1/3 para las de gasolina y 2/3 las Diesel.

Dada la importancia que tiene el modelo, los responsables de Peugeot han apostado por un diseño innovador, atlético y moderno, en el que predomina de forma especial la parte frontal, con una boca de aire enorme, descomunal, más propia de un Ferrari. También la zaga tiene alguna reminiscencia de la mítica marca italiana. No en vano ha existido cierta relación entre el diseñador de algún modelo en las dos marcas.

Sorprende el tremendo voladizo delantero, que la marca achaca a motivos de seguridad, con una zona de deformación progresiva más amplia de lo habitual y los grupos ópticos rasgados cada vez más hacia el parabrisas, “comiéndose” literalmente parte de las aletas delanteras.

En la vista lateral sorprenden dos aspectos: uno, que las ventanillas delanteras estén cortadas con pequeños triángulos delanteros, mientras que las traseras son de una sola pieza (al revés de lo que suele ocurrir en los modelos de su categoría). La inclinación del parabrisas delantero y la fuerte caída del techo en la parte trasera proporcionan un aspecto deportivo, como si de un coupé se tratara, pero claro, esto tiene una repercusión negativa en la altura de las plazas posteriores, donde ocupantes que ronden el 1,80 tendrán problemas para viajar con comodidad.

Sí resulta interesante la forma de las puertas posteriores, que permite acceder al interior del habitáculo sin grandes complicaciones, pues llegan hasta el techo en una zona muy retrasada.

Respecto al maletero, se encuentra sensiblemente por debajo de los modelos de su categoría en cuanto a capacidad, con 468 litros y unas formas bastante regulares. Aunque la boca de carga dispone de 1,10 metros de anchura, no tiene demasiada altura. Esto, unido a que el 407 no se ofrecerá en carrocería de cinco puertas, “obligará” a los usuarios necesitados de mayor capacidad a optar por la carrocería SW, que llegará al mercado a partir del próximo mes de septiembre.

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p> Quien quiera una versión más deportiva podrá recurrir, a finales de 2005, a la variante coupé (ya pudimos ver un anticipo en Ginebra con el impresionante prototipo Silhouette).

Con casi nueve años de permanencia en el mercado y sin apenas modificaciones estéticas de importancia, el 406 ha marcado un hito en la historia de la marca francesa, con 1.700.000 unidades vendidas en todo el mundo. El secreto estaba basado en un modelo de diseño muy sencillo y bastante conservador que, gracias a un tamaño sensiblemente superior a la media, a una gama amplia de motores y a un precio bastante interesante, lograba acaparar el interés de un gran número de usuarios.

El 406 fue, en su momento, la evolución lógica del 405. Líneas actualizadas y modernizadas sobre el mismo estilo de vehículo, muy poco arriesgado, pero con unas cotas interiores suficientes para acomodar a una familia con toda su impedimenta en largos desplazamientos.

Para el desarrollo del 407 había un pliego de condiciones muy diferente. Los responsables de la marca sabían que este segmento se estaba poniendo cada vez más complicado, aunque todavía sigue contando con un importante peso específico. De hecho, en Europa ha pasado del 22,5 por ciento en 1994 a un 18,6 en 2003. En el mercado español, los datos son muy similares, con una pérdida de casi dos puntos porcentuales en el mismo periodo. Actualmente representa un 17,9 por ciento, dato que contrasta con el crecimiento de los segmentos inmediatamente inferiores, donde el incremento ha sido notable, con valores superiores al 30 por ciento.

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Peugeot 407 berlina

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